Salud mental

Profesores al límite: malestar, agotamiento, precariedad y agresiones

Siete de cada diez maestros sufren ansiedad y los casos de depresión y bajas médicas siguen creciendo

Dice un proverbio japonés que más vale un día con un gran maestro que mil de estudio sesudo. Con paciencia, puede conseguir que sus alumnos toquen el techo del mundo sin moverse del escritorio. De él debería brotar el verdadero aprendizaje; sin embargo, el sistema educativo, apresurado y rígido, deja poco espacio para la paciencia ni para el cultivo del delicado arte de la docencia.

Desafíos para la ministra Tolón

Este 8 de enero, reabren los colegios después de las vacaciones de Navidad. También para Milagros Tolón, que tomó posesión como ministra de Educación en diciembre de 2025, empieza su verdadero aterrizaje y puede que sea algo más incómodo de lo que imaginó: sobrecarga burocrática, falta de recursos humanos y materiales e insuficiente apoyo institucional.

Milagros Tolón, ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes desde diciembre de 2025

La consecuencia es un deterioro emocional inquietante entre los profesores, confirmado tanto por los informes recientes como por el testimonio de los propios implicados en los pasillos y otros espacios. En el último informe del Defensor del Profesor, presentado por el sindicato ANPE a finales de 2025, lo primero que se constata es una cronificación del malestar emocional de los docentes. “Los casos atendidos son cada vez más complejos, pues confluyen factores de muy diversa índole, como el síndrome de burnout o del profesor quemado, la sobrecarga burocrática, las elevadas ratios, el aumento del alumnado con necesidades educativas especiales, la incertidumbre ante el futuro profesional del profesorado interino, la excesiva carga lectiva o la escasez de personal docente y no docente”. señaló Teresa Hernández, coordinadora estatal del Defensor del Profesor.

El 71,3% sufre ansiedad

Durante el último año, este servicio dio apoyo a 2004 docentes. El 71,3 % ha sufrido ansiedad, un punto y medio más que el curso anterior. Además, al 17,3 % se le ha concedido la baja médica y un 11,7 % ha padecido depresión. Como contraste casi irónico, el estudio incorpora este año un nuevo indicador, el de tranquilidad, en el que apenas logra reconocerse un exiguo 4,4 % del profesorado.

Presentación de la memoria de ANPE 2024-2025, en la que se constata una cronificación del malestar emocional docente
ANPE

La mayor carga emocional aparece en uno de los primeros eslabones del sistema educativo, la enseñanza primaria, que concentra el mayor porcentaje de docentes con ansiedad (75 %). Entre los profesionales con más de quince años de experiencia, en cambio, se disparan las tasas de depresión y de bajas laborales, síntoma de un desgaste acumulativo que no parece fruto de la vocación frustrada, sino de un modelo educativo que exige resistencia infinita y ofrece escasos mecanismos de cuidado, empujando a muchos maestros hacia el burnout como horizonte previsible.

Unos alumnos escuchan a su profesor en su aula en un colegio
EFE/ Javier Cebollada

“El malestar emocional se ha convertido en un fenómeno estructural del sistema educativo”, indica Hernández. “Nos encontramos con algunos profesores atrapados en una espiral de exigencias, desmotivación y tareas burocráticas que les impiden centrarse en lo esencial: enseñar. La percepción de falta de apoyo institucional ante ello es un detonante claro de estrés y frustración”.

El 42,6% de los casos atendidos por el Defensor del Profesor corresponde a conflictos con el alumnado y el 34,4% a problemas con las familias, porcentajes similares a los del curso anterior. Los docentes de Secundaria y FP son los que, en mayor medida que el resto, han tenido problemas con sus alumnos. Para los que trabajan en Infantil y Primaria, los conflictos llegan, sobre todo, de las familias.

Faltas de respeto y acusaciones falsas

Los principales problemas que reportan los docentes son faltas de respeto (30,3%), falsas acusaciones (28,5%), problemas a la hora de dar clase (17,3%), acoso (16,0%) y denuncias en el centro/inspección (13,6%). . Cerca de un 30% de los profesores de secundaria y un 24% de los de primaria perciben un entorno ruidoso y desordenado. En cuanto a las agresiones físicas, su número disminuye levemente respecto al curso 2023-2024: se han registrado 141 cometidas por el alumnado y 33 llevadas a cabo por familiares. Aun así, los casos que llegan son los más extremos o aquellos en los que el profesor no encuentra apoyo en los equipos directivos o la Administración.

Una madre en las puertas del colegio
Javier Cuadrado

La vicepresidenta nacional de ANPE, Sonia García, es clara: “Estamos convirtiendo los centros en espacios asistenciales donde los profesores asumen funciones que no les corresponden, sin respaldo ni formación específica, y eso termina pasando factura a su salud y a su bienestar emocional”. El sindicato insiste, entre otras peticiones, en la necesidad de reconocer como enfermedades profesionales del profesorado los problemas relacionados con la salud mental y elaborar un estatuto docente que regule derechos y deberes.

Mire hacia donde mire la ministra Tolón, verá que el paisaje no pinta nada bien. La escuela pública estrena 2026 con los mismos problemas estructurales con los que empezó el curso en septiembre: falta de financiación en educación (por debajo de la media europea), diferencias injustificables en el rendimiento del alumnado entre las comunidades autónomas, déficit de plantilla y tasas altas de interinidad, según la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF). El déficit de docentes -más de 44.000- se traduce, por ejemplo, en falta de desdobles y apoyos, de especialistas en todas las materias y de equipos de orientación completos.

Uno de cada cinco profesores está de baja

A esto se suma una carga burocrática que los docentes califican de asfixiante. Los continuos cambios normativos obligan a reestructurar programaciones enteras, y las nuevas evaluaciones competenciales exigen la elaboración de informes exhaustivos. Hernández critica las “ocurrencias administrativas” y el “sinfín de papeleo” que, en la práctica, retrasan la intervención ante problemas graves de convivencia. La situación es, sin duda, crítica. El ambiente en muchas aulas se ha vuelto insostenible y tiene un precio. Casi uno de cada cinco profesores está de baja, la gran mayoría entre quienes tienen contrato interino. Supera el 20% entre el profesorado que no tiene la condición de funcionario y alrededor del 11% entre quienes sí lo son. Es después de las fiestas de Navidad cuando se dispara entre los interinos.

El primer Informe Mundial sobre el Personal Docente de la UNESCO, publicado en 2025, dibuja el mismo panorama en las aulas españolas: precariedad laboral, alta temporalidad, desmotivación y signos de agotamiento. Casi la mitad manifiesta un aumento de su malestar emocional. Según la investigación, uno de cada tres docentes reconoce haber perdido la motivación o la ilusión por su trabajo, mientras que dos de cada cinco presentan síntomas que afectan a su salud mental, como la ansiedad o la depresión.

Rendición

Dos de cada cinco docentes afrontan su labor con distanciamiento e indiferencia, y casi la mitad -un 47%- se muestra neutral ante la idea de dejar la profesión. Mayte Ortiz, directora de la Fundación SM, coautora del informe, advierte sobre el impacto de esta situación: “Si creemos que los docentes son clave para impulsar una transformación personal y social a través de la educación y la cultura, no podemos permitirnos tener un profesorado agotado y desmotivado. Difícilmente podrán afrontar la complejidad que supone educar hoy en día. Esta profesión va mucho más allá de transmitir contenidos curriculares”. En un sistema que exprime de tal modo su energía, la vieja pasión por enseñar corre un serio riego. Y si el profesorado se quema, se compromete el futuro de una generación.

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