Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia: historia y científicas destacadas

Datos, contexto y un recorrido por pioneras y científicas actuales que están cambiando la ciencia en estos momentos

Fabiola Gianotti - Sociedad
Fabiola Gianotta, directora general.
CERN

El Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia no se celebra para “felicitar” a nadie, sino para señalar un problema que todavía condiciona el futuro: quién llega a la ciencia, quién permanece y quién lidera. Cada 11 de febrero, la fecha pone el foco en una idea tan simple como incómoda: cuando una niña descarta una vocación por falta de referentes, o cuando una investigadora abandona por falta de oportunidades, la pérdida no es individual, es colectiva. Y se nota después en la salud, en la tecnología y en la calidad de las decisiones públicas.

El Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia nació como conmemoración internacional por decisión de Naciones Unidas, que proclamó formalmente el 11 de febrero mediante la resolución 70/212. No fue un gesto retórico: el texto invitaba a los Estados, instituciones académicas y sociedad civil a impulsar la participación plena y en igualdad en ciencia y educación científica.

Desde entonces, el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia se apoya en un diagnóstico que no admite maquillaje. UNESCO ha recordado que, en recuento global de personas investigadoras (head counts), las mujeres han representado alrededor de un tercio del total, con variaciones por regiones y disciplinas. En informes recientes, el organismo sitúa el porcentaje global en torno al 31–33% según la serie y el año analizado. Es una foto que mejora, sí, pero demasiado despacio.

Por qué existe el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia

El Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia sirve para hablar de talento, pero también de estructura. La brecha no aparece solo en la entrada a carreras STEM. Se agranda a medida que se avanza: menos presencia en áreas concretas, menos estabilidad en etapas intermedias, menos liderazgo y menos visibilidad. Esa “tubería que gotea” (la famosa leaky pipeline) no es una metáfora estética: describe un sistema en el que la carrera científica expulsa más a unas que a otros, incluso cuando el rendimiento es similar.

En España, el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia ha terminado por convertirse en un mes entero de acciones, precisamente porque el problema se combate mejor en el terreno cotidiano: aulas, museos, barrios, universidades. La iniciativa 11F —una red de actividades de divulgación y sensibilización— nació para visibilizar científicas, crear referentes y entender qué factores mantienen la desigualdad en STEM.

Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia: historia y científicas destacadas
Fachada del edificio ministerial.
Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades

Este febrero, el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia también se ve en los calendarios públicos. CSIC ha programado centenares de actividades por todo el país:

  • Encuentros con científicas
  • Talleres
  • Teatro
  • Exposiciones

Es una forma de convertir la efeméride en conversación social sostenida. Y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades insiste en el mismo objetivo: visibilidad, igualdad y vocaciones, apoyándose en diagnósticos como Científicas en Cifras 2025.

Las pioneras que abrieron la puerta (y el precio que pagaron)

El Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia sería un ejercicio incompleto si solo mirara al presente. En la historia, muchas científicas no solo tuvieron que investigar: tuvieron que justificar su presencia, negociar su credibilidad y sobrevivir a entornos donde el mérito no siempre bastaba. Ese es el origen de una herida que aún supura en forma de sesgos, silencios y reconocimientos tardíos.

En España, el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia tiene un nombre propio que funciona como puente entre generaciones: Margarita Salas. El CSIC la define como una pionera de la biología molecular en nuestro país, formada en Química y vinculada a la consolidación de una cultura científica moderna, con una trayectoria marcada por el trabajo y la perseverancia en tiempos poco amables para las mujeres en laboratorio. Su historia sirve para entender algo esencial: el talento no florece solo; necesita contexto, apoyo y continuidad.

Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia: historia y científicas destacadas
Margarita Salas.
Fundación Margarita Salas

Y aun cuando el relato internacional suele concentrarse en los grandes iconos, el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia también invita a mirar los mecanismos: quién firma, quién lidera, quién aparece como “autoría principal”, quién recibe financiación, quién asciende. Ahí es donde la historia se vuelve presente. Porque la ciencia no es solo descubrimiento. ES carrera, y la carrera depende de reglas —explícitas e invisibles— que todavía no son neutrales.

Científicas destacadas hoy: la ciencia que está pasando ahora mismo

El Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia gana fuerza cuando deja de hablar en pasado. Hoy hay científicas que no necesitan el adjetivo de “promesa” porque están marcando agenda en campos clave: edición genética, medicina personalizada, física de materiales, inteligencia artificial o exploración espacial. Son referentes no por carisma, sino por resultados.

En el mapa global de premios y reconocimiento, el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia se puede contar con nombres contemporáneos que ya forman parte del registro oficial del Nobel:

  • Jennifer Doudna
  • Emmanuelle Charpentier
  • Carolyn Bertozzi
  • Anne L’Huillier

Más allá de la lista, lo relevante es el mensaje: la excelencia existe y es visible cuando se construyen condiciones para que llegue a la cima.

En grandes infraestructuras científicas, el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia tiene una imagen poderosa: Fabiola Gianotti, al frente de CERN. Su figura importa no solo por lo que representa, sino porque demuestra que el liderazgo científico también se aprende y se ejerce, y que la dirección de instituciones estratégicas no debería depender del género, sino del mérito y la capacidad.

Y si hay un ejemplo cercano que en España ha reactivado el sentido del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, ese es Sara García Alonso. Investigadora biomédica y astronauta de reserva seleccionada por Agencia Espacial Europea, su perfil conecta dos mundos que entusiasman a las adolescentes: ciencia aplicada y exploración. En su biografía oficial, la ESA subraya su formación y su trayectoria científica, y ese detalle no es menor: los referentes funcionan cuando son concretos, cuando se puede imaginar el camino paso a paso.

¿Qué hay de la inteligencia artificial?

El Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia también se juega en el territorio donde se decide el futuro inmediato: la tecnología. En inteligencia artificial, por ejemplo, el debate ya no es solo innovar, sino hacerlo sin reproducir desigualdades. Ahí encajan perfiles como Fei-Fei Li en investigación académica y Joy Buolamwini en auditoría crítica de sesgos algorítmicos: dos maneras distintas de defender una misma idea, que la ciencia —también la computacional— debe rendir cuentas a la sociedad.

España y el “efecto espejo”: cuando la ciencia se vuelve cercana

El Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia funciona mejor cuando no se queda en los nombres célebres, sino cuando multiplica espejos: científicas hablando con niñas, investigadoras explicando su trabajo sin solemnidad, profesoras desmontando estereotipos en clase, museos abriendo puertas, universidades sacando a sus laboratorios a la ciudad. Esa es la lógica del 11F y de las acciones del CSIC: convertir la pregunta “¿puedo?” en una respuesta cotidiana.

Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia: historia y científicas destacadas
La presidenta del CSIC, Eloísa del Pino.
EFE/Miguel Ángel Molina

Pero el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia también obliga a mirar el reverso: la desigualdad no se resuelve solo con inspiración. Hace falta política científica, financiación estable, conciliación real, evaluación sin sesgos, y entornos de trabajo donde el mérito no llegue con peaje. Incluso informes recientes sobre igualdad en investigación insisten en que hay avances, pero la estructura —especialmente en posiciones de poder— sigue siendo el gran cuello de botella.

Al final, el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia no va de celebrar una excepción, sino de normalizar una presencia. Que una niña vea una bata y no piense “eso no es para mí”. O que  una investigadora no tenga que elegir entre continuidad y vida. O que el sistema científico no desperdicie talento por inercia. La historia ya dejó demasiadas pruebas de lo que ocurre cuando el reconocimiento llega tarde; el presente, en cambio, ofrece la oportunidad de no repetirlo.

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