Empleo

La trampa de los bajos salarios en España: sube el SMI, pero no el resto de sueldos

El salario mínimo vuelve a subir hasta los 19.094 euros anuales, pero no arrastra al resto de categorías y un número creciente de trabajadores se concentra en los tramos más bajos de la escala salarial

La firma del acuerdo entre el Gobierno y los sindicatos con la subida del 3,1% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), hasta los 19.094 euros brutos anuales, ha situado en el centro del debate público la realidad de los salarios en España. “Yo hoy le pido a la patronal que también cumpla su parte, que paguen más. Se sienten con los sindicatos en las mesas de negociación colectiva y que vayamos a un aumento generalizado de los sueldos allí donde hoy, por desgracia, no hay aumentos en términos reales“, afirmó Pedro Sánchez, en referencia a la patronal CEOE, que no ratificó el acuerdo.

Un día después, Yolanda Díaz subió el tono del debate al referirse al sueldo del presidente de CEOE. La ministra de Trabajo criticó que Antonio Garamendi cobre “23 veces el SMI” y defendió que la economía española tiene margen para mejorar las retribuciones más allá del mínimo legal. Más allá de la confrontación política, el trasfondo es mucho más profundo. El mercado laboral español está atrapado en salarios bajos. Es decir, la estructura salarial se concentra en los tramos más reducidos.

Sánchez y Díaz muestran el acuerdo por el que el Gobierno y los sindicatos CCOO y UGT firman la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) un 3,1% en 2026.
EFE/ J.J. Guillén

¿Por qué no sube mi sueldo?

La estadística más reciente de la Encuesta Anual de Estructura Salarial (EAES) del Instituto Nacional de Estadística confirma esta realidad. Según los últimos datos disponibles, casi el 70% de los trabajadores percibe como máximo el doble del SMI en términos anuales. Es decir, menos de 35.000 euros brutos actualizados a este año. Además, la brecha de género persiste en la parte baja de la distribución: el salario medio mensual de las mujeres fue de 2.163,2 euros, frente a los 2.593,0 euros de los hombres. El 39,9% de las trabajadoras percibió menos de 1.582,2 euros mensuales, tasa que se reduce al 20,7% en los hombres. Con este escenario, la pregunta que se hacen muchos trabajadores es: si sube el SMI, ¿por qué mi sueldo no lo hace?

El incremento continuado del SMI ha elevado el suelo de la estructura retributiva, pero no ha arrastrado con la misma intensidad al resto de las categorías profesionales. “Que las bandas ligeramente superiores al salario mínimo no hayan subido contribuye al agrupamiento de un mayor porcentaje de trabajadores en el entorno del SMI. Esto ha generado que el perfil del trabajador que percibe el SMI se haya ampliado, incluyendo a trabajadores de más edad o con cualificación media”, reconoce a Artículo14 Begoña Cueto, relatora de la Comisión Asesora del SMI y catedrática de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo.

El fenómeno ‘Bunching’

Esta concentración en la parte baja de la escala retributiva es lo que se conoce como bunching (literalmente agrupamiento) entre los expertos laborales. Un riesgo que los asesores del Gobierno incluyen en sus dos últimos informes sobre el SMI. “Sin duda, uno de los problemas del mercado laboral español son los salarios bajos y la falta de progresión salarial. Esta situación desmotiva a los trabajadores que se ven atrapados en esta situación”, señala Begoña García Gil, doctora y profesora del área de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC).

Para la CEOE, las subidas del SMI en los últimos años han desnaturalizado esta retribución. “Ha pasado de ser una renta de subsistencia a alcanzar rangos salariales que deben regularse en la negociación colectiva“, aseguran a Artículo14 fuentes de la patronal.

En opinión de Fernando Luján, vicesecretario general de Política Sindical de UGT, es consecuencia de la decisión de las empresas de neutralizar las subidas del SMI a través de los mecanismos de absorción y compensación de los convenios. Recuerda que, en España, más de 2,5 millones de personas, alrededor del 10% de la población asalariada, en su mayoría mujeres, perciben el SMI, cuando en Bélgica con 2.000 euros no alcanza al 3% de los ocupados.

¿Por qué los sueldos son bajos en España?

Los expertos consultados apuntan diferentes factores, entre los que destacan el bajo valor añadido de muchos puestos de trabajo ligado a la productividad. Begoña Cueto recuerda que una parte importante de la estructura productiva está vinculada a sectores de bajos salarios, en los que hay un elevado número de trabajadores. España es un país de servicios y como refleja la Encuesta de Estructura Salarial, los salarios en hostelería, comercio, actividades administrativas y otros servicios son sustancialmente más bajos que el salario medio. Se trata, además, de actividades con alta presencia femenina, lo que explica que la compresión salarial tenga un impacto especialmente intenso sobre las trabajadoras.

Begoña García Gil apunta también al “desajuste brutal” entre la formación y las necesidades del mercado. En su opinión, “hay una sobrecualificación, cuando las necesidades del mercado no valoran esa formación”. Para la experta de la URJC, un factor añadido es la debilidad de las negociaciones colectivas. “El Gobierno se está concentrando mucho en el SMI, pero nos estamos olvidando de la importancia de los convenios colectivos, que afectan a los trabajadores cualificados y son los que tienen que adaptar la remuneración en los convenios”.

Mujer trabajadora en una panadería.
Freepik

Es necesario que la negociación colectiva contribuya a diferenciar en términos salariales la especialización y la experiencia, puesto que estos dos aspectos contribuyen a aumentar la productividad”, puntualiza Cueto. Tanto la patronal como los sindicatos defienden los convenios colectivos como el marco para la negociación salarial. Ambas partes tienen pendiente la negociación del VI Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), una vez que el 31 de diciembre caducó el anterior.

Las subidas por convenio colectivo

“La aspiración de toda empresa y de las organizaciones empresariales, en general, es poder contratar a tiempo completo y subir salarios. Dicho esto, los salarios son los que se marcan en la negociación colectiva. Entre todos hay que tratar de incrementar la productividad para poder seguir subiendo salarios. Eso pasa, por ejemplo, por mayor formación adaptada a las necesidades de la empresa o por mayores inversiones en I+D+i”, afirman fuentes de CEOE. La patronal recuerda que, en 2025, la productividad por ocupado en España fue un 4,7% inferior a la de 2018.

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi.
Europa Press

Para Fernando Luján, “la evolución de la economía española respalda que, en general, las empresas puedan pagar más y mejorar los convenios”. Recuerda que la legislación española protege a las empresas en dificultades, con medidas como los ERTE. De cara a la negociación del próximo AENC, CCOO y UGT plantean una subida mínima del 4% anual entre 2026 y 2028, que “no parece que sea mucho cuando los márgenes empresariales se sitúan en el 13,9%”, apunta. A su vez, los sindicatos incorporan criterios de ajuste en función de si el salario está por encima o por debajo de la media nacional.

Los sindicatos ven margen al alza

Según un informe del Servicio de Estudios de CCOO, la productividad por trabajador -que se situó en el 24% sobre ventas- ha crecido el doble que los salarios, mientras que los márgenes empresariales vuelven a batir récord. Para el sindicato hay “margen de sobra” para subir sueldos y reducir la jornada laboral sin poner en riesgo la viabilidad de las empresas. “La productividad laboral ha crecido desde la reforma laboral. Lo que no crece es la inversión empresarial, ni en tecnología, ni en formación. Efectivamente, es un un riesgo y para eso las empresas también tienen que empujar”, concluye Luján.

Pepe Álvarez y Unai Sordo - Política
Los secretarios generales de UGT y CCOO, Pepe Álvarez (d) y Unai Sordo (i)
EFE

El pulso de la negociación del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) marcará la senda salarial del próximo trienio y ayudará a dar respuesta a la pregunta clave: ¿por qué no sube mi sueldo?