La ausencia de autocrítica en la cúpula de Pedro Sánchez tras el fiasco del 8-F enfada a las federaciones socialistas. Desde Castilla y León, Castilla-La Mancha y Extremadura ya han pedido a la dirección que “reflexione” sobre la derrota de la candidatura de Pilar Alegría, que este domingo se dejó cinco escaños y volvió al suelo electoral del partido en Aragón, 18 parlamentarios. No han pasado ni dos meses desde que pulverizaron su registro histórico más bajo en Extremadura, y el temor a que el ciclo electoral continúe por estos derroteros preocupa en algunas federaciones.
“Tiene que servir para hacer autocrítica”, afirmó a primera hora de la mañana el candidato del partido a los comicios de Castilla y León del próximo 15 de marzo, Carlos Martínez. “Viendo Aragón y Extremadura, tenemos que empezar a pensar que hay que dejar de bajar y hay que subir. Hay que reflexionar qué nos está haciendo bajar en número de votos, en el número de personas que confían en el PSOE”, alertó la portavoz del grupo parlamentario Socialista en las Cortes de Castilla-La Mancha, Ana Isabel Abengózar.
“Para el Partido Socialista en Aragón tampoco fueron buenos resultados, como ocurrió en Extremadura, y toca reflexionar”, aseguró la portavoz socialista en el Parlamento extremeño, Piedad Álvarez. En privado, como es habitual, son más explícitos: “Evidentemente tenemos un problema propio, además de la estrategia fallida de Feijoó”, sostiene un dirigente extremeño.
“Internamente nos destroza esta huida de la autocrítica y del debate profundo con la militancia”, reconoce a Artículo14. Ante cámaras y micrófonos, la portavoz federal, Montse Mínguez, insistió el lunes en que el adelanto electoral pilló con el pie cambiado a la exministra portavoz. Y destacó que Alegría ofreció los votos del PSOE a Azcón para evitar el adelanto electoral, sin éxito.

El ganador de las elecciones, “perdedor político” del 8-F
Mínguez compareció tras participar en la Comisión Ejecutiva Federal, que fue “breve” porque Sánchez debía viajar a Andalucía para visitar algunas de las localidades más golpeadas por las últimas borrascas. Los socialistas repiten que el negocio de Alberto Núñez Feijóo, que básicamente decodifican como un intento por desestabilizarles con las convocatorias electorales en Extremadura y Aragón, se ha demostrado ruinoso para sus siglas.
Su “dependencia” de Vox es hoy mayor, toda vez que el PP de Jorge Azcón ha perdido dos escaños y la formación de Santiago Abascal ha duplicado su presencia, hasta llegar a los 14 parlamentarios. Azcón ganó y se hizo con 26 actas, pero los socialistas insisten en que es el “perdedor político” del 8-F.
Más allá de advertir de que el PP está “dando de comer al gremlin” de la ultraderecha pasada la medianoche, no hay crítica a las propias acciones y decisiones de la candidata, de Ferraz o del Gobierno. Distintas voces del PSOE repiten que 18 escaños es lo mismo que logró el fallecido Javier Lambán en 2015, y que entonces sí logró formar gobierno. Obvian que Podemos marcó entonces su techo y que sus 14 escaños lo hicieron posible.
Además, dejan pasar que fue el Ejecutivo quien permitió que ERC anticipara la propuesta del nuevo modelo de financiación autonómico exactamente un mes antes del examen de Alegría en las urnas. Quien rectificó su hoja de ruta para salvar la subida de las pensiones y ganarse una segunda oportunidad con el real decreto ley de escudo social -con la prohibición de desahuciar a personas vulnerables-, en tiempo récord y en la recta final de la campaña.
Los problemas de “movilización” y el auge de la “política ‘destroyer'”
Sin embargo, prefieren no abordar cómo han influido estos hitos en el resultado del domingo. Apenas reconocen un problema de “movilización”. Fuentes de Ferraz se muestran “convencidas” de que los alcaldes y concejales socialistas han hecho lo que tenían en su mano para que el voto progresista no se quedara en casa, pero asumen: “Siempre nos cuesta movilizar”. El hecho de que las aragonesas no coincidieran con comicios en otros territorios, como es habitual, también es identificado como un factor clave para explicar la falta de apoyos.
En Extremadura, donde las urnas se convocaron el 21 de diciembre, también identifican dificultades en esta materia: “Estamos teniendo un problema reiterado de movilización. Creo que también pasa por un problema de identidad”, abundan desde el partido en el territorio, hoy controlado por una gestora.
En paralelo, en Ferraz defienden que hay partidos viviendo “de la política del odio”, que les “está funcionando la política destroyer“. “Estamos luchando contra la ola reaccionaria y la mala política”, presumen. Reiteran que Alegría ha ido “de menos a más” durante las dos semanas de sprint electoral. Y que lo ha hecho sin incluir el miedo a la ultraderecha como uno de sus mensajes fuerza: “Pilar no ha hecho esa campaña”, aseguran.
Afirman, además, que partidos regionalistas como la Chunta Aragonesista (CHA), que duplicó sus resultados el 8-F, suelen cosechar un éxito en las convocatorias autonómicas que no se corresponde después con sus apoyos en las generales: “La gente se siente identificada con ellos”.

No ven motivos para adelantar los desembarcos de ministros candidatos
Alegría fue una apuesta personal de Sánchez, junto con los otros cuatro ministros candidatos. Todos ellos esperan el momento idóneo para abandonar sus carteras, siempre cerca de sus respectivas citas con las urnas.
Distintos dirigentes afirman que no tienen constancia de que el presidente y líder socialista tenga intenciones de modificar el calendario en lo que toca a la primera afectada por este plan, María Jesús Montero. No hay nada que haga pensar que la vicepresidenta primera, ministra de Hacienda y candidata andaluza vaya a modificar sus plazos, y todo apunta a que se mantendrá en su puesto hasta mediados o finales de marzo, como muy tarde.
Tampoco contemplan que la estrategia del presidente pueda explicar el descalabro. “No es un tema de ministros candidatos”, insisten desde la dirección. En sus filas recuerdan que los candidatos territoriales son elegidos por primarias, si bien el apoyo de Moncloa suele resultar determinante para quienes aspiran -o se ven obligados- a dar este salto.
Por lo pronto, y a la espera de que se aclare si el PP logra formar gobierno en Extremadura y Aragón, la Ejecutiva de este lunes ha escenificado un “refuerzo cerrado” a Alegría. Con la convicción de que, “dejándola trabajar, hará un gran papel”, explican. Ahora intentan pasar página -sin ahondar en las causas del desastre-, y ponen el foco en la “dependencia de Vox” por parte del PP. Y en qué parte de la agenda ultraderechista “asumen” para atar sus apoyos.
