Análisis

Aragón no deja sorpresas

Ha pasado lo que se veía venir: el PP estaba flojeando; que Vox venía arrollando; que el PSOE podía salvar algunos muebles; y que Podemos y el PAR se iban a quedar fuera

El candidato del PP a la Presidencia de Aragón, Jorge Azcón , vota en el IES Virgen del Pilar de Zaragoza.
EFE/Javier Cebollada

Los resultados de estas elecciones adelantadas de Aragón han arrojado muchos datos trascedentes, pero ninguna sorpresa. Las autonómicas extremeñas ya daban una pista clara de por dónde se estaban moviendo las cosas, aunque unos y otros confiaban en corregir errores. Pero las encuestas han recogido bien el reparto de fuerzas al inicio de la campaña y, sobre todo, las tendencias que han llevado hasta las cifras finales.

Y ha pasado lo que se veía venir: el PP estaba flojeando; que Vox venía arrollando; que el PSOE podía salvar algunos muebles; y que Podemos y el PAR se iban a quedar fuera. Pero, más allá de las grandes cifras que ya conocen, vayamos a los datos de fondo para entender las claves de lo que ha pasado.

  1. Aragón también gira con fuerza a la derecha. El principal hito del 8F es que la derecha supera por primera vez la barrera del 50%. En concreto, los partidos de la derecha nacional (PP, Vox y –no lo olviden–, Se Acabó La Fiesta) alcanzan el 54,9%. Y no solo por el peso de las ciudades, también en los pueblos: llegan al 52,4% en los de menos de 2.000 habitantes. En cifras redondas, las derechas han sumado 48.000 votos más, mientras que la izquierda ha perdido 59.000 y los regionalistas han pescado 14.000.
  2. Los pueblos castigan a la izquierda y los regionalistas. La participación equivalente (sin votos desde el extranjero) se ha reducido un 1,3%. Pero, como ocurrió en Extremadura, no lo ha hecho por igual en todos sitios, sino que subió en Zaragoza capital (+2,2%), casi se mantuvo en el resto de las ciudades (-0,6%), bajó en los pueblos medianos (-4,5%) y se hundió en los más pequeños (-10%). Y esta menor participación penalizó a la izquierda nacional (PSOE, IU-Sumar y Podemos), que se dejó casi 24.000 votos en los municipios de menos de 10.000 habitantes, y a los regionalistas, que perdieron 5.000. En cambio, la derecha nacional ganó más de 7.400 votos.
  3. La ola autoritaria se siente en todo Aragón. Desde su tercera posición, con el 17,9%, Vox es el gran triunfador de la noche, pues dobla sus diputados. Además, ha ganado en 39 municipios y ha quedado en segunda posición en otros 154 (y varios distritos de la capital autonómica). Entre estos últimos están Teruel capital y, en el cinturón de Zaragoza, Cuarte de Huerva y Utebo. Pero su ascenso se ha frenado por la competencia de SALF, al que le ha faltado un puñado de votos para conseguir escaño en Zaragoza (se quedó en el 2,92%, al borde de la barrera del 3%). En conjunto, ambas fuerzas han acaparado el 20,6%, con 60.000 votos más que en 2023. Y lo han hecho, a diferencia de Extremadura, de una manera muy transversal: entre el 18,7% de Zaragoza capital hasta el 24,4% de los municipios de entre 2.000 y 10.000 habitantes.
  4. El PP gana perdiendo. Los populares plantearon la convocatoria como un órdago para llegar la mayoría absoluta a costa del PSOE o buscar la carambola con algún partido regionalista. Pero la jugada no ha salido. El PP ha planteado una campaña muy distinta a la que hicieron sus compañeros extremeños, pero ni entonces sirvió la estrategia de ocultación de la candidata, ni ahora ha servido la presencia constante de Azcón. Con 12.000 votos y dos escaños menos, el resultado ha sido peor en Aragón, porque formar gobierno le va a salir mucho más caro.
  5. De la alegría al consuelo: el PSOE vuelve a mínimos. Los socialistas, que temían a última hora marcar un récord negativo de solo 17 escaños, se quedan en los 18 como un mal menor, porque esa es su peor cota histórica cuando el vendaval de Podemos los arrolló.
  6. La Chunta crece en la izquierda. Los partidos nacionales a la izquierda del PSOE no han rentabilizado el mal momento de los socialistas. IU se ha quedado con el escaño que tenía y Podemos ha quedado fuera. Quién sabe si una candidatura única como hubo en Extremadura hubiera servido para algo. El caso es que la Chunta Aragonesista es el partido que sí se ha beneficiado del votante de izquierdas desencantado con el PSOE, hasta alcanzar su mejor resultado desde 2003.
  7. Adiós al PAR. De la gloria al infierno. Fue un partido que llegó a gobernar la comunidad, pero se ha ido disolviendo entre las políticas de unos y otros partidos y por sus líos internos. Les han faltado 959 votos en Teruel (parecen pocos, pero son muchos) para mantener el único escaño que les quedaba. El regionalismo de centro-derecha desaparece en Aragón.

Tomen nota de lo sucedido, porque, como dice el refrán, no hay dos sin tres. Después de Extremadura y Aragón, en cinco semanas llegan las elecciones de Castilla y León. Y a buen seguro que se repetirán muchas de las cosas que hemos visto hasta ahora.

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