En la mina de Neves-Corvo, en el sur de Portugal, el sonido constante de la perforadora acompaña jornadas de hasta doce horas, muchas de ellas nocturnas. Allí trabaja Esmeralda Gómez Barbosa, ayudante de perforación en el área de sondeos en superficie de INSERSA. Su historia no es solo la de una profesional que opera maquinaria pesada en un entorno tradicionalmente masculinizado, sino la de alguien que decidió no renunciar a un objetivo pese a las dudas iniciales.
“Aunque siempre he tenido las ganas y la ilusión de trabajar en la industria por las oportunidades laborales y formativas que existen actualmente, nunca he desistido de buscar un hueco en los sectores de minería, sondeos de exploración y el manejo de maquinaria pesada; donde las mujeres cada vez tenemos mayor presencia. Al principio, como es normal, no me sentía segura de si iba a poder pero me di cuenta con el tiempo de que lo importante es creer.”
No fue una vocación temprana sino una oportunidad que supo aprovechar cuando apareció. “He trabajado varios años con camiones transportando mercancías pesadas y aun así, pertenecer al equipo de sondeos fue una oportunidad profesional que salió a través de una formación teórico/práctica de varios meses.”
Hoy su trabajo diario se desarrolla en el área de sondeos en superficie, una tarea técnica y exigente que combina precisión, fuerza y coordinación en equipo. “Mi labor es de ayudante en la perforación y consiste tanto en el manejo de la máquina como en colocar todas las barras que sean necesarias para el desarrollo del sondeo, extraer la maniobra completa y recuperar los testigos (muestras del sondeo). Todo ello con ayuda del oficial que maneja la máquina y otro compañero más de ayudante.”

Es un trabajo con una responsabilidad inmensa, de su precisión depende la seguridad de sus compañeros trabajadores. “Hay que estar pendiente a todo lo que hace; por ejemplo con las maniobras, los niveles de presión, etc y cómo lo hace, y también es una responsabilidad sobre los compañeros, ya que hay que ir con cuidado para trabajar todos con la mayor seguridad posible.”
Su jornada no siempre transcurre bajo la luz del día. Los turnos nocturnos forman parte de la rutina. “Pues la verdad que una vez que te habitúas es como trabajar de día. El ritmo de trabajo es el mismo.”
Pero la exigencia es innegable. “Físicamente porque es un trabajo donde si un hombre da el 100% una mujer tiene que dar el 200% debido a lo pesadas que son las barras y las herramientas; y mentalmente porque son 12 horas de trabajo al día y si le añades los turnos pues te trastorna un poco; pero al final el cuerpo se adapta a todo.”

Conciliar esos turnos con la vida personal tampoco es sencillo. “Pues a veces se torna un poco complicado depende del mes. Mi marido también trabaja en el sector de la minería y también está a turnos. Hay semanas en las que solo nos vemos unas horas y respecto a los niños pues tenemos que pedir ayuda en ocasiones a terceras personas, para por ejemplo recogerlos del colegio. Pero bueno todo depende en gran medida de una buena coordinación en casa; ya sea de comidas, ropa, limpieza… pero sobre todo de disfrutar todo lo posible el tiempo que coincida que estemos todos juntos.”
En un ámbito todavía muy masculinizado, su experiencia personal ha sido positiva. “Desde el primer minuto he dado todo de mí para conseguir estar donde estoy. Nunca me he sentido ni cuestionada, ni mal mirada ni nada. En este aspecto he tenido la gran suerte de contar con un equipo de buenos profesionales y mejores personas que me han ayudado en todo lo que han podido y más para que este sea, como es, el trabajo de mi vida.”

No está sola. En su entorno profesional hay más mujeres abriendo camino. “Sí, hay dos compañeras más.” Y el paso que han dado no es menor. “Con la incorporación de nosotras tres en este sector hemos marcado un antes y un después. De hecho somos las primeras mujeres sondistas de España.”
Cuando mira al futuro y piensa en las jóvenes que dudan si dar el paso hacia la minería o la maquinaria pesada, su mensaje vuelve al punto de partida, a esa convicción que la sostuvo en los momentos de incertidumbre.
“Lo importante es creer. Toda persona es capaz de todo aquello que se propone. Sólo hay que aprovechar la oportunidad en cuanto aparezca que lo demás, con paciencia y constancia viene sólo. Por otro lado, la minería extractiva y la industria es el futuro. En este ámbito se adquiere una formación tremenda en cuanto al manejo de maquinaria y, lo más importante, a trabajar de forma segura.”
Esmeralda perfora la tierra en busca de información geológica y, de paso, abre camino para que otras mujeres lleguen un poco más lejos.
