Una mujer ceutí contó hace unas semanas que su hija, de 19 años, llevaba prácticamente un mes sin salir sola. Para ir hasta una parada de autobús necesitaba compañía y, cuando no la tenía, su madre permanecía al otro lado del teléfono durante todo el trayecto. Después de lo ocurrido en las últimas semanas, se marcharon temporalmente de Ceuta. La joven estudia ahora en Sevilla y su madre dice que allí vuelve a salir a la calle con tranquilidad.
De historias como esta arranca el movimiento de las camisetas rosas. También de la petición desesperada “avísame cuando llegues” o de las chicas modificando sus recorridos y horarios. El comienzo del curso ha sumado otra preocupación a familias que llevaban semanas pendientes de cuándo salía, con quién y a qué hora regresaba. Varias madres aparecieron el 1 de septiembre ante las cámaras de televisión para exigir protección: “Queremos seguridad para nuestras hijas. No queremos discursos”.
Derecho a caminar solas
El domingo 13 de septiembre, a las seis y media de la tarde, comenzaron a reunirse en Puertas del Campo. La convocatoria había circulado bajo el nombre “Mujeres y niñas de Ceuta” y la frase “Caminar sola no es un privilegio, es un derecho”. Daba igual a qué partido político o asociación pertenecían. Se las invitaba a salir para recordar unos derechos que las convocantes consideraban vulnerados y para reclamar que ninguna mujer o niña tuviera que ir acompañada por miedo.

Así aparecieron las camisetas rosas. No era el color más guerrero para una ciudad que llevaba mes y medio en pleno caos a causa de la invasión de inmigrantes, pero funcionó. El rosa devolvía el asunto a la vida corriente. Fueron centenares, según las crónicas locales, mayoritariamente mujeres, aunque también caminaron hombres. Desde Puertas del Campo avanzaron por la calle Independencia hacia la Plaza de los Reyes y la Delegación del Gobierno. Había banderas españolas y ceutíes y también consignas contra Pedro Sánchez y peticiones de dimisión del delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano. La protesta tenía un tono político, como casi todo lo que ocurre estas alturas en Ceuta.
Durante la marcha trascendió una denuncia por una presunta agresión sexual ocurrida en el centro de la ciudad. Entre las participantes comenzó a escucharse el viejo grito feminista: “Yo sí te creo, no estás sola”. De repente, la camiseta rosa dejaba de ser merchandising de una protesta. El movimiento no tiene, al menos públicamente, una líder reconocible. Las informaciones locales consultadas hablan de convocantes, de madres, de mujeres y niñas, pero no atribuyen la iniciativa a una asociación concreta ni a una dirigente que se haya colocado delante de las cámaras. La convocatoria circuló y la gente acudió.
“Ceuta no se vende”
La historia de las camisetas de Ceuta, sin embargo, había empezado antes y se ha ido complicando. Aparecieron con el lema, “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”. Lo llevaron los aficionados de la AD Ceuta en Andorra el 16 de agosto y, días después, los jugadores del Ceuta y de Las Palmas saltaron con él al césped del Alfonso Murube. Los futbolistas ceutíes permanecieron abrazados durante los primeros treinta segundos del partido. El mensaje se amplió y el exjugador del Ceuta Marcos Fernández celebró su primer gol en Primera enseñándolo ante una cámara.
Comerciantes ceutíes empezaron a vender camisetas y banderas. Después llegó la versión nacional: “Todos somos caballas”. La campaña fue impulsada por la Asociación Valenciana de Empresarios y saltó a los estadios de Primera. Allí la prenda acabó metida en una discusión que seguramente sus promotores no habían imaginado. Kylian Mbappé, Vinícius y Konaté evitaron mostrar completamente el lema antes del Elche-Real Madrid. Mbappé explicó después que quería expresar solidaridad con Ceuta pero también con los inmigrantes que habían sufrido durante la crisis. El Real Madrid defendió la libertad de sus jugadores para decidir si participaban en la iniciativa.

Se está discutiendo sobre si un futbolista debía ponérsela o si el lema era político, humanitario, patriótico o todo a la vez. El viernes, Florentino Pérez viajó a Ceuta junto a Emilio Butragueño y Pirri para expresar personalmente el apoyo del Real Madrid a la ciudad.
Pero, sin duda, la imagen más potente es la de la hilera de mujeres caminando con una camiseta rosa por una ciudad de veinte kilómetros cuadrados, reclamando una libertad tan elemental como es poder volver solas a casa.

