Cuidar a los niños de España por 1.042 euros: las educadoras infantiles estallan contra la precariedad

Las trabajadoras denuncian que las condiciones en muchas escuelas infantiles dificultan ofrecer la atención individualizada que requiere la primera infancia:"Malvivimos en la precariedad"

PALENCIA, 07/05/2026.- La educadora Ana San José, que trabaja en la Escuela Infantil Leonor de Castilla de Villamuriel de Cerrato (Palencia) en la huelga convocada este jueves para reclamar mejores condiciones para las trabajadoras de las Escuelas infantiles en el ciclo 0-3 años. EFE/ Almudena Álvarez
La educadora Ana San José, que trabaja en la Escuela Infantil Leonor de Castilla de Villamuriel de Cerrato (Palencia) en la huelga convocada este jueves.
EFE/ Almudena Álvarez

Hay trabajos que sostienen un país entero y, aun así, permanecen invisibles. Las educadoras infantiles lo saben bien. Cada mañana, miles de familias dejan a sus hijos en escuelas infantiles para poder ir a trabajar. Mientras tanto, quienes cuidan y acompañan a esos niños encadenan jornadas agotadoras, aulas masificadas, contratos precarios y salarios que apenas alcanzan para vivir. Todo ello en una etapa decisiva para el desarrollo emocional y cognitivo: los primeros tres años de vida.

En Madrid, las protestas del sector llevan meses intensificándose. Pero ayer pararon todas: más de 11.000 educadoras infantiles de centros públicos de todo el país se movilizaron y dijeron basta. Se trata de la primera huelga educativa de ámbito estatal convocada contra el Gobierno de Pedro Sánchez.

Las trabajadoras denuncian que el sistema funciona al límite y que las condiciones en muchas escuelas infantiles —especialmente en las de gestión indirecta— dificultan ofrecer la atención individualizada que requiere la primera infancia. Ratios elevadas, falta de personal, sustituciones que nunca llegan y centros deteriorados forman parte de una realidad que rara vez ocupa titulares.

“Hay días en los que te vas a casa con ansiedad”, resume Beatriz Melero, educadora infantil en una escuela de gestión indirecta de la Comunidad de Madrid.

“Una educadora sola con catorce niños”

La escena que describe Beatriz dista mucho de la imagen amable y colorida que suele asociarse a las escuelas infantiles. Habla de entradas caóticas, pañales que cambiar mientras otros trece niños quedan fuera de su campo de visión, comidas imposibles y siestas en las que una sola persona intenta dormir a catorce criaturas con necesidades completamente distintas.

“En Madrid, una educadora de 1 a 2 años tiene que estar con 14 niños y una de 2 a 3 con 20”, explica. “Por eso pedimos una bajada de ratios y una pareja educativa estable”.

MADRID, 07/05/2026.- La Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles convoca una concentración de la educadoras en huelga indefinida, este jueves en Madrid.-EFE/ Borja Sanchez-Trillo
La Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles convoca una concentración de la educadoras en huelga indefinida, este jueves en Madrid.
EFE/ Borja Sanchez-Trillo

Las ratios fijadas por la normativa madrileña son, según las profesionales, difíciles de sostener en la práctica. Comer, dormir o gestionar una rabieta puede convertirse en una operación de riesgo cuando una sola adulta debe atender a tantos menores tan pequeños al mismo tiempo.

“El momento del cambio del pañal es súper tenso y peligroso”, relata Beatriz. “Estoy cambiando a un niño mientras otras trece criaturas juegan fuera. Se pueden caer, pegarse o hacerse daño, y yo estoy a distancia”.

La situación empeora cuando faltan trabajadoras y las bajas no se cubren. Según denuncian las profesionales, es habitual que las escuelas funcionen bajo mínimos durante días enteros.

“Si ya vamos con el personal justo, imagínate cómo es el día cuando faltan una, dos o tres personas y no las sustituyen”, explica.

La infancia convertida en un servicio low cost

Uno de los principales focos de crítica es el modelo de gestión indirecta implantado en buena parte de las escuelas infantiles madrileñas. Los centros se adjudican mediante concursos públicos en los que el factor económico tiene un peso determinante. Sindicatos y trabajadoras denuncian que esa lógica termina repercutiendo directamente tanto en las condiciones laborales como en la calidad educativa.

“Las escuelas se adjudican mediante concursos y los pliegos se basan en rebajas económicas”, explica Beatriz. “Al final, se las llevan empresas que presentan ofertas al límite”.

LOGROÑO, 07/05/2026.- Varios centenares de trabajadoras de educación infantil de cero a tres años se han concentrado ante el Parlamento de La Rioja en Logroño este jueves donde han protagonizado una sonora movilización para reclamar mejoras en sus condiciones laborales y que se reduzcan los grupos de niños a los que atienden. EFE/Raquel Manzanares
Varios centenares de trabajadoras de educación infantil de cero a tres años se han concentrado ante el Parlamento de La Rioja en Logroño este jueves.
EFE/Raquel Manzanares

El resultado, sostienen, es una estructura extremadamente precaria: contratos de pocas horas, plantillas inestables y falta de personal para cubrir necesidades básicas.

“Tenemos contratos de dos o tres horas y así es imposible estabilizar un equipo educativo”, lamenta.

Las consecuencias afectan tanto a las trabajadoras como a los niños. En una etapa en la que el apego y la estabilidad emocional son fundamentales, la rotación constante de personal dificulta la construcción de vínculos sólidos.

Escuelas con goteras y aulas a 30 grados

Las reivindicaciones no se limitan a las condiciones laborales. Las educadoras denuncian también el deterioro de muchas infraestructuras: patios en mal estado, falta de materiales, calefacciones averiadas y aulas sin aire acondicionado en pleno verano.

“En muchas escuelas hay goteras, los patios están muy deteriorados y falta material”, cuenta Beatriz.

El calendario escolar es otro de los puntos conflictivos. Mientras otras etapas educativas finalizan en junio, numerosas escuelas infantiles continúan abiertas durante julio.

“Somos una etapa educativa, pero tenemos que abrir en julio con aulas a 30 grados”, denuncia. “Muchas escuelas ni siquiera tienen aire acondicionado”.

MADRID, 07/05/2026.- La Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles convoca una concentración de la educadoras en huelga indefinida, este jueves en Madrid.-EFE/ Borja Sanchez-Trillo
La Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles convoca una concentración de la educadoras en huelga indefinida, este jueves en Madrid.
EFE/ Borja Sanchez-Trillo

Mientras crece el consenso científico sobre la importancia de la educación de 0 a 3 años, quienes trabajan en ella siguen ocupando uno de los escalones más precarizados del sistema educativo.

“Gano 1.042 euros netos después de 15 años”

El salario es, quizá, la herida más visible. Después de años de experiencia y una enorme responsabilidad, muchas educadoras apenas superan el salario mínimo.

“Llevo 15 años en la misma escuela y gano 1.042 euros netos. No hay ninguna otra profesión en la que se gane tan poco. Malvivimos en la precariedad”, explica Beatriz.

Una cifra que contrasta con la exigencia física y emocional del trabajo. Las educadoras no solo cuidan: programan actividades, acompañan procesos emocionales, detectan posibles dificultades del desarrollo y mantienen una comunicación constante con las familias. Todo ello, además, muchas veces sin tiempo reconocido para la preparación pedagógica.

“No tenemos horas no lectivas para programar actividades o preparar materiales. O improvisas o te llevas el trabajo a casa”, denuncia.

La etapa más importante y la menos valorada

Psicólogos, pedagogos y neurocientíficos llevan años subrayando la importancia crucial de los primeros años de vida. Es la etapa en la que se construyen los vínculos afectivos básicos, el lenguaje, la regulación emocional y buena parte del desarrollo cognitivo posterior. Sin embargo, las trabajadoras sienten que la sociedad sigue percibiendo su labor como una tarea meramente asistencial.

Ese desprestigio histórico tiene también una dimensión de género. La educación infantil continúa siendo un sector altamente feminizado y tradicionalmente asociado a los cuidados, un ámbito donde la precariedad laboral ha sido durante décadas socialmente tolerada.

Mientras las administraciones anuncian nuevas plazas gratuitas de educación infantil y presentan la conciliación como una prioridad política, las profesionales advierten de que ampliar el sistema sin reforzar plantillas ni mejorar las condiciones laborales puede agravar aún más el problema.

Porque detrás de cada aula saturada hay una trabajadora intentando llegar a todo. Y detrás de cada trabajadora agotada hay niños que aprenden demasiado pronto algo que ninguna infancia debería aprender: esperar resignados a que un adulto tenga tiempo para atenderles.

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