Las telecos españolas buscan fórmulas para optimizar sus inversiones en infraestructuras, y las están encontrando en forma de alianzas. En 2025 echaron a andar dos nuevas fibercos en el mercado. La primera, impulsada por Telefónica con Vodafone España, y la segunda respaldada por MásOrange, también con la operadora de Zegona. En ambos casos, con mujeres al frente y con un rol crucial: diseñar el futuro de las redes. Y dar oxígeno a las operadoras… que siguen buscando la consolidación del sector.
Pero las fibercos no son el único vehículo que las telecos están explorando. Eamonn O’Hare, CEO de Zegona, el fondo propietario de Vodafone España, ya ha dado una pista de lo que está por llegar al mercado. En una reciente entrevista con Expansión, O’Hare confirmó que está negociando con Orange o con Telefónica la creación de una RANco. No es la primera vez que se oyen ‘tambores’ de RANco en España. ¿Qué es? Si las fibercos son sociedades gestoras de redes fijas (fibra), una RANco sería lo mismo, pero de redes móviles. Es decir, una mayorista de red móvil compartida entre operadores que presta servicios a sus propietarios.
Con las fibercos o con una RANco las telecos persiguen lo mismo: disminuir costes, riesgo y deuda. El escaso retorno de sus gastos de capital han mermado sus rentabilidades. Telefónica se ha visto obligada incluso a recortar dividendo. En ese contexto, fibercos o RANcos son empresas creadas para ser dueñas y gestoras de las redes. Es un modelo ya consolidado en otros mercados europeos, pero no es casual que ahora estén en auge. De fondo, los ecos de una reivindicación que no cobra forma: el fair share.
Las ‘arquitectas’ de las fibercos
Señal de ese auge es lo visto el año pasado. Telefónica y Vodafone España lanzaron en marzo FiberPass. La sociedad posee la fibra que llega a 3,7 millones de hogares y oficinas, y da servicio a 1,4 millones de clientes. El objetivo que persiguen las operadoras con las fibercos es dar entrada a inversores institucionales. Por eso AXA llegó en noviembre con una participación del 40%, valorando la firma en 1.500 millones. Vodafone redujo su presencia al 5% y Telefónica retuvo el control con un 55%, y con su responsable de Estrategia, Miriam Robredo, como presidenta.

Por otro lado, MásOrange y Vodafone España iniciaron a finales de 2025 las operaciones de otra fiberco, PremiumFiber. Es, por capitalización y por número de unidades inmobiliarias, la mayor del mercado español. Llega a 12 millones de hogares y oficinas, y da servicio a cinco millones de clientes. El socio en este caso fue GIC, el fondo soberano de Singapur. MásOrange ostenta el 58% de los títulos mientras que Vodafone España y GIC actúan como bloque en el 42%, si bien el consejo de administración se reparte paritariamente. Se valoró en 6.900 millones (deuda incluida) y la CEO al frente es Blanca Ceña.
Dos mujeres para gestionar el ansiado balón de oxígeno del sector. Miriam Robredo, presidenta de FiberPass, es licenciada en Administración de Empresas y MBA con amplia experiencia en estrategia y transformación en Telefónica España, liderando alianzas y nuevas unidades de negocio. Blanca Ceña, CEO de PremiumFiber, es ingeniera de telecomunicaciones y suma más de treinta años en la industria, donde ha dirigido operaciones de red y expansión de fibra antes de asumir la dirección de la mayor fiberco del mercado.
A quién afectará
El auge de fibercos y la posible proliferación de las RANCos coincide con las reivindicaciones que las telecos hacen desde hace años. Las operadoras han visto cómo sus inversiones en infraestructuras estrechaban sus márgenes y que la demanda de su uso crecía exponencialmente por parte de las empresas que hoy dominan el planeta. Las telecos llevan exigiendo desde hace lustros una “retribución justa”, un fair share. Entienden que las grandes tecnológicas se han aprovechado de sus infraestructuras sin haber participado en su financiación.
Esto, sumado a sus continuos llamamientos a la “consolidación” del sector, ha hecho que el debate se haya abierto en toda la UE. Pero no ha dado los frutos esperados. Bruselas presentó este mes su Reglamento de Redes Digitales. En el borrador no hay mención alguna a esa retribución justa. El texto está plagado de buenos deseos: quiere ‘acelerar’ el despliegue de redes 5G y preparar la llegada del 6G, armonizar la regulación de cómo se reparte el espectro radioeléctrico en los Veintisiete, abrir los estándares de las redes móviles para reducir la dependencia de proveedores “de riesgo” y garantizar la neutralidad de red. Nada de fair share.

La industria lo esperaba, de ahí que vuelvan a sonar tambores de una RANco. Pero su creación tampoco es una idea exenta de riesgos. Estas sociedades pueden canibalizar el negocio de las operadoras. Su aparición tampoco ilusionará en Bruselas, por el temor a una concentración del mercado. Y quienes peor lo ven son las towercos, las empresas que alquilan las ‘torres’ en las que se instalan los equipamientos tecnológicos. Si dos telecos comparten infraestructura, serán necesarias menos torres. Hay mucho en juego.
Los proveedores de riesgo
Optimizar su CAPEX no es el único desafío que tendrán que afrontar las telecos este 2026. Casi al mismo tiempo que su proyecto de Reglamento de Redes Digitales, Bruselas ha presentado una actualización de su Reglamento de Ciberseguridad. Entre las novedades, un misil a la línea de flotación de muchas operadoras. La Comisión propone hacer obligatorio lo que hasta ahora eran recomendaciones: hacer una lista de proveedores de riesgo y eliminarlos de las redes de comunicaciones en un plazo máximo de tres años. Y un nombre se viene a la cabeza. Huawei.
A ese giro regulatorio se le pone cifra. Si Huawei acaba siendo designado como proveedor de riesgo y la propuesta comunitaria sale adelante, el coste rondaría incluso los 1.000 millones para compañías como Telefónica. Es un golpe difícil de encajar en el contexto dado: las telecos buscan aligerar balance con fibercos y RANcos. Ahora, unas desinversiones aceleradas, a instancias de la UE, podría poner en dificultades a una industria que se vería abocada a impactar las novedades en las tarifas de sus usuarios finales.
Las fibercos y RANcos son un parche a un problema que las telecos llevan años arrastrando. Los desafíos, sin embargo, pueden agravarse en función de las negociaciones y dictados de Bruselas. Todo mientras el aclamado proceso de consolidación ya ha dado sus primeros pasos. Orange espera tener el control total de MásOrange antes de que llegue junio. Las telecos ya han iniciado la compleja travesía de 2026, y se esperan más movimientos.
