La experta

Múnich tras la sacudida global: “El orden internacional tal y como lo conocíamos está en peligro”

La experta en Relaciones Internacionales, Lena Georgeault, analiza en Artículo14 el mensaje político de la Conferencia de Seguridad y los desafíos que deja para Europa. "Nada de esto pasará de ser palabreo sin el respaldo de la opinión pública"

Conferencia de Seguridad de Múnich
Un nuevo orden mundial con un claro protagonista
KiloyCuarto

La Conferencia de Seguridad de Múnich se está celebrando este fin de semana bajo una sensación compartida: el tablero internacional ya no es el mismo. Con la guerra en Ucrania abierta, la relación transatlántica en revisión y Estados Unidos redefiniendo prioridades (ahora en latinoamérica), la cita alemana está sirviendo para medir el pulso de una seguridad internacional en continua transformación.

El propio informe anual, titulado Under Destruction, ha puesto negro sobre blanco ese diagnóstico. Y es, precisamente, el punto de partida del análisis de Lena Georgeault, directora del Grado en Relaciones Internacionales de la Universidad Villanueva. “Las reglas, instituciones y alianzas que habían sostenido la seguridad internacional desde 1945 se están erosionando por decisiones unilaterales de grandes potencias”, asegura la experta en conversación con Artículo14. Para ella, la pregunta ya no es si el sistema está cambiando, sino qué papel quiere jugar Europa en ese nuevo escenario.

La experta
La experta Lena Georgeault

– ¿Qué mensaje político va a intentar lanzar esta edición de la Conferencia de Múnich sobre el momento que atraviesa la seguridad internacional?

– El informe anual de la conferencia, con su título Under Destruction, lo deja muy claro: el orden internacional tal y como lo conocíamos está en peligro. Las reglas, instituciones y alianzas que habían sostenido la seguridad internacional desde 1945 se están erosionando por decisiones unilaterales de grandes potencias, como la invasión de Ucrania por Rusia y determinadas políticas Donald Trump desde su intervención en Venezuela hasta su interés por Groenlandia.

A este deterioro se suman, para Europa, la reconfiguración de la relación transatlántica y el retraso acumulado en el ámbito de su defensa colectiva. Ante este deterioro, Europa debe decidir qué papel jugará.

-¿Llega Europa a esta cita más cohesionada en materia de defensa o sigue siendo dependiente de decisiones externas?

-Los países europeos comparten en gran medida el diagnóstico, aunque no todos los gobiernos comparten la urgencia de aumentar el presupuesto de defensa. Sigue faltando cohesión estratégica y la magnitud de la tarea es enorme.

El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski
EFE

La dependencia de facilitadores estratégicos estadounidenses sigue siendo fuerte, las lógicas industriales nacionales estorban y la defensa continúa siendo concebida en gran medida como un ámbito de soberanía nacional. Hay señales positivas, como el plan europeo de refuerzo industrial o la conversación sobre un “Schengen militar”. Hemos avanzado mucho desde las dudas iniciales sobre hasta dónde apoyar a Ucrania sin convertirnos en beligerantes, pero queda mucho por hacer.

– Donald Trump no está físicamente en la Conferencia, pero EE UU será el elefante en la habitación. ¿Incomoda en Europa el corte de suministros a Cuba? ¿Y la detención de Maduro?

Estará en todas las mentes el polémico discurso de J. D. Vance de hace justo un año, en el que denunció sin ambages el coste de los compromisos internacionales para Estados Unidos. Fue un hito más hacia la conciencia de la necesidad de una mayor autonomía estratégica europea ante un aliado que pasa a defender de forma cada vez más explícita sus propios intereses, no siempre coincidentes con los europeos.

El canciller alemán, Friedrich Merz , saluda al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio
EFE

En el caso de la política de Trump en el Caribe, más que chocar directamente con intereses europeos (salvo en algunas preocupaciones económicas puntuales, por ejemplo ligadas a la presencia de empresas en el sector turístico, por ejemplo españolas), puede derivar en un cambio del equilibrio de fuerzas a nivel global. Washington refuerza su poder asegurando el acceso a recursos estratégicos, en particular el petróleo, y cortando el grifo a otras potencias. En un contexto en el que se replantea la solidez de la alianza transatlántica, esta evolución resulta potencialmente preocupante para Europa.

– ¿Qué deberíamos vigilar en los próximos meses para saber si lo hablado en Múnich tendrá consecuencias reales?

– Habrá que vigilar, en primer lugar, si Europa traduce los discursos en decisiones concretas de inversión y proyectos comunes de defensa. En segundo lugar, la evolución de la relación transatlántica: si se refuerza con compromisos claros (como la incipiente e inspirada por Trump operación Arctic Sentinel de la OTAN en Groenlandia) o si, por el contrario, se acentúan las fricciones y la imprevisibilidad de Washington.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump

También será clave observar la postura europea frente a Rusia y el apoyo a Ucrania, en términos de continuidad, volumen y coordinación. Más allá del eje euroatlántico, contará la capacidad de reacción ante crisis en otros teatros estratégicos (Oriente Medio, Sahel, Indo-Pacífico) como prueba de una mayor asunción de responsabilidades.

Por último, habrá que ver si los debates de Múnich se traducen en reformas o refuerzos del multilateralismo (OTAN, UE, ONU, OSCE) o si quedan en el plano retórico. En cualquier caso, en una Europa democrática, nada de esto pasará de ser palabreo sin el respaldo de la opinión pública. Y queda mucho por hacer en el ámbito de la cultura de defensa.