Opinión

Mar Vázquez, una atleta trans que no compite con mujeres

Dos corredoras de la categoría Élite Femenina al terminar la carrera San Silvestre Vallecana 2020, en Madrid (España), a 31 de diciembre de 2020
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Pocas tan honradas como Mar Vázquez, atleta trans de 61 años, que no va a  competir contra mujeres porque sabe que ganaría incluso a la campeona de España. Sólo piensa batirse con miembros de su sexo biológico, los hombres. Esta deportista gallega, ex Guardia Civil, que inició su transición a los 57, no es una persona corriente. Pudiendo abusar, como permitirían los actuales reglamentos deportivos (véase el deshonroso caso  de Imane Khelif) , competirá en la categoría masculina máster 60 porque considera injusto hacerlo contra mujeres. Y no es para menos.  A pesar de la medicación que recibe, que mantiene sus niveles de testosterona muy bajos (0.07 ng/dL), conserva unas ventajas físicas de su desarrollo masculino previo que no son precisamente despreciables. Hablamos de una mayor capacidad pulmonar y cardíaca, la masa muscular propia de un hombre, etc. Mar acaba de ganar un bronce en los 3.000 m del Campeonato Gallego de pista cubierta y aspira al Nacional Máster.

No son corrientes los casos como el de Mar. Personas trans de hombre a mujer (HAM) que eligen o prefieren competir en categoría masculina por motivos de equidad son extremadamente raros. La gran mayoría de atletas trans HAM buscan competir en la categoría femenina (cuando las normas lo permiten), y las que transicionan en edad adulta suelen perder gran parte de su rendimiento competitivo frente a hombres normales (la denominación que impone el colectivo LGTB es “cis”) si mantienen la hormonación. No hay muchos ejemplos documentados de atletas trans HAM que, como Mar, rechacen explícitamente la categoría femenina por considerarla injusta y opten por la masculina en competiciones oficiales. En el ámbito máster (mayores de 35-40 años) y en transiciones tardías (después de los 40-50), es más factible que alguien mantenga un nivel competitivo decente en masculino porque la brecha de rendimiento entre sexos disminuye con la edad y con la hormonación prolongada. El caso de Mar es pionero en España por subir a un podio oficial masculino siendo trans HAM. No se conocen otros casos idénticos de corredoras o atletas de fondo que hayan hecho exactamente lo mismo en competiciones federadas recientes.

Hay atletas trans hombres (nacidos mujeres) que compiten en categoría masculina sin problema (Chris Mosier en duatlón/triatlón, o varios en deportes de contacto), pero eso es lo opuesto: sus rivales suelen ganar ventaja con su testosterona natural. En algunos contextos (especialmente en EE.UU. con las políticas restrictivas de 2025-2026 que impiden a muchas trans HAM competir en categoría femenina), algunas podrían optar por masculino por descarte, pero no por convicción ética como Mar. Pero debería cundir el ejemplo y limpiar el deporte de este tipo de picaresca. En el 2024, Debbie Hayton, transexual HAM, escribió un libro de una gran valentía, Transsexual Apostate. My Journey Back to Reality, que recomiendo encarecidamente. Se trata de un relato honesto, humano y, también, muy conmovedor sobre lo que significa ser una mujer transgénero. De una manera inteligente e inquisitiva trata de averiguar de dónde surge un impulso que, en su caso, le llevó a dejar esposa e hijos. Y, eso es lo más importante, nos cuenta por qué gran parte de la ideología de identidad de género es, en su opinión, falsa y perjudicial. ¿Por qué? Porque en esa “vuelta a la realidad” que menciona en el título, aceptó que ni era una mujer ni lo sería jamás. Para Hayton, aceptar la realidad puede permitir que mujeres transgénero como ella puedan vivir una vida más sincera basándose en la verdad de quiénes son, en lugar de la fantasía de quiénes no son.

Yo veo a Mar en esta línea, que no es fácil. Pero es la manera de poner por delante la evidencia, la compasión y esa humanidad que compartimos toda la gente del planeta.

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