¿Cuándo se cambia al horario de verano en España en 2026? Esta es la fecha clave

Aunque en varias ocasiones se ha hablado de poner fin a esta práctica, por ahora el calendario oficial mantiene el sistema vigente

Cambio horario en verano - Sociedad
Una imagen simbólica del cambio horario
Shutterstock

La cuenta atrás para el próximo cambio de hora ya ha comenzado. Con la primavera a la vuelta de la esquina, España volverá a adelantar sus relojes para adaptarse al horario de verano, una medida que cada año reabre el debate sobre su utilidad real y sus efectos en la vida cotidiana.

La fecha marcada en el calendario para 2026 es el domingo 29 de marzo. Esa madrugada, a las 02:00 horas, los relojes deberán adelantarse hasta las 03:00, lo que supondrá dormir una hora menos pero disfrutar de más luz natural por la tarde.

Aunque la mayoría de dispositivos digitales —teléfonos móviles, ordenadores o relojes inteligentes— actualizan la hora de forma automática, los relojes analógicos y algunos electrodomésticos deberán ajustarse manualmente.

Una medida con más de un siglo de historia

El cambio horario no es una novedad reciente. En España se aplica de manera generalizada desde 1918, cuando comenzó a implantarse con el objetivo de aprovechar mejor la luz solar y, en teoría, favorecer el ahorro energético.

Desde entonces, el sistema se mantiene con dos modificaciones anuales: el horario de verano, que se inicia en marzo, y el horario de invierno, que regresa en octubre. La llegada del buen tiempo y el aumento progresivo de las horas de luz natural son los argumentos tradicionales para justificar el adelanto primaveral.

Sin embargo, más de un siglo después de su implantación, la medida continúa generando controversia.

Más luz por la tarde, menos sueño esa noche

El principal efecto inmediato del cambio al horario de verano es evidente: amanecerá y anochecerá más tarde. Esto se traduce en tardes más largas y mayor aprovechamiento de la luz solar en actividades sociales, deportivas o comerciales.

No obstante, el ajuste también tiene un coste. El adelanto de una hora puede provocar alteraciones en el descanso, especialmente en niños, personas mayores o trabajadores con horarios muy rígidos. Expertos en cronobiología advierten de que estas modificaciones influyen en los ritmos circadianos y pueden generar sensación de fatiga durante los primeros días.

Para minimizar el impacto, se recomienda adaptar progresivamente los horarios de sueño durante la semana previa, evitar el uso excesivo de pantallas antes de acostarse y mantener rutinas regulares.

Un debate que sigue abierto

El cambio de hora lleva años en el centro de la discusión pública. Diversas encuestas reflejan que una parte significativa de la población preferiría mantener un horario estable durante todo el año.

Desde el ámbito político también se ha planteado en distintas ocasiones la posibilidad de eliminar los cambios estacionales. El debate ha llegado incluso a la Unión Europea, donde se ha estudiado la opción de permitir que cada país elija un horario fijo definitivo.

Los detractores sostienen que el ahorro energético que justificó originalmente la medida ya no es significativo en el contexto actual. Además, subrayan que las alteraciones en el sueño y en la productividad pueden tener efectos negativos en la salud.

Por el contrario, quienes defienden el horario de verano argumentan que las tardes con más luz favorecen el comercio, el ocio y el turismo, especialmente en países como España, donde la vida social tiene un peso importante.

¿Podría ser uno de los últimos cambios?

Aunque en varias ocasiones se ha hablado de poner fin a esta práctica, por ahora el calendario oficial mantiene el sistema vigente. De hecho, las fechas de los cambios horarios están previstas con años de antelación, lo que indica que, al menos a corto plazo, la modificación continuará aplicándose.

Así, mientras el debate sigue abierto, los españoles deberán volver a ajustar sus relojes el próximo 29 de marzo de 2026. Será, como cada primavera, una noche algo más corta que dará paso a tardes más largas. De momento, y hasta que se adopte una decisión definitiva, el cambio de hora seguirá formando parte del calendario anual y de una conversación que, año tras año, regresa puntualmente con la llegada de la primavera.

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