Telecomunicaciones

Murtra se lanza por la consolidación en Telefónica tras el último varapalo de la UE

Marc Murtra ha sacado la cartera y la gran multinacional española de las telecomunicaciones se hará junto con Liberty Global e InfraVía con Netomnia, un operador de redes de fibra que opera en Reino Unido

Las telecos se han cansado de esperar y se han zambullido de pleno en la era de las consolidaciones. A la operación de Orange con MásOrange (la francesa se hará con el 50% que todavía no posee de la compañía) o a los rumores que rodean todavía a Vodafone España hay que sumar la nueva compra de Telefónica. Marc Murtra ha sacado la cartera y la gran multinacional española de las telecomunicaciones se hará junto con Liberty Global e InfraVía con Netomnia, un operador de redes de fibra que opera en Reino Unido. La compra se ha valorado en cerca de 2.300 millones de euros.

¿Qué implicaciones tiene? Por lo pronto, la firma consolida su posición en el mercado británico, donde posee la mitad de Virgin Media O2 (VMO2, resultado de la fusión de 2021). VMO2 ya tenía su red con entre 18 y 19 millones de hogares en Reino Unido. Con la compra, la red de Netomnia, que alcanzaba con fibra tres millones de casas y oficinas en el país, se incorporará a la operativa de esta teleco. VMO2 adquiere más cobertura inmediata y llega a 20 millones de unidades inmobiliarias. Y sobre todo, se posiciona frente a British Telecom, el rival a batir, y su gestor de infraestructuras, Openreach.

Pero hay otras implicaciones más implícitas. La operación se ha anunciado al mismo tiempo que desde la Unión Europea llegaba el último (y enésimo) varapalo al sector. Un sector que ya se lo esperaba, y que por tanto pasa a la acción. La semana pasada la comisaria para la Soberanía Tecnológica, Henna Virkkunen, respondía a la pregunta escrita de un eurodiputado danés. La pregunta era muy sencilla. ¿Prepara la Comisión acciones legislativas que faciliten la consolidación del sector de las telecomunicaciones en la Unión Europea? La respuesta fue igual de sencilla. No.

Portazo de la Comisión

La pregunta recordaba que la consolidación del sector de las telecos era una condición de necesidad en el informe que Mario Draghi presentó en los prolegómenos de la actual legislatura comunitaria. El expresidente del BCE dio munición a las operadoras de todo el continente, que desde hace años denuncian cómo no pueden mirar de tú a tú a sus contrapartes en EEUU o China por la atomización del mercado comunitario. El predecesor de Virkkunen, el francés Thierry Breton, llegó a esbozar un borrador de regulación que atendía algunas demandas del sector.

Este 2026, sin embargo, ha comenzado con Bruselas pinchando el suflé. La Comisión ya ha presentado su propuesta de Reglamento de Redes Digitales, y no habla ni de retribución justa (la demanda de las telecos de que las grandes tecnológicas paguen por el uso que hacen de sus infraestructuras) ni de incentivos a fusiones. Virkkunen, en ese sentido, va más allá. “La Comisión comparte el objetivo de un auténtico mercado único de las telecomunicaciones”, escribe. Y reconoce que la fragmentación regulatoria puede obstaculizar la escala”.

Por eso, la propuesta del Reglamento de Redes Digitales. Sin embargo, esta norma “no pretende consolidar el sector de las telecomunicaciones en los respectivos Estados miembros”. “Con un marco jurídico más simple y armónico, pretende reducir la carga administrativa e incentivar a las operadoras a innovar, invertir, ampliar su alcance y ofrecer mejores servicios”. Fin. Y de coda: “Cualquier consolidación entre actores seguirá siendo una decisión comercial a evaluar bajo las normas de competencia”.

Virkkunen y Murtra

Con su portazo, Virkkunen también manifestó que Bruselas no está en disposición de calcular cómo impactaría en el precio de las tarifas “una mayor consolidación del sector”. “Las fusiones se evalúan y seguirán evaluándose caso por caso”. Además, incidió en que el estado actual del mercado ha provocado que las tarifas de las telecos europeas “se mantengan por debajo de los niveles de EEUU”.

Es de esperar que aunque la resignación crezca el debate siga servido. Especialmente en foros como el Mobile World Congress, la mayor feria global de las telecomunicaciones que volverá a Barcelona dentro de una semana. A pesar de que la sustitución de José María Álvarez-Pallete ha hecho que Telefónica pierda la presidencia de la GSMA (la gran patronal mundial de la industria) y su enorme escaparate, Marc Murtra se subirá a las tablas de Fira Barcelona en una conferencia especial en la que también estará Virkkunen.

El presidente Ejecutivo de Telefónica, Marc Murtra.
EFE/Alejandro García

De este modo, Murtra tendrá ocasión de preguntarle directamente a la comisaria Virkkunen qué significa para ella la soberanía tecnológica estratégica, el tema del encuentro. Además de Murtra o Virkkunen, también participará el CEO de Deutsche Telekom, Timoteo Höttges, Jean-François Fallacher, CEO de Eutelsat (una operadora francesa de satélites) o el director de la GSMA, Vivek Badrinath. La conferencia examinará cómo Europa puede “impulsar la innovación y modernizar las infraestructuras”. “La inversión estratégica y el compromiso político serán cruciales”. No será extraño escuchar algún recado.

Cierre del año fiscal

La compra de Netomnia no llega solo tras este nuevo mazazo de Bruselas. También lo hace a escasos días de que Telefónica presente los resultados de su año fiscal. Será este martes 24 cuando la compañía desglosará el rendimiento del ejercicio. Los analistas no tienen muchas expectativas. El valor de las acciones se ha desplomado más de un 21% en el cuarto: a finales de octubre el título se tasaba en 4,56 euros y ahora lo hace en 3,59.

El descalabro tiene una explicación. Murtra presentó a principios de noviembre su esperado plan estratégico hasta 2030. El presidente ejecutivo de la compañía constató lo que ya se sabía: la nueva Telefónica se centrará en sus principales mercados (España, Brasil, Alemania, Reino Unido) tras abandonar Latinoamérica y mantendrá una severa disciplina financiera para reducir su deuda. Una de las primeras medidas: un tijeretazo al dividendo, que este año será solo de 15 céntimos por acción.

Es la mitad, frente a los 30 céntimos que se ofrecía hasta ahora. De este modo la compañía quiere alinear la retribución del accionista con su capacidad de generar caja. Pero la idea no ha entusiasmado a muchos analistas: muchos no esperaban este movimiento. Es más, algunos califican a Telefónica como “la teleco europea menos atractiva” para invertir, y aducen que sus objetivos de crecimiento y reducción de deuda “son poco realistas”. La última revisión de JB Capital Markets sobre las acciones de la teleco, a la baja, ha enfriado las expectativas. No se esperan sorpresas este martes.

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