Opinión

El cine ‘pringado’: Rosalía y Esty hablan del séptimo arte

Rosalía y Soy una pringada en la entrevista en la que hablaron de cine
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Haciendo apnea por la fosa digital me topo con la entrevista, diálogo más bien, que le ha hecho Estíbaliz Quesada, aka Soy una pringada, en su vídeo podcast-show a Rosalía.

Al margen de que la todoartista catalana me cae fenomenal (aunque no tengo el gusto de conocerla) y me parece ‘una genia’ (eso tampoco debería importar aquí), aunque esté a miles de kilómetros de mis gustos musicales, me suelo detener en lo que dice, especialmente después de la maravilla en el show de Jimmy Fallon.

Y pese a su outfit y a su espíritu conservador y reaccionario, Soy una pringada, (Esty dice que prefiere que le llamen así, y eso que lleva el precioso nombre de la patrona de Álava) creo que tiene, a decir de los de marketing corporativo, una misión, visión y valores muy clara. Y eso me gusta, porque, como decía, a pesar de su aspecto de rebequita y colegio mayor de Abando, a esta pringada se le nota un conocimiento, inquietudes y profundidad cultural bastante por encima de su generación tardomillennial. Por cierto, creo que se ha montado un buen quilombo epidérmico porque en el show aparecen las dos fumándose un cigar, como las señoras de Neguri después de la pelu: las plataformas de NoFumadores ‘puntocom’ han salido echando humo, pero no puedo desarrollarlo porque no me pagan para escribir sobre chorradas.

Lo que no me pareció ninguna chorrada fue cuando, en un momento dado de la conversación, empiezan a hablar de cine. Eureka. Entre calada y calada, la pringada de Esty le pregunta: “¿Y cuál sería tu top cuatro de películas del mundo?” (sic). Movies of the World.

A partir de ahí, la motomami comienza a desbarrar un discurso, pelín inconexo, pero que denota su pasión cinéfila high tunning. Además de los sospechosos habituales cinéfagos, “me meto en Filmin y tiro de Aronofsky, Sofia (entiendo que Coppola), Tarantino, Carla Simón”, se esquina un poco: “Me gusta Mommy de Xavier Dolan”, y Esty, que también la conoce, la comenta con elitista entusiasmo, como Torres-Dulce a Garci: “Cuando abre el plano, ¡qué tío!”. Prosigue la Rosalía con su culturetismo ilustrado y cita “las tres de la trilogía de Oslo”, refiriéndose, supongo, a Dag Johan Haugerud y sus Sex, Dreams, Love, y no a Joachim Trier, pero haciendo agua, pues Esty la pringada no las conoce, generándose un agujero de gusano tensionado.

'La trilogía de Oslo', de Dag Johan Haugerud: Sex, Dreams, Love
‘La trilogía de Oslo’, de Dag Johan Haugerud: Sex, Dreams, Love

Y terminan, cómo no, como todo el mundo que alguna vez en la treintena nos las hemos dado de Pauline Kael, citando el Pink Flamingos del ínclito John Waters. Y no pasa nada, eterno retorno generacional, pero resulta que a Rosalía no le mola, “no pude, era superior a mí”, pese a, como le recuerda la barakalder, “¿no te gustó la escena en la que están fo**** con gallinas de por medio?”. Pongo “follando” con estrellitas, porque en el propio horror picture show de strapazzo de Esty,  aparece un pitido, más bien un eructo vascuence, al mencionar tal terrible gerundio, que es pecado mortal.

Hasta ahí la disrupción puntocom.

Caí entonces en la cuenta de que quizá la pringada se estaba tirando el pisto y no había visto Pink Flamingos y Rosalía sí, haciéndose la chula, como muchos aspirantes al sanedrín gafapasta.

'Pink Flamingos', del ínclito John Waters
‘Pink Flamingos’, del ínclito John Waters

Pink Flamingos es una película de 1972, protagonizada por le muse del cineasta John Waters, llamade Divine, icono pop y poco más, y que se come una mierda de perro en la última secuencia. En sentido literal. Decir que es un giro de guion gratuito es quedarse corto. Coprolito, chorongo, cagada, como quieras. Sin cortes, sin trampas ni trucos, porque en los setenta no había ni CGI ni efectos especiales creados por ordenador. Así que, ¿cómo puede alguien destacar de esta película que una pareja copule con sus adorables animales de granja y no mencionar que Divine se traga una mierda de perro en plano secuencia entre arcadas?

Pink Flamingos no es cine pringado, querida Esty.

El cine pringado no es el de John Waters ni el de Pedro Almodóvar, declarado fan, ni tampoco el cine ultra subrayado de Darren Aronofsky. El cine pringado es, como su propia semántica nos dice, el cine que se pringa. Y de ese nunca hablaréis en Special People Club, tu spin show del underground, aunque os va que ni al pelo. El cine pringado es el de Terrence Malick y el cine pringado es el de tu paisano Víctor Erice, que para ti serán unos octogenarios pasadísimos, pero que llevan pringándose, pero bien, desde hace más de 50 años, abriendo, estos sí, caminos inexplorados para que evidentes como John Waters pudieran ejecutar sus mamarrachadas trasnochadas, más pasadas, estas sí, que el hilo negro.

Rosalía participa este jueves en Barcelona en el Concierto-Manifiesto X Palestina.
EFE/Marta Pérez

Yo sufrí Pink Flamingos probablemente bastante antes que Estíbaliz, si es que la ha llegado a ver entera: compartimos infancia entre verdes valles y colinas rojas y cierto espíritu nerd; pero a mí, lejos de considerarla una “pieza de culto”, me pareció una obra de extrema zafiedad, nada provocativa y falsamente bizarra, aunque nunca hubiera visto a nadie comerse una mierda de perro o follar entre gallinas.

Casualmente Pink Flamingos se produjo al mismo tiempo que El espíritu de la colmena, la obra maestra de Erice y probablemente la mejor película española de siempre, pero en lugar de envejecer peor que todo el cine de Waters, en ella se pringa de lleno, narrando una aparente historia llena de poesía mortuoria, y denunciando a su vez los horrores del franquismo tras la Guerra Civil y el abandono y desesperación de muchos milicianos a los que el supuesto catolicismo nacional persiguió.

Si el cine de Malick y el de Víctor Erice, pese a sus muchísimas imperfecciones y contradicciones, como tu alma, Esty, y la mía, busca la excelencia, el de John Waters y demás caterva es un cine cateto y patán, pegado a lo efímero e insustancial, poco reflexivo y epatante: perfecto para Instagram y demás social media que tú dominas.

El wiki diccionario, entre otras cosas, dice que Estíbaliz Quesada es directora de cine y, por lo tanto, una artista de su sensibilidad debería estar familiarizada con el cine de estos dos genios, pringados como la manteca extremeña y, desde luego, muchísimo más modernos que Waters y sus Pink Flamingos, Cosas de hembras y demás obras de (cul)turismo.

Esty, lo realmente disruptivo, a contracorriente, trash y camp sería que lograras llevar a tu show digital al poeta Malick, que no concede una entrevista desde aquella mítica a Sight and Sound en 1975 y cuyas respuestas se han analizado en el acelerador de partículas. Si lo logras, aparecerás hasta en la Tele 7 de Baracaldo.

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