El Partido Popular se reconoce en manos de Vox. Tras los resultados electorales en Extremadura y en Aragón, que confirman su auge, ahora toca negociar los gobiernos. Y tanto los barones implicados como Génova dan por descontado que no se lo van a poner fácil, y que tampoco van a usar la misma regla para cada territorio. “No sabemos qué quieren, tienen una postura distinta en cada sitio”, constatan. Además, auguran que les mantendrán en vilo hasta después de las elecciones en Castilla y León, el 15 de marzo.
El PP se prepara así para dos negociaciones distintas, una en Extremadura y otra en Aragón. En el caso de María Guardiola, la enemistad con Vox es manifiesta. “Se lo quieren hacer pasar mal”, aseguran fuentes de la estructura regional, haciendo planteamientos “imposibles” de cumplir. “No puede ser que el PP con el 43% de los apoyos tenga que travestirse de Vox”, advirtió María Guardiola. La respuesta de Vox fue un “no rotundo” a su investidura, que se celebrará el tres de marzo.

En el entorno de la presidenta reconocen su frustración. “No quieren una negociación rápida, ni lenta, no la quieren”, lamentan. Así, ya hay voces en el partido que no descartan que Extremadura esté abocada a una repetición electoral. “La relación es muy mala, todo se decidirá tras las elecciones de Castilla y León”, apuntan las fuentes consultadas. E incluso, salvando a última hora el acuerdo, en el PP extremeño interpretan que “la inestabilidad sería total” y el futuro muy incierto.
Mejores perspectivas en Aragón
En cambio, en Génova interpretan que que “todo llegará a buen puerto” en Aragón. El presidente regional sabe que Vox le pondrá un precio “caro” porque han subido siete escaños y él ha bajado dos. Pero está dispuesto a “jugar la partida”, dicen en su equipo.
De momento, Jorge Azcón no ha descolgado el teléfono para llamar al candidato de Vox, Alejandro Nolasco. Aunque esa llamada llegará pronto. Ahora es momento de hacer “el análisis” de los resultados, que han dejado tocado al presidente regional.

El líder autonómico quiere reunir a su equipo antes para hacer una lectura sosegada de las elecciones. Tras esa reunión, “se tomarán decisiones y se marcarán tiempos”. Si bien todas las fuentes consultadas por este periódico aseguran que el presidente aragonés “no dilatará” los tiempos.
Se ofrecerá más a Vox
Sobre la negociación en ciernes, se dispone a iniciar una jugada distinta a la vivida en Extremadura. “Hay voluntad de llegar a un acuerdo”, explican las fuentes consultadas, y en consecuencia habrá que ceder más que en 2023. “El panorama es otro y su representación también”, explican.
Entonces, Vox tenía siete escaños y el PP 28. Alejandro Nolasco ostentó una vicepresidencia y contaba con dos de las diez consejerías del gobierno de Aragón, Agricultura y despoblación. Ahora, Vox tiene 14 escaños y el PP 26, por lo que a Vox le corresponderían en proporción 3,5 carteras. En el PP hay quien opina que ahora los de Abascal no van a querer “repetir” consejerías.

De hecho, este mismo lunes el portavoz nacional José Antonio Fúster avisó que reclamarían con “estructura y presupuesto”. En el PP aseguran que el entendimiento será fácil si las peticiones son “coherentes”.
De momento, en el PP se niegan a hablar del hipotético reparto. Solo hay dos confirmaciones sobre el nuevo gobierno de Aragón. La primera, que entrará Eva Valle como consejera de Economía. Cargo que hasta ahora ostentaba la vicepresidenta Mar Vaquero. El segundo de los cambios afectará a la consejería de Turismo, hasta ahora en manos de Juan Manuel Blasco, quien no repite en las listas del PP.
La decisión de Abascal
Mientras, en Génova se observa con preocupación el escenario y lamentan que Abascal no tenga un “criterio único” sobre si entrar o no en los gobiernos. “No pueden permitirse que la gente piense que son un muro”, en palabras de Alberto Núñez Feijóo, que volvió a defender por segundo día consecutivo el entendimiento con los de Abascal. “Todo está sobre la mesa y en manos de Abascal”, reconocen en la dirección.
De fondo, son conscientes también de que las negociaciones serán distintas. “Cuando quieren no ponen condiciones imposibles”, se queja un dirigente de Génova. Y es que, los populares se fijan ahora en Valencia, donde no hubo dificultades para acometer el relevo de Carlos Mazón al frente de la Generalitat y ahora miran con dudas a Extremadura y Aragón, donde observan que Vox no opera igual.
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