Verano 2.6

¿Dónde me manda la IA? El destino perfecto para encontrar pareja, según Copilot

Le pedimos a la Inteligencia Artificial que nos recomiende un lugar en el que conocer a alguien sea la prioridad y nos prepara una semana entre calas, discotecas, atardeceres y barcos en Ibiza

Dónde me manda la IA
Ibiza es el destino ideal, según la Inteligencia Artificial
Shutterstock/KiloyCuarto

Hay preguntas que una inteligencia artificial recibe todos los días: cómo redactar un correo, cómo resumir un texto, cómo preparar una entrevista o cómo organizar un viaje. Y después están las importantes. ¿Dónde ir si se quiere ligar, conocer gente, salir de marcha y, con un poco de suerte, encontrar pareja?

La respuesta fue clara: Ibiza. Aunque también puso sobre la mesa otras opciones: Lisboa apareció como alternativa si se buscaba una relación más seria; Barcelona, como término medio; y Mykonos, para quien quisiera una versión más exclusiva. Pero para una semana de fiesta, soltería y posibilidades, la isla pitiusa ganó.

Ibiza
“La vida es mejor en Ibiza”
Shutterstock

Y entonces ocurrió algo curioso. La pregunta inicial era “¿dónde voy?”. Poco después, ya estábamos en “¿qué playas?, ¿dónde veo el atardecer?, ¿y el amanecer?, ¿Qué hago cada día?”. Lo que parecía una recomendación turística terminó convertido en un manual de operaciones para ligar.

Ibiza, pero con estrategia

La primera recomendación de la IA Copilot sobre Ibiza fue Playa d’en Bossa como base: playa, ambiente y algunos de los grandes clubs de la isla cerca. Perfecto para pasar del bañador a la fiesta sin organizar una expedición.

Eso sí, había una condición: no encerrarse en una burbuja de amigos. Si se viaja solo o con alguien muy sociable, resulta más fácil hablar con desconocidos. Si se llega con un grupo enorme y se pasa toda la noche en círculo, existe el pequeño inconveniente de terminar hablando con las mismas personas con las que se llegó.

La misión, por tanto, es sencilla: estar donde está la gente y dejar espacio para que alguien nuevo pueda entrar en escena.

Y aquí llegó una de las conclusiones más interesantes: aunque Ibiza sea sinónimo de discoteca, una discoteca no es necesariamente el mejor sitio para ligar. Entre la música, la oscuridad y miles de personas, mantener una conversación puede convertirse en una prueba olímpica. Mejor aprovechar el día.

Una imagen de una cala en Ibiza
Kayak

Del bañador a la boat party

Playas, beach clubs, piscinas, cenas, excursiones y, sobre todo, boat parties (fiestas en barco). La explicación tiene sentido: varias horas en un barco, música, sol, copas y gente de vacaciones con bastante predisposición a hablar. Incluso nos propuso una frase para romper el hielo: “¿Sois de aquí?”

No pasará a la historia como la gran frase de seducción, pero tampoco hace falta recitarles un monólogo de Shakespeare. De ahí pueden salir preguntas sobre cuántos días llevan en Ibiza, de dónde vienen o qué harán esa noche.

El objetivo no es encontrar al amor de la vida en cinco minutos. Es conseguir que un desconocido deje de serlo. Después ya se verá.

Cada playa tiene una misión

Cuando llegó el momento de elegir playas, la Copilot decidió que no todas sirven para lo mismo.

Cala Comte es la imprescindible: agua turquesa, islotes y uno de los atardeceres más espectaculares de la isla. Ses Salines encaja mejor con el plan social, gracias a sus restaurantes, beach clubs y ambiente. Cala Bassa queda para el día de playa en condiciones.

Una imagen aérea de la Cala Bassa, en Ibiza
Ibiza Spotlight

Y después está Cala d’Hort, con Es Vedrà como protagonista. Esta tiene una función mucho más concreta: si durante los primeros días aparece alguien que interesa de verdad, puede convertirse en el escenario perfecto para una cita.

Según la IA, en Ibiza hay lugares donde uno va a bañarse y otros donde, de repente, la conversación parece bastante más importante. Cala d’Hort pertenece al segundo grupo.

Atardecer, amanecer y una semana cada vez más planificada

Después de las playas llegó otra cuestión inevitable: ¿dónde ver el atardecer? La respuesta volvió a depender del tipo de plan. Cala Comte era la opción para disfrutar del espectáculo, Cala d’Hort encajaba mejor con un momento romántico y Sant Antoni permitía combinar la puesta de sol con música, bares y ambiente. Y, si se quería subir un nivel más, siempre quedaba la posibilidad de contemplar cómo desaparece el sol desde un barco.

A estas alturas, la inteligencia artificial ya estaba diseñando diferentes escenarios según el estado de una posible relación. Todavía faltaba, además, una pieza importante: el amanecer. Para ello, la recomendación fue Playa d’en Bossa, especialmente después de una noche de fiesta, con un plan que suena bastante mejor sobre el papel que después de varias horas bailando: terminar en la playa, ver salir el sol, desayunar y dormir.

Una idea preciosa, siempre que el cuerpo esté de acuerdo. Para quienes prefieran algo más tranquilo, también aparecieron Cala Llonga y Es Canar como alternativas para disfrutar del amanecer sin necesidad de pasar antes por una discoteca. Aunque, después de una noche larga, quizá la verdadera decisión inteligente sea no alejarse demasiado de la cama.

Y si se quiere salir de Ibiza por un día, la IA también propone Formentera. La idea es dedicarle una jornada completa entre playas, comida, algún chiringuito y, si se puede, un paseo en barco. Un plan algo más tranquilo que las grandes noches de la isla y, de paso, otra oportunidad para conocer gente. Porque, a estas alturas, parece que cualquier actividad puede convertirse en una ocasión para ligar.

Un atardecer en Ibiza
Ibiza Spotlight

Ni la IA se atreve con siete noches de fiesta

Después de tantas preguntas, la IA acabó construyendo una semana bastante completa, con llegada, playa, clubs, alguna gran fiesta, una boat party, una escapada a Formentera, otra noche fuerte y, entre medias, tiempo para posibles citas y algún plan más tranquilo antes de volver a casa. Un programa ambicioso, aunque todavía dentro de lo razonable para alguien que quiera disfrutar de Ibiza sin necesitar vacaciones para recuperarse de las vacaciones.

Y, curiosamente, la recomendación más sensata fue también la menos espectacular: no salir las siete noches. Porque el objetivo no es sobrevivir a Ibiza, sino disfrutarla y, sobre todo, tener suficiente energía para hablar con alguien cuando aparezca. Al fin y al cabo, resulta complicado descubrir si existe química con otra persona cuando apenas quedan fuerzas para mantener los ojos abiertos.

Al final, una inteligencia artificial puede elegir una playa, recomendar una fiesta, organizar una ruta y hasta decidir dónde sería buena idea llevar a una posible cita. Lo que no puede hacer es garantizar que aparezca alguien. Se puede ir a Ibiza y volver solo, conocer a veinte personas y no conectar con ninguna, o empezar las vacaciones buscando pareja y terminar encontrando un grupo de amigos. También puede ocurrir lo contrario: conocer a alguien de forma completamente inesperada y descubrir que la historia continúa cuando se acaban las vacaciones.

Quizá el mejor consejo sea precisamente el que menos tiene que ver con la tecnología: salir, conocer gente, aceptar planes, hablar con desconocidos y dejar espacio para que ocurra algo que no estaba previsto. Porque por mucho que una IA pueda organizar el escenario, hay una parte de la historia que sigue siendo imposible de programar.

Y si finalmente no aparece el amor, siempre quedará Cala Comte.

Por lo menos, para el atardecer.