Xiomara Reina, psicoterapeuta familiar: “Si los hijos vuelven a casa, hay que negociar la convivencia”

Acuerdos claros, apoyo sin invadir, conversación sobre dinero y límites temporales para que el hogar siga siendo un lugar seguro

Generaciones en casa - Sociedad
Una imagen simbólica de tres generaciones en casa.
Artículo14/Grok

Volver al hogar familiar en la edad adulta rara vez es solo una cuestión de llaves, camas y metros cuadrados. Xiomara Reina lo describe en La Vanguardia como un terremoto íntimo. No se trata únicamente de compartir techo, sino de cómo cada miembro se siente visto, reconocido y seguro cuando aquello que parecía estable deja de serlo.

Para Xiomara Reina, ahí aparece con fuerza lo que se ha bautizado como ‘generación boomerang‘: personas que lograron independizarse, pero que, empujadas por circunstancias económicas, laborales o afectivas, regresan a casa y vuelven a compartir espacio con unos padres que, muchas veces, ya habían superado el ‘síndrome del nido vacío’ y habían reorganizado su vida cotidiana.

La ‘generación boomerang’ y el choque de expectativas

El retorno, señala Xiomara Reina en La Vanguardia, puede ser individual —una ruptura de pareja, un despido— o todavía más complejo cuando no vuelve una persona, sino una familia completa que se instala en casa de los abuelos. En 2024 hubo más de 83.000 divorcios en España. Esa cifra ayuda a entender por qué la vuelta al hogar puede convertirse en una salida rápida, pero emocionalmente exigente.

Más allá del dinero, Xiomara Reina pone el foco en el choque de expectativas. Los padres, casi sin darse cuenta, reactivan el rol de cuidadores; el hijo, aunque sea adulto, puede sentirse tratado como si hubiera retrocedido varios años. Y junto a los roces nuevos —horarios, tareas, intimidad— reaparecen conflictos antiguos que parecían dormidos, pero que vuelven a ocupar el centro de la escena.

Poner palabras antes de que estalle la convivencia

En ese contexto, Xiomara Reina insiste en algo que parece simple y casi nunca se hace: nombrar lo que está pasando. Cuando no se habla, advierte, acaban apareciendo discusiones aparentemente pequeñas sobre horarios, tareas domésticas o dinero, que en realidad son la punta del iceberg de una frustración más profunda.

Xiomara Reina, psicoterapeuta familiar: "Si los hijos vuelven a casa, hay que negociar la convivencia"
Una joven disfruta de un rato de ocio con su smartphone.
Shutterstock

La idea, según Xiomara Reina, es “acoger sin imponer ni desentenderse”. Ni normas rígidas como si el hijo tuviera 17 años, ni un “haz lo que quieras” que termina generando resentimiento. Lo más saludable suele ser renegociar la convivencia entre adultos desde el principio:

  1. Acordar un marco de horarios generales
  2. Responsabilidades básicas
  3. Respeto por la intimidad
  4. Escuchar qué necesita cada uno para que la casa vuelva a sentirse segura

Acompañar sin invadir y hablar de dinero sin culpa

El golpe en la autoestima del hijo que regresa es frecuente, recuerda Xiomara Reina: frustración, vergüenza, sensación de derrota y miedo al futuro. Por eso, el apoyo no empieza con soluciones rápidas, sino con validación: escuchar sin juzgar, reconocer el dolor y transmitir un mensaje de acompañamiento que no infantilice ni convierta a nadie en una carga.

En paralelo, Xiomara Reina subraya que lo económico es una de las principales fuentes de tensión si no se aborda a tiempo. Su recomendación es hablarlo desde el inicio y en un momento tranquilo: qué gastos hay, qué se puede aportar y durante cuánto tiempo. A veces, incluso aportaciones simbólicas o asumir tareas claras en casa ayudan a preservar la dignidad del hijo y a evitar resentimientos silenciosos en los padres.

Un final pactado y el cuidado de quienes sostienen la casa

La vivienda es un problema estructural que no parece resolverse a corto plazo, y Xiomara Reina lo enmarca también en el contexto social: la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicada en enero, sitúa la vivienda como el principal problema para el 42,6% de los españoles, seguida de los problemas económicos (21,2%). En ese paisaje, muchas “familias reconstituidas” conviven más tiempo del que pensaban.

Xiomara Reina, psicoterapeuta familiar: "Si los hijos vuelven a casa, hay que negociar la convivencia"

Por eso, Xiomara Reina recomienda hablar de un límite temporal como algo tranquilizador, no como ultimátum: revisar la situación cada cierto tiempo, valorar avances y ajustar acuerdos refuerza la idea de transición, no de estancamiento. Y si hay nietos o convive toda la familia, añade, es esencial cuidar a quienes cuidan: los abuelos pueden disfrutar, pero también agotarse si no se ponen límites. En 2024, un 6% de los hogares españoles era intergeneracional, según estimaciones de FUNCAS basadas en la EPA, y parte de esa realidad responde a un apoyo familiar que, sin acuerdos, puede volverse desgaste.

Al final, concluye Xiomara Reina, esta vuelta también puede abrir una oportunidad: mirarse desde un lugar más humano, reparar conversaciones pendientes y construir una relación más madura. Cuando se cuidan las emociones, el hogar recupera su función esencial: ser un lugar seguro al que volver cuando la vida aprieta.

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