Diputada del Partido Popular por Murcia, Miriam Guardiola se define como una persona “viajera”, una pasión que siempre le ha acompañado. De hecho, antes de asumir responsabilidades institucionales, recorrió sola toda Europa, movida por su interés por “los museos, la cultura, la historia, el patrimonio”. Hoy reconoce con un esbozo de melancolía que su agenda limita esos desplazamientos, pero siempre está tentada.
No hay que irse en todo caso muy lejos, según afirma. La Región de Murcia “es una tierra también maravillosa”, proclama. Murcia sale una y otra vez durante su conversación con Artículo14.
La lectura es otro de sus refugios habituales. “Me gusta muchísimo, me relaja”, admite. También la música, y recuerda que “desde muy pequeñita” estudió piano. Y és deportista, aunque otra vez la actividad en el Congreso le limita. “Cuando estaba en Murcia corría muchísimo”, rememora.
De la judicatura a la política
Nacida el 27 de mayo de 1983 (42 años), licenciada en Derecho por la Universidad de Murcia, su trayectoria profesional comenzó en el ámbito jurídico. “Oposité para notarías y registros”, recuerda, antes de incorporarse al Colegio de Abogados de Murcia. Fue una de las representes más jóvenes de su Junta de Gobierno.
Allí empezó a involucrarse intensamente en cuestiones vinculadas a la lucha contra violencia de género y a la protección de la infancia y la adolescencia. “Es cuando ahí se despierta más esa vocación de servicio, de ayudar a las mujeres, a los menores”, afirma.

Su entrada en política fue inesperada. “Yo no estaba afiliada a ningún partido político”, explica. Fue el presidente regional, Fernando López Miras, quien la llamó para incorporarse como independiente al Gobierno autonómico al frente de la Consejería de Turismo y Cultura. “Fue un proyecto muy bonito”, asegura, destacando el carácter “innovador” y “fresco” del Ejecutivo.
Desde entonces ha ocupado distintos cargos institucionales, tanto en la Asamblea Regional de Murcia como en el Congreso de los Diputados. Para ella, la política es ante todo “una herramienta muy poderosa para transformar el mundo”. Repite con convicción que su motivación es clara: “Ayudar a los demás. Lo tengo clarísimo”. Considera que la función pública debe servir “para transformar, mejorar la vida de la gente” y “dejar un futuro mejor a nuestros hijos”.
Un ritmo frenético
Guardiola reconoce que lleva un ritmo exigente. “No hay horarios ni hay fines de semana”, afirma. Se levanta antes de las seis de la mañana para leer prensa, escuchar la radio y mantenerse conectada a la actualidad. “Es 24/7”, resume. En el Congreso, asegura, “nunca se para”: comisiones, plenos, iniciativas y trabajo en el territorio ocupan cada jornada. E intenta tener buena relación con todos, aunque excluye a los representantes de Bildu.
Desde su escaño, defiende que el Partido Popular representa “la esperanza de millones de españoles” en una legislatura que califica como “muy complicada”. Sostiene que su formación ejerce “una oposición firme, siempre de manera respetuosa pero firme”. “Se puede ser impecable en las formas pero implacable en el fondo”.

En un tono crítico, sostiene que España atraviesa un momento político “muy complicado”, y de ahí que el PP deba ser vehemente en la crítica. “El Gobierno carece de rumbo claro en cuestiones clave y ha debilitado instituciones fundamentales”. Por ello, defiende la necesidad de reforzar el control parlamentario y de proteger principios básicos como la separación de poderes y la libertad de prensa.
Sí, feminista
Como otras muchas compañeras de partido, Guardiola no tiene reparos en definirse feminista. “Feminista en términos de igualdad real de derechos entre hombre y mujer”. Afirma que en su partido siempre se ha sentido “tratada con muchísimo respeto y con muchísima igualdad”.
Y de ahí que defienda que su partido ha de hacer bandera de esa igualdad “por encima de todo”, en políticas de conciliación y corresponsabilidad. Uniendo y no dividiendo. “No hay nada más bonito que poder ayudar a la gente”, se despide.
