Desde Génova 13

Abascal prevé facilitar la investidura de Azcón con un pacto “a la valenciana” y minar a Guardiola

Vox marca los tiempos y tensa al PP. Azcón lo tendrá más fácil que Guardiola si acepta exigencias que él mismo rechazó para justificar las elecciones

Santiago Abascal durante el pleno del Congreso, este miércoles.
EFE/Mariscal

La prisa solo está en un bando. Vox tiene la estrategia definida: dejar al PP en su punto de cocción hasta después de las elecciones de Castilla y León. Ningún territorio tendrá gobierno hasta entonces. En la última semana se han producido varios bandazos, fruto del nerviosismo creciente en las filas populares, por esa dilatación de los tiempos estratégicamente impuesta por parte De Santiago Abascal.

Uno de esos “derrapes” ha sido el de una “abstención imposible”. La presidenta en funciones de Extremadura, María Guardiola, publicó en redes sociales que había solicitado la abstención del PSOE. Y únicamente el hecho de haber verbalizado esa posibilidad activó la ratificación del relato de Vox. “El PP y PSOE son lo mismo”, no se han cansado de repetir los portavoces de Abascal.

Fue un “error mayúsculo” de la extremeña, en palabras de un miembro de la dirección nacional. Y es que, admiten todos en el PP, la única opción viable para poder gobernar es pactar (otra vez) con Vox. Es la única pareja de baile que tienen.

La fuerza de Vox en la negociación

La realidad es que Vox afronta las negociaciones de este ciclo electoral desde una posición de fuerza que nunca antes ha tenido. Han duplicado escaños tanto en Extremadura como en Aragón. Son tercera fuerza política, pero se comportan como si ellos hubieran ganado las elecciones. Quieren imponer al PP una parte generosa de su ideario. Creen que el “viento de cola” les favorece. Y puede que tengan razón.

En una situación normal, María Guardiola debería tener garantizada ya su investidura como presidenta. El PP fue la fuerza más votada con el 43% de los votos, frente al 17% obtenido por Vox. La suma supera el 60% del voto. En la práctica, Vox quiere llevar a Guardiola al precipicio. Es la pieza de caza mayor que quieren cobrarse en Bambú.

María Guardiola y Santiago Abascal.
KiloyCuarto

Para ello, están exigiendo imposibles adrede. Pedir mucho para que el acuerdo no fructifique. Al menos, de momento. La popular tampoco lo está poniendo fácil. En menos 48 horas ha pasado de decir que “el PP no puede transvertirse de Vox” para conseguir un acuerdo, a verbalizar que hay “muchas más cosas” que la “unen” con Vox de las que la “separan”. Lo que ocurrió entre una declaración y otra fue la llamada que recibió por parte de Génova.

“Así (Guardiola) demuestra que no tiene autocontrol y que no está siendo quien domina la situación”, creen en la cúpula de los de Abascal. El feeling es nulo con la extremeña. Compañeros de filas de la propia Guardiola piensan que debería comparecer mucho menos ante los medios de comunicación.

En este punto, Guardiola volvió a llamar a Vox para proponer un cuarto encuentro presencial y que está a la espera de una respuesta. Hace una semana también se puso en contacto con la formación con una propuesta de negociación, pero tampoco ha habido respuesta. Cada semana que pasa Guardiola se va desgastando. Están fomentando que esto ocurra.

Su situación es delicada. Tal y como adelantó en Artículo14, Vox ya ha dicho que no apoyará la investidura de Guardiola. Votarán “no” en la primera votación y también en la que tendrá lugar 48 horas después. Se abrirá, entonces, un nuevo plazo hasta el 4 de mayo para intentar pactar. La probabilidad de repetición electoral es alta, según fuentes de Vox. Piensan que no saldrían perjudicados ante unos nuevos comicios.

Azcón sí será investido

Para incidir en ese desgaste de la extremeña, Vox ve factible que Azcón sea investido presidente tras las elecciones de Castilla y León. Van a exigirle que asuma las políticas que él mismo descartó y que provocaron el adelanto electoral. En el entorno de Azcón son conscientes de que ahora tendrá que “tragar con todo” si quieren salvar su gobierno.

La fórmula sería un acuerdo programático al estilo “valenciano”. Como el que en su día asumió Carlos Mazón y, después, Juanfran Pérez

Llorca. Además, tendrá que ir acompañado de una escenificación de Azcón con la que Vox pueda “vender” a sus electores que ellos se han impuesto al PP. También reclamarán, de nuevo, la presidencia del parlamento aragonés.

Si Azcón asume las políticas de Vox, no será necesario que los de Abascal obtengan consejerías. “Quizá allí no hace falta entrar, no hay esa desconfianza”, explican en la dirección de Vox. La fiscalización de los acuerdos se llevaría a cabo a través de una comisión de seguimiento del pacto. Entre la cúpula del partido y Azcón existe una excelente relación. Conoció a Abascal en las NNGG del PP. Además, el aragonés mantiene comunicación fluida con Kiko Méndez Monasterio, mano derecha de Abascal y máximo estratega de la formación.

Sorpasso de Vox al PSOE en CyL

La siguiente parada es Castilla y León. Allí, las elecciones se celebrarán justo dentro de un mes. El objetivo de Vox allí es claro: conseguir el ‘sorpasso’ al PSOE. Según sus últimos sondeos, los de Abascal superarían por primera vez la barrera del 20% en un territorio.

El líder de VOX, Santiago Abascal, durante la rueda de prensa ofrecida este lunes en la sede del partido, en Madrid.
EFE/Kiko Huesca

Mañueco ha arrancado la precampaña con un mensaje directo a Vox: “Cuando ganemos las elecciones, las condiciones las pondremos nosotros”. “Que sepan quiénes somos y qué y a quiénes representamos”. Mañueco, además, ha hurgado en el hecho de que los de Abascal abandonaron sus responsabilidades cuando pudieron gestionar y ha reivindicado que él no quiere volver a gobernar con ellos.

Esta postura choca con la idea de los populares de que hasta que Vox no vuelva a gobernar seguirán subiendo. En las filas del PP quieren que dirijan en consejerías, que se manchen, gestionen, desgasten. Mañueco no lo desea ni en broma.

Tampoco lo desea Vox. Cuando salieron de los gobiernos, en el PP vaticinaban que les iba a pasar factura. Que les afectaría electoralmente. No lo ha hecho. Para Vox, la arena autonómica es subsidiaria y no van a tontear con cuestiones que puedan tener desgaste para ellos. No están, dicen, para ser un partido bisagra.

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