Día del Soltero

El poder demográfico de la soltería en España: más de seis millones y medio de mujeres

La suma de divorciadas, viudas y solteras ya supera a las casadas. El fenómeno se aleja del estigma y obliga a redefinir el amor, el éxito y la idea de plenitud

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Netflix

Cuando Diane Keaton observaba, con la lucidez que le caracterizaba, que “ese viejo mito de doncella es basura”, no solo se estaba refiriendo a su propia trayectoria vital, sino a una transformación social que hoy podemos leer en las estadísticas y en las corrientes culturales emergentes. En 2026, la soltería femenina ya no es una fase de transición ni una anomalía demográfica. Es una decisión consciente para muchas, un estilo de vida y una fuerza social en toda regla.

Diane Keaton en una de sus últimas publicaciones de Instagram
Diane Keaton en una de sus últimas publicaciones de Instagram

El mapa actual

En España, las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) señalan que el número de personas solteras -14.532.528- alcanzó niveles históricos en los últimos años, creciendo de forma acelerada frente a los matrimonios. Más de seis millones y medio de españolas viven sin una relación.

Eel 45,8% de la población está casada, el 34,9% soltera, el 7,8% divorciada o separada y el 7% viuda. Si sumamos solteros, divorciados y viudos, la cifra se aproxima a los 21 millones de personas (49,7%), superando la cifra total de casados. Por franjas de edad, tenemos casi tres millones de solteras entre los 30 y los 40. Entre los adultos jóvenes, de 16 a 34 años, es el estado civil predominante: hasta el 80 %.

Estas cifras no se explican solo por retrasos en la formación de parejas o por crisis económicas. “Más bien, son el resultado de cambios estructurales, como la independencia económica, mayor educación femenina, las posibilidades de la reproducción asistida y la ampliación de expectativas vitales que ponen en el centro la realización personal y no la conformidad con un molde tradicional”, nos dice la psicóloga Olga Albaladejo.

¿Qué impulsa a vivir sin pareja?

En la conversación popular y en los estudios sociológicos hay varias líneas que convergen. La primera, la independencia económica y profesional. Según señala la psicóloga, la participación masiva de las mujeres con educación superior y en empleos de alta cualificación altera ese balance previo a la decisión de pasar por el altar. Si antes se entendía como una renuncia obligada, ahora es una opción compatible con una vida rica en experiencias y proyectos propios. Los últimos datos de Funcas revelan que el 55% de las mujeres de entre 25 y 34 años tiene estudios superiores, frente al 42% de los hombres. Esto ha derivado en que las mujeres, que ganan más y aspiran a seguir escalando, amplíen el espectro de lo que buscan en una pareja.

En segundo lugar, las expectativas afectivas y relacionales más exigentes. En entrevistas y encuestas, mujeres de distintas edades señalan que prefieren estar solteras antes que embarcarse en una relación desigual o insatisfactoria. La falta de reciprocidad en tareas domésticas, apoyo emocional y responsabilidades compartidas es un motivo recurrente para desechar asociaciones tradicionales.

Influyen también los cambios culturales y sociales. “Entendemos sin complejo el atractivo del amor propio, la autonomía y la autoestima, valores que no dependen de la presencia de una pareja”, añade Albaladejo. Las redes sociales, la literatura feminista y discusiones públicas sobre consentimiento, igualdad y salud emocional han reformado la manera en que muchas mujeres perciben la soltería. Ya no es ausencia, sino presencia plena de sí mismas. De hecho, cada vez más existen más propuestas y espacios destinados a explorar cómo la soltería puede ser fuente de bienestar y satisfacción y no un estigma.

Más satisfechas con su vida sexual

Más allá de un estado civil, la soltería es un estilo de vida con sus propias prácticas, valores y rituales. La autonomía sexual, por ejemplo, aparece en estudios recientes con indicadores que sugieren que muchas mujeres asocian su bienestar sexual a experiencias solitarias o a relaciones no convencionales que priorizan la satisfacción y el consentimiento. Según una encuesta de la firma Womanize, el 40% nunca llega al orgasmo durante las relaciones sexuales en pareja. Una de cada 4 mujeres se ha sentido poco apreciada por su pareja. En cambio, el 61,6% de solteras dice estar satisfecha con su vida sexual.

Esta redefinición también implica eliminar viejos estereotipos. Aunque el prejuicio de la “solterona” persiste en el imaginario colectivo, muchas voces luchan contra esa imagen retrógrada de la soltería como sinónimo de fracaso personal o una tragedia social.  No obstante, no está todavía desmantelada. El ejemplo nos lo sirve Jennifer Aniston. Cansada de preguntas indiscretas y titulares insistentes, la actriz reivindicó su soltería en una carta abierta: “Las mujeres estamos completas con o sin pareja, con o sin un hijo. No necesitamos estar casadas o ser madres para estar completas. Nosotras definimos nuestros propios ‘y fueron felices’ por nosotras mismas”.

Jennifer Aniston

Decir que la soltería es una opción liberadora no significa ignorar los desafíos que conlleva. Las estadísticas muestran también que el número de hogares unipersonales ha crecido exponencialmente, multiplicándose por ocho desde los años setenta. Esto plantea cuestiones sociales y económicas nuevas. Desde políticas de vivienda hasta seguridad social y redes de cuidados que los gobiernos aún no han resuelto. Además, las mujeres solteras no están exentas de presiones culturales o inseguridades personales. Chocan con visiones tradicionales que relacionan la felicidad con el matrimonio, la maternidad y la pareja estable.

Solteras y sin hijos, la previsión para 2030

Si bien gran parte de los datos anteriores provienen de España y Europa, en Estados Unidos y otros países desarrollados se registran tendencias similares. Casi la mitad de las mujeres ya no ve el matrimonio como esencial para una vida plena y una proporción creciente no busca activamente una pareja romántica.

Lejos de ser homogéneo en todo el mundo, este fenómeno varía sustancialmente según contexto cultural, estructuras familiares, religiosidad y políticas públicas. Pero sí hay ese patrón de la soltería femenina como algo que ha dejado de ser marginal. A escala global, perspectivas económicas como la del estudio de Morgan Stanley proyectan que para 2030 el 45 % de las mujeres de entre 25 y 44 años serán solteras y sin hijos, un nivel sin precedentes que refleja no solo demografía sino elección y estilo de vida.

Volvemos al mito de la solterona de Diane Keaton y a la libertad de abrazar la soltería, eludirla o sustituirla por modelos más fluidos de relación que respondan mejor a sus necesidades personales. La soltería, lejos de ser “basura”, es un fenómeno social que condensa algunos de los cambios femeninos de las últimas décadas, como la autonomía, la emancipación y la ampliación de nuestras opciones vitales.

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