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Mónica Zuleta: “Los hombres y las mujeres nos guiamos por las mismas reglas de mercado”

La directora corporativa de Sostenibilidad de Mapfre repasa su salto de Colombia a España, su visión del liderazgo femenino y la integración de criterios ESG en el sector

Mónica Zuleta Díaz es directora Corporativa de Sostenibilidad en MAPFRE, donde lidera la definición e implementación de la estrategia de sostenibilidad y la integración de criterios ambientales, sociales y de buen gobierno (ESG) en el negocio del grupo.

Zuleta se incorporó a MAPFRE en 2014 y antes de asumir su actual responsabilidad fue directora de Planificación Estratégica en el área corporativa de estrategia y M&A del grupo. Es licenciada en Psicología por la Pontificia Universidad Javeriana y cuenta con un postgrado en Gerencia Estratégica Competitiva.

¿Cuál ha sido la decisión más difícil en su carrera profesional?

Cambiar mi destino profesional y personal en 2014, cuando dejé mi Colombia natal para incorporarme a Mapfre como directora de Estrategia, cambiando mi lugar de residencia para venirme a vivir a España. Yo había hecho consultoría en Mapfre anteriormente y conocía la compañía, por lo que la oportunidad de trabajar allí resultaba demasiado estimulante como para dejarla pasar.

Las posibilidades de crecimiento profesional dentro de la compañía, su apuesta por la diversidad y los valores que representa en cuanto a integridad, vocación de servicio e innovación para el liderazgo, marcaron la diferencia a la hora de tomar una decisión que hoy en día considero que fue un gran acierto.

¿Qué consejo ignoró al inicio de su carrera y cuál fue la consecuencia? ¿Y cuál fue el más útil?

Siempre me recomendaron que me especializara en un área. A estas alturas de mi trayectoria puedo decir que ignorar ese consejo fue otro acierto, porque he podido cambiar de proyecto a lo largo de mi carrera y tener una visión de 360 grados, más completa y global. Sin duda, esa diversificación y versatilidad han sido muy positivos para mí.

Por otro lado, el consejo más útil que he recibido y del que me siento más orgullosa fue: “Rodéate de personas de calidad personal, también en el entorno laboral”. Aplicarlo me ha permitido impulsar la agenda de sostenibilidad con aliados clave y alcanzar resultados íntegros y honestos, en línea con mis valores y los de la compañía.

¿Cuándo dejó de sentir que ya no tenía algo que demostrar y empezó a disfrutar del éxito profesional?

Desde siempre he trabajado con muchísimo compromiso en primer lugar conmigo misma. Simplemente, no me siento bien con lo que considero mediocre, y por eso me he esforzado siempre por dar lo mejor, independientemente de si estoy siendo observada o no. Esto me ha permitido estar a la altura de las expectativas que se tenían de mi trabajo. Creo que trabajar con pasión, motivación y buena actitud es clave para conseguir éxito profesional, valores que también aplico a mi vida personal y que transmito a todas las personas que trabajan conmigo, porque es cierto que hay personas que aún consideran que no merecen sus logros o que no están a la altura de una promoción.

¿Qué mito sobre el liderazgo femenino le gustaría desterrar para siempre?

Creo que sigue existiendo la idea de que los hombres lideran de manera diferente a nosotras y yo no lo veo de esa manera. De hecho, desde hace ya unas décadas el componente masculino del liderazgo tradicional lo tuvimos que incorporar nosotras en alguna medida para poder abrirnos un espacio, y los hombres han incorporado el componente femenino también a su estilo de liderazgo, porque el propio medio organizacional se lo ha exigido. Por ejemplo, las habilidades blandas, que hoy en día son clave para cualquier líder, son originalmente aporte de componente femenino.

Actualmente, los líderes de cualquier identidad de género nos guiamos por las mismas reglas de mercado y actuamos en consecuencia con lo que cada ecosistema requiera. Lógicamente, habrá matices en el estilo de liderazgo según las necesidades del cargo, de la empresa y de la personalidad del líder, pero no necesariamente por su identidad de género. La realidad es que un liderazgo auténtico y efectivo no tiene género y se basa principalmente en hacer las cosas bien, dejar crecer a los demás, reconocer los errores y aprender de ellos; incrementar tu formación de manera continuada e impulsar valores como la empatía, la humildad y el respeto con la misma importancia de exigencia por los resultados.

¿Qué hábito o ritual sigue para mantener la creatividad y la claridad mental en su día a día?

Nada me ayuda más a clarificar las ideas que reunirme con mi equipo. Son grandes profesionales en los que confío al cien por cien. Realizamos reuniones quincenales en las que cada uno expresa el desafío que tenga y en las que, entre todos, aportamos buenas ideas y soluciones. Creo firmemente que una buena comunicación, con respeto y en la que se invite a todo el mundo a participar, es la clave del liderazgo y del buen funcionamiento de cualquier proyecto.

Pero también procuro desconectar, al menos dos veces por semana, jugando al tenis y montando en bici, mis deportes favoritos. También me gusta mucho viajar y visitar exposiciones como las programadas por Fundación Mapfre en su sede de Recoletos. Estas aficiones me ayudan a reconectar conmigo misma como persona, pero también con mi trabajo. No podría renunciar a ellas.

Un error profesional del que aprendió una lección valiosa

Al inicio de mi carrera aprendí (y es algo que siempre tengo en cuenta y me ayuda mucho) que para que cualquier proyecto sea exitoso, tanto internacional como dentro del mismo país en una región distinta, no basta con contar con un buen plan y una ejecución impecable. Si no se tienen en cuenta las diferencias culturales, es posible encontrar resistencia local. En Mapfre lo hemos tenido en cuenta, por ejemplo, en proyectos recientes como los microseguros lanzados en Colombia y otros países de Latam, donde la clave del éxito es ofrecer a los pequeños clientes, comerciantes y autónomos lo que necesitan, para lo cual hemos tenido en cuenta las condiciones particulares de cada lugar, sus costumbres relativas a los seguros y a las finanzas, sus necesidades específicas, etc.

Si el éxito profesional fuera un deporte, ¿qué tipo de entrenamiento recomendaría para jugarlo bien?

Interesante pregunta… Lo primero es recordar que, como en cualquier deporte de equipo, el éxito de uno es el éxito de todos, por lo que recomendaría un entrenamiento en equipo, pues los compañeros son clave para mantener la motivación y no rendirse ante los retos. Además, es necesario liderar con responsabilidad y con el ejemplo, ser coherente, marcar límites claros y dar feedback honesto para que todos crezcan. De paso, aprovecharía para entrenar la empatía y otras habilidades blandas, como la comunicación efectiva y la resiliencia, porque son las que fortalecen la conexión y la confianza. Animaría a la formación continua, a no dejar nunca de aprender y a perder el miedo a cometer errores, porque cada fallo es una oportunidad para mejorar. En definitiva, combinaría resistencia para sostener la visión a largo plazo, agilidad para adaptarse al cambio y pasión para que el equipo avance unido hacia la meta.

Un imprescindible en el bolso

Un cuaderno y un boli para anotar ideas, (las mejores se me ocurren fuera de la oficina, cuando practico deporte y cuando estoy relajada), un libro (el último que estoy leyendo es ‘El poder del Ahora’, de Eckhart Tole, que me acaban de traer los Reyes Magos) y unos auriculares para escuchar música o podcasts.

Su cita o frase vital

“No es más fuerte quien no cae, sino quien cae y se levanta con más valor.” Es una frase que llevo escuchando desde que era niña, porque era el mantra de mi padre, la frase que con más frecuencia me repitió la persona más fuerte y generosa que he conocido nunca. Él me enseñó que, ante un error, una equivocación y una mala decisión, lo importante es seguir adelante, levantarse y aprender. La vida se forja a base de fortaleza tras los tropiezos y no de rendiciones.

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