La lupa de la Directora

Óscar López y el gafe del “menos dos puntos” que acecha a Montero

La estrategia de los ministros/candidatos se ha revelado fallida. La vicepresidenta primera será la siguiente en apuntar otro mínimo histórico para el PSOE si se cumplen las encuestas que hoy dan Juanma Moreno cerca de la absoluta tras la gestión de Adamuz y las inundaciones

El fallecido ex presidente de Aragón, Javier Lambán, no hizo oposición a su sucesor, Jorge Azcón. Hasta aquí el único intento fallido de autocrítica que se ha escuchado en las filas del PSOE tras el descalabro electoral en Aragón.

La vileza de culpar al muerto la firma el ministro de Transformación Digital y Función Pública, Óscar López, que achacó que su partido anotase otro mínimo histórico en las urnas a que Lambán “se dedicó a hacer otras cosas”.

Las declaraciones han incendiado a los cuadros del PSOE y sacudido la conciencia incluso de los “sanchistas”. Manchar la memoria de quien fuera un referente es para muchos (casi todos) imperdonable, pero hacerlo para defender el pellejo propio es “indecente”.

El ministro de Transformación Digital, Óscar López, en Madrid
El ministro de Transformación Digital, Óscar López, en Madrid

Óscar López se había autoproclamado gurú de Pilar Alegría. Desembarcó con sus estrategias en la última semana de campaña y el castigo electoral lo vivió en sus carnes. Al ministro le pierde su gusto por el análisis electoral. Nunca le han avalado los resultados, ni como candidato ni como asesor de candidato.

Cuando fue cabeza de lista por Castilla y León en 2011, el PSOE perdió cuatro procuradores y logró casi un 26 % menos de votos que en los anteriores comicios. Por el contrario, el PP de Juan Vicente Herrera rubricó su mejor resultado histórico.

De su etapa como asesor político de Pedro Sánchez son las derrotas que ha ido encadenando el partido, y que le han llevado a ser bautizado en algunos círculos del PSOE como “menos dos puntos”, en alusión a que cada proceso electoral que lidera se salda con un resultado por debajo del esperado.

La secretaria general de los socialistas en Aragón, Pilar Alegría, comparece tras conocerse el resultado electoral
La secretaria general de los socialistas en Aragón, Pilar Alegría
EP

Más allá del ajuste de cuentas interno, el batacazo en las urnas de la que hasta hace dos meses era la portavoz del Gobierno ha puesto en cuestión la estrategia de los ministros candidatos de Sánchez.

En el PSOE siempre se ha leído la jugada del presidente como una forma de asegurarse el control de los territorios. La maniobra para colocar al propio Óscar López en lugar del díscolo Juan Lobato lo confirmó.

Quienes abonan ese análisis explican que Sánchez ha desplegado a sus afines en las federaciones para amordazar a la disidencia y garantizarse los apoyos suficientes para seguir al frente del PSOE aun perdiendo La Moncloa.

Fracaso de los ministros/candidatos

El precio a pagar es que no son ni ministros ni candidatos. El caso más sonado del desgaste del pluriempleo es el de la vicepresidenta primera. María Jesús Montero está cuestionada hasta por sus compañeros de la bancada azul. La candidata a la Junta de Andalucía será el siguiente fusible del presidente en su afán de resistir.

Las últimas encuestas auguran que también en Andalucía el PSOE tocará fondo. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, vive un momento dulce. La gestión del trágico accidente de Adamuz y las inundaciones le han aupado en valoración. “Hasta mi madre dice que lo está haciendo bien”, bromea un destacado socialista con acento andaluz.

A diferencia del resto de comunidades, en Andalucía, Vox está más contenido (en el 18%) y el PP aún sueña con repetir la mayoría absoluta. Los números dan con la fotografía de este momento, pero el barón andaluz quiere medir bien los tiempos antes de convocar a las urnas. Evitar los errores de Aragón y Extremadura.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
EFE

Si en Andalucía se rompe la inercia y el PP resiste el envite de los de Abascal, a Sánchez se le estrecha el margen para presentar las generales como un plebiscito entre él y la ultraderecha.

Voces del PSOE animan al presidente del Gobierno a no dejar pasar la ola de Vox y hacer coincidir las generales con las andaluzas previstas para junio de 2026. A priori no está en los planes de Sánchez según traslada su equipo, pese a que a Montero le beneficiaria de cara a movilizar a un electorado que amenaza con quedarse en casa.

En Moncloa los tiempos son otros. Ahora el debate gira alrededor de cuándo debe salir del Consejo de Ministros la vicepresidenta para dedicarse full time a su labor de candidata.

Presupuestos imposibles

Aunque lo previsto es que en abril deje ya sus cargos, el calendario de la Montero ministra no cuadra con el de la cabeza de lista. La responsable de Hacienda debe irse habiendo presentado los Presupuestos Generales del Estado si el presidente opta- esta vez- por cumplir con su palabra de llevar unas cuentas al Congreso.

El Gobierno trabaja a marchas forzadas, pero algunos ministros ya reconocen que es muy difícil tanto presentar los Presupuestos como posteriormente aprobarlos con los socios. El desgaste para Montero en ambos casos es el mismo.

Será la ministra candidata incapaz de sacar adelante unos Presupuestos en tres años de legislatura si no los aprueba, y si lo logra, el PSOE habrá tenido que ceder tanto ante sus socios catalanes y vascos que sublevará a los andaluces. A la vicepresidenta le viene la derrota de cara, pero siempre le queda culpar a Juan Espadas.

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