Japón

Sanae Takaichi, ¿la mujer más poderosa del mundo?

La primera ministra no solo arrasó en las urnas sino que logró el mandato más fuerte para un solo partido en la historia de la posguerra japonesa, ¿qué hará ahora con el cheque en blanco de los japoneses?

Sanae Takaichi
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, líder del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD), habla con los medios
EFE/EPA/Kim Kyung-Hoon / POOL

Japón ha otorgado a su nueva primera ministra un mandato sin precedentes en la historia moderna. En las elecciones anticipadas del 8 de febrero, el Partido Liberal Democrático (PLD) obtuvo casi el 70% de los escaños en la poderosa Cámara Baja, lo que le garantizó una mayoría cualificada de dos tercios por sí solo. Con sus socios de coalición, el bloque gobernante controla ahora tres cuartas partes del Parlamento.

Para The Economist, la magnitud de esa victoria eleva a Sanae Takaichi a un estatus único: “La mujer más poderosa del mundo”. Sin embargo, el poder es solo el punto de partida. Lo que importa ahora es lo que haga con él.

Sanae Takaichi
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi
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Un resultado histórico para Takaichi

La apuesta de Takaichi fue audaz. Al convocar elecciones anticipadas solo unos meses después de asumir el cargo, pidió a los votantes que le confiaran la tarea de sacar a Japón de la crisis económica, el declive demográfico y un orden regional cada vez más hostil. La respuesta de los japoneses fue clara. Los 316 escaños del PLD no solo representan una victoria, sino el mandato más fuerte para un solo partido en la historia de la posguerra japonesa, eclipsando incluso las victorias aplastantes que lograron en su día su mentor, Shinzo Abe, y Junichiro Koizumi.

La victoria ha trastocado las limitaciones habituales del Gobierno japonés. Según explican en el “Japan Times”, con la mayoría cualificada en la Cámara Baja, Takaichi puede pasar por alto a la Cámara Alta, que por cierto, no controla (y hasta 2028 no están previstas elecciones). Las facciones políticas, que en su día fueron el contrapeso interno del PLD, han perdido importancia, sustituidas por la fuerza de la popularidad de la primera ministra. Por ahora, su autoridad se basa más en la confianza del electorado y menos en la maquinaria interna del partido.

Sanae Takaichi
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi
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Ese capital político genera expectativas, pero también riesgos. The Economist sostiene que Takaichi debe resistir la tentación de gobernar de forma restrictiva, populista o táctica. Los gestos simbólicos y las medidas de alivio a corto plazo no serán suficientes. Los problemas de Japón son estructurales y a largo plazo con una población en declive y envejecida, mercados laborales rígidos, unos costes de seguridad social cada vez mayores y unas demandas crecientes en materia de gasto en defensa en una región rodeada de rivales con armas nucleares.

Aumento en defensa y el debate nuclear

En materia de seguridad, Takaichi parece dispuesta a actuar con mayor rapidez que sus predecesores. Ya ha acelerado el aumento previsto del gasto en defensa hasta el 2% del PIB, inicialmente previsto para 2027, y ha mostrado su disposición a romper tabúes, como debatir públicamente sobre las armas nucleares. Sin embargo, el aumento del presupuesto no es lo único importante.  Japón necesita una reevaluación exhaustiva de cómo se defiende en un mundo en el que las hipótesis de disuasión se están erosionando y la fiabilidad estadounidense ya no se da por sentada.

Sanae Takaichi
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi
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Ese desafío es inseparable de la diplomacia. Japón sigue dependiendo del paraguas nuclear estadounidense, incluso con Donald Trump en la Casa Blanca. Hasta ahora, Takaichi ha gestionado hábilmente esa relación, asegurándose el respaldo de Trump antes de las elecciones. Con todo, la lección del mandato de Abe sigue siendo válida: Japón debe colaborar con Estados Unidos, pero también estar preparado para actuar sin él.

Takaichi, ¿flor de un día o hacia un mandato duradero?

En el ámbito nacional, las presiones son más difíciles de resolver. El declive demográfico no se puede revertir por decreto. Según enumera The Economist, las opciones políticas son dolorosas desde el punto de vista político y delicadas desde el punto de vista social: reformar la seguridad social, flexibilizar el empleo vital y los salarios basados en la antigüedad, desmantelar las estructuras fiscales y de derecho de familia que atrapan a las mujeres en trabajos mal remunerados y acoger a los migrantes en lugar de demonizarlos. La victoria aplastante da a Takaichi margen para tomar esas decisiones.

El Japan Times plantea la pregunta central de forma más directa: ¿está Takaichi construyendo una administración duradera o simplemente disfrutando de un momento álgido electoral?

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Estructuralmente, las condiciones para un largo mandato están ahí. La oposición está fracturada y agotada, reducida a un grupo incapaz de suponer una amenaza parlamentaria seria. Los líderes de la oposición que se presentaron a las elecciones del pasado domingo han dimitido. Por lo que la coordinación política entre los partidos rivales es complicada, de momento.

Sin embargo, el tamaño puede ser un lastre. Un partido gobernante repentinamente inflado es más difícil de gestionar, especialmente sin facciones que disciplinen a los nuevos legisladores. Takaichi es conocida por actuar con decisión sin un extenso trabajo interno previo, una característica que le sirvió bien a la hora de convocar las elecciones, pero que puede complicar la gobernanza.

Sanae
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi
Efe

La historia nipona ofrece una lección aleccionadora. El primer mandato de Abe como primer ministro se derrumbó bajo el peso de la ambición desmesurada, los escándalos y la precipitación. Takaichi se enfrenta ahora a una encrucijada similar. Puede dedicar su mandato a perseguir objetivos ideológicos que dividen, o emplearlo de forma pragmática en reformas que cuentan con un amplio apoyo público. El domingo pasado, los japoneses le dieron carta blanca con un contundente mensaje en las urnas, con sus votos, le han pedido a Takaichi que lidere.

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