Pedro Sánchez mide sus palabras, pero sus ministros son más que explícitos a la hora de valorar el procesamiento de Begoña Gómez. Este martes, al filo de las 8.30 horas, el presidente se refirió escuetamente a esta cuestión desde Pekín, donde comparecía en rueda de prensa tras reunirse con el presidente chino, Xi Jinping. Lo hizo evitando generar una nueva polémica, tirando de una frase ya esbozada anteriormente: “El tiempo pondrá todo y a todos en su sitio”.
Sin embargo, escasas horas después, en la comparecencia posterior al Consejo de Ministros, Elma Saiz, Félix Bolaños y Óscar Puente evitaron morderse la lengua. Redoblaron las críticas al magistrado Juan Carlos Peinado, titular del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid. La ministra Saiz, portavoz del Gobierno, defendió “la inocencia” de la esposa del presidente del Gobierno, “una mujer con una trayectoria intachable”, y arremetió contra el auto: “Tiene párrafos, aspectos, que son inéditos, van más allá de lo jurídico”.
El ministro Bolaños, que fue el primero en cuestionar a Peinado el lunes, defendió que está ejerciendo su “libertad de expresión” al criticar la instrucción del magistrado: “El ministro de Justicia no tiene limitado su derecho fundamental a la libertad de expresión”. “Son opiniones absolutamente respetuosas”, “muy compartidas por una amplísima parte de la sociedad española y de la carrera judicial”. Por “la práctica totalidad de jueces y magistrados” con los que ha dialogado sobre este procedimiento, según sus palabras.

“Hoy España es un Estado de derecho, no como en tiempos de Fernando VII”, apostilló, en referencia a una de las frases del auto que más han enfadado en La Moncloa. El titular de Justicia, criticado por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y por dos asociaciones judiciales por estas palabras, compareció como testigo en la causa contra Gómez, en la que Peinado incluso reclamó su imputación, frenada por el Tribunal Supremo.
Y este martes ha revelado que, desde el 4 de junio, ha presentado escritos ante el CGPJ sobre “diferentes irregularidades” que atribuye a la instrucción del magistrado del Juzgado 41.
Puente: “Si esto no es prospectivo, que baje Dios y lo vea”
Por su parte, el ministro de Transportes fue de largo el más duro. Puente Aseguró que la opinión de Bolaños es compartida por “parte o la totalidad del Consejo de Ministros”, y se preguntó si este procedimiento judicial intenta “eliminar espacios de impunidad”, o si por el contrario pretende “violentar el espacio de los representantes elegidos legítimamente”. Él mismo añadió que, a su entender, la causa contra la esposa del presidente se encuadra en el segundo supuesto.
“El Gobierno no tiene por costumbre cuestionar la causa judicial por sistema”, incidió, antes de comentar varios aspectos del auto. “Sigue sin entender”, dijo, “qué es lo que se le reprocha a Begoña Gómez”; “No vemos el ilícito”.
Incluso destacó que el hecho de que Peinado haya situado a Cristina Álvarez, asesora de Gómez en La Moncloa, como “elemento central de la causa”, aunque en la querella de Manos Limpias que inició su investigación ni siquiera la mencionaba. “Si esto no es prospectivo, qué baje Dios y lo vea”. “No hay viaje que no tenga su correspondiente resolución [de Peinado]; “si está Begoña Gómez”, “ya está garantizado”. Puente suele ser rotundo, pero Bolaños y Saiz no se quedaron atrás. Sólo el presidente se mordió la lengua.
