“Tenemos un problema”. Ya son dos plazas con un resultado parecido, a pesar de que sus líderes siguieron estrategias diferentes, casi antagónicas. En Extremadura, María Guardiola entró en el cuerpo a cuerpo con Vox. En Aragón, Jorge Azcón evitó el choque hasta que los nervios pudieron en la recta final e incluso se invitó al cierre de campaña a Vito Quiles. En ambas comunidades, el Partido Popular ha ganado nítidamente los comicios, pero con un Vox más fuerte que nunca y controlando los tiempos de la obligada negociación.
De nuevo, no fue una noche de fiesta para el PP. Azcón se cuidó muy mucho de proclamar, como sí hizo el equipo de Guardiola, que podía alcanzar la mayoría absoluta. “Aquí es muy difícil, no está contemplado”. Pero sí que vislumbró la posibilidad de esquivar a Vox pactando con los regionalistas, llegando al escaño número 30, incluso al 32. Daban los números antes de convocar. Y apretó el botón rojo con el argumento de no poder aprobar los presupuestos.
“Ha ganado el cabreo”
La realidad es que Vox está muy fuerte en prácticamente todo el territorio nacional, también en Aragón. Y ya a mitad de campaña se palpaba la frustración: “Están tan fuertes que nuestro resultado no será histórico, no podremos pactar con otros”. Y llegó el veredicto en la noche electoral: “Se ha votado en clave nacional y ha ganado el cabreo que representa Vox”, reconocía a las claras el entorno del candidato, aún sin escrutar el 100% de los votos. Se dejó dos escaños.

Los barones del PP admiten que “no” dan con la tecla para frenar con Vox. De hecho, hay voces que ya piden, otra vez, un golpe en la mesa del líder nacional, Alberto Núñez Feijóo, y que imponga qué hacer con Santiago Abascal. “Estas elecciones pueden servir para marcar estrategias a futuro. Si seguir la estela de Vox y competir en sus nichos o ir a una posición más transversal, ignorándoles”, en palabras de un presidente autonómico. “Copiar a Vox no es la solución”, concluye.
Pero, en síntesis, “hay que hacer algo”. “Resignarnos no debe ser una opción. Es verdad que ganamos, pero es Vox el gran beneficiado de la hecatombe del PSOE”, resume un alto cargo del partido. Y la prueba, arguyen, es lo que se vive estos días en Extremadura, y podría ocurrir en breve en Aragón. “Estamos en sus manos”, admiten. Guardiola ya ha ofrecido a Vox entrar en su gabinete, en contra de su deseo, pero ellos mantienen la tensión. Y aguantarán así hasta después de los comicios en Castilla y León, como avanzó Artículo14.
Ahora, Castilla y León
Alfonso Fernández Mañueco convocó el quince de marzo “porque no le quedaba otra”, como recuerda su entorno. Es decir, “no” adelantó, como si hicieron Guardiola y Azcón. Él tenía claro que en ningún caso debía sucumbir: “¿Para qué? Nadie nos prometía que fuera mejor”. La preocupación ahora aquí también aumenta, aunque “los escaños son más baratos, se ganan por menos votos”.
Este mismo lunes, Feijóo se verá con sus barones. A Madrid también se desplazará Azcón, al que prácticamente todo el partido le reconoce que ha hecho una buena campaña, que “ha hecho todo lo que ha estado en su mano”. En Génova destacan que “ante semejante subida de las derechas alternativas, con Vox subiendo 6,7 puntos, el PP resiste”. “La derecha crece mientras la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, toca suelo electoral y le metemos diez puntos”.
Pero “el resultado no es bueno”, zanja un líder regional, pese a esa primera posición. “Que perdamos escaños no puede ser una buena noticia”, alega otro. Y la tendencia hace muy difícil el compromiso adquirido por Núñez Feijóo en el último congreso nacional, en el que aseguró que gobernará en solitario si llega a la Moncloa. Hay en el PP quienes creen que no podrá cumplir con su palabra.
