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Guardiola, Génova y la operación desgaste de Abascal

La negociación con Vox en Extremadura ha roto algo entre Guardiola y la dirección nacional; en Extremadura no entendieron el toque de atención de Carmen Fúnez delante de las cámaras

María Guardiola asume que puede perder la votación de su investidura el próximo tres de marzo. “Las cosas no se mueven” y los días pasan. Ella mantendrá la mano tendida para retomar las negociaciones, tratando de evidenciar que es Vox el que no quiere sentarse a hablar por una mera operación de desgaste. Y la clave, arguyen en su entorno, es saber gestionar esa estrategia, tanto en las formas como en el fondo.

La negociación con Vox en Extremadura ha roto algo entre Guardiola y la dirección nacional. En el territorio no entendieron el toque de atención de Carmen Fúnez delante de las cámaras. “No hay negociación porque ellos no quieren, no hay más”, se revolvieron. Los chats internos echaron humo y arreciaron todo tipo de rumores, incluso sobre el futuro político de la baronesa, que hace tan solo unas semanas se hacía en las urnas con el 43% de los votos.

Guardiola no piensa tirar la toalla aunque Santiago Abascal no descarte pedir su cabeza. Y en Génova tampoco se contempla ese escenario, pese al aviso público que tanto contrarió internamente. “Estoy centrada y concentrada en lo que tengo que estar”, traslada la presidenta. Esto es, en intentar salvar la negociación y, en caso de no lograrlo, en dejar claro que exclusivamente hay un culpable del bloqueo, y ese es Vox.

Los contactos de Génova

Con Guardiola esperando que Vox le responda, la dirección nacional retomó el contacto con Bambú para intentar desbloquear la situación. Así lo desveló Ángela Vera este domingo en Artículo14. Un movimiento que, según Génova, no significa que vaya a apear a Guardiola de la negociación, pero que volvió a remover internamente todo, principalmente en Extremadura. “¿Pero no eran ellos los que decían desde Galicia que los barones debían tener autonomía? ¿Miguel Tellado sabe mejor que María lo que necesita esta comunidad?”, se peguntaron.

En realidad, Guardiola tampoco consentiría que se le apartara de esas negociaciones. “Lo que hagan el resto -en relación a Génova- serán elementos que entrarán en la ecuación pero las negociaciones de Extremadura se deciden aquí”, expusieron en su equipo. Un mensaje que también llegó a Madrid. De hecho, pese a la tensión interna, Guardiola y Alberto Núñez Feijóo mantienen intacta su interlocución.

Guardiola, recibida por Feijóo en Génova.

Hay voces en el partido, incluso en Extremadura, que ven positivo que Génova se involucre en la negociación, pero de forma coordinada con Guardiola. “Lo normal es que se trabaje conjuntamente, que si Génova puede ayudar, que ayude, pero no a costa de dilapidar la reputación de una persona que ha sacado un resultado electoral muy positivo”, inciden fuentes del PP regional. Y partiendo de una premisa: “Aquí ha podido haber alguna declaración desacertada, pero lo cierto es que si no hay avances es porque Vox no quiere, exclusivamente por eso”.

Vox, “encantado”

De fondo, no pocos dirigentes -incluidos algunos barones territoriales- interpretan que Vox “está encantado con el espectáculo”. Comentario parecido se escuchó el domingo en el núcleo duro de Guardiola. “Estamos cayendo en su trampa, enredándonos entre nosotros”, se lamentan. Y de ahí que la consigna más repetida sea la de “cabeza fría”.

El líder de Vox, Santiago Abascal.
EFE/Vox

“Vox nos está humillando”

Pasada la fecha clave del tres de marzo, la presión se volverá aún mayor, ante el temor a una repetición electoral. Feijóo no quiere ni oír hablar de ello pero, sobre el terreno, algunos no lo descartan. ¿El motivo? “No puede salir bien. Vox nos está humillando, está diciendo que con Jorge Azcón no hace falta ni entrar en el Gobierno pero aquí ni nos cogen el teléfono ni nos devuelven la llamada. Aunque al final haya pacto, el futuro será muy complicado”, según el análisis de un alto cargo.

Si bien, Guardiola ya consiguió hacerlo una vez. Solo basta comprobar cómo fue su llegada la presidencia, con Génova doblándole el brazo para que Vox entrara en su gabinete. “Ella se puede recuperar en términos políticos, pero no se nos va a olvidar que nadie salió a defendernos cuando hemos ganado con el 43% de los votos”.

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