México ha vivido una de esas jornadas que condensan, en pocas horas, la lógica más cruda de la guerra contra el narcotráfico: un golpe quirúrgico contra un capo y, casi de inmediato, una reacción pensada para paralizar territorios y sembrar miedo. Durante el día de ayer, fuerzas de seguridad mexicanas abatieron a Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en un operativo en Jalisco, según han informado Reuters y AP.
A partir de ahí, México entró en modo incendio: bloqueos de carreteras, vehículos quemados, interrupciones de movilidad y una cascada de alertas públicas. La imagen es la de un país donde el Estado demuestra capacidad para golpear arriba, pero donde el crimen organizado todavía presume de músculo para desordenar abajo, en cuestión de minutos.
El detonante: la muerte de ‘El Mencho’ y el mensaje del CJNG
El CJNG es uno de los grupos más violentos y expansivos de México, y El Mencho era su rostro más simbólico: un jefe convertido en mito criminal, perseguido durante años por autoridades mexicanas y estadounidenses. Reuters señaló que el operativo contó con apoyo de inteligencia de Estados Unidos. Un dato sensible en la nación mexicana por todo lo que implica en soberanía, presión bilateral y cooperación en seguridad.
Que el Estado logre abatir a un líder de esa magnitud es, sobre el papel, un golpe enorme. Pero en México esa clase de golpes suelen venir con una segunda escena casi inevitable: el castigo inmediato al entorno para probar que el cártel sigue vivo, que puede bloquear autopistas, cerrar ciudades y obligar a los ciudadanos a encerrarse en casa.
Qué se vio en las calles: narcobloqueos, incendios y carreteras cortadas
Las primeras reacciones se tradujeron en narcobloqueos: cortes de vías con vehículos cruzados y, en muchos casos, incendiados. Los reportes de prensa y autoridades estatales se concentraron especialmente en Jalisco, pero también se mencionaron afectaciones en otros estados y rutas clave, con un patrón repetido en México: atacar la movilidad para colapsar la respuesta policial, dificultar refuerzos y amplificar el pánico en redes.
Híjole. Con estas mañanas de domingo no va a alcanzar con traer a #Shakira, el México vs. Portugal, es más, ni siquiera el Mundial, para tapar la ingobernabilidad.
Jalisco un infierno y todo el país ¿Y la presidenta? ¿Y Morena? Ya me acordé que protegen narcos #narcobloqueos pic.twitter.com/LoJ3BYM28u
— Ricardo Salinas Pliego (@RicardSalinasP) February 22, 2026
En paralelo, distintos gobiernos locales activaron operativos y avisos de seguridad. La Jornada informó de alertas emitidas por gobernadores ante disturbios y bloqueos en varias entidades, reflejando que el impacto se sintió más allá del punto exacto del operativo.
Jalisco como epicentro: “código rojo” y llamada a quedarse en casa
En México, Jalisco es un territorio clave por la fuerza del CJNG y por su peso económico. En este contexto, el gobernador Pablo Lemus informó de la activación de “código rojo” y del despliegue de una mesa de seguridad con autoridades de distintos niveles, según reportó Milenio.
El objetivo no es solo responder a los hechos, sino prevenir “efectos dominó”: ataques a infraestructura, emboscadas a fuerzas de seguridad o episodios de violencia en zonas urbanas. La recomendación de resguardarse suele aparecer cuando la prioridad pasa a ser evitar víctimas civiles en momentos de confusión y movilidad alterada, algo que México ha vivido ya en otras crisis similares.
El episodio del aeropuerto y la guerra de la información
Uno de los elementos que más rápido dispara el temor en México es cuando el caos salta a un aeropuerto. En Guadalajara circularon imágenes de pasajeros corriendo y versiones sobre presencia de personas armadas. Sin embargo, autoridades aeroportuarias y el propio Gabinete de Seguridad indicaron que las instalaciones operaban con normalidad y que no había un incidente relevante dentro del aeropuerto.
🚨 Comunicado oficial: pic.twitter.com/BQSMaJVHPH
— Aeropuerto Internacional de Guadalajara. IATA: GDL (@Aeropuerto_GDL) February 22, 2026
Aquí aparece otra clave de México en 2026: la batalla por el relato. En crisis de este tipo, las redes sociales se convierten en una autopista de vídeos reales mezclados con rumores, y el pánico puede multiplicarse incluso sin un ataque directo. El resultado práctico es el mismo: desorden, estampidas, cancelaciones preventivas, gente sin información fiable durante minutos decisivos.
Qué dice el Gobierno federal
El Gabinete de Seguridad de México informó de que se atendían bloqueos registrados en algunas zonas “producto de operativos” federales, una fórmula con la que el Estado reconoce la afectación sin detallar aún el perímetro completo ni el balance final.
Al mismo tiempo, Reuters y AP subrayaron la dimensión política del momento: la presión de Estados Unidos para frenar el tráfico de drogas —incluido fentanilo— y, al mismo tiempo, la insistencia mexicana en que la estrategia no implique acciones unilaterales en su territorio.
El “después” es la pregunta que México se hace cada vez que cae un líder. ¿Se desinfla el cártel o se fragmenta? Varios analistas citados en la cobertura internacional apuntan a un riesgo recurrente: la apertura de disputas internas y el aumento de violencia local por la sucesión. El golpe a la cúpula puede debilitar, sí, pero también puede desatar competencia armada por plazas, rutas y extorsiones.
Alertas internacionales: cuando el caos de México cruza fronteras
La embajada de Estados Unidos en México emitió una alerta de seguridad pidiendo a sus ciudadanos refugiarse en el lugar en ubicaciones señaladas debido a operaciones en curso, bloqueos y actividad criminal relacionada.
Ese gesto tiene un doble efecto Por un lado, busca proteger a viajeros. Y por otro, funciona como termómetro de gravedad, porque raramente se emiten advertencias tan directas si la situación se percibe como menor.
En lo inmediato, México queda ante un dilema conocido: demostrar control sin escalar el coste civil. Y, al mismo tiempo, explicar con claridad qué ha pasado, dónde y con qué alcance, para que el miedo no gobierne más rápido que las instituciones.
