El crucero MV Hondius, que había partido desde el extremo sur de Argentina con pasajeros dispuestos a vivir una expedición entre paisajes helados y fauna salvaje, terminó convertido en el escenario de una emergencia sanitaria internacional. Un brote de hantavirus vinculado a la embarcación ha dejado al menos tres fallecidos y varios enfermos, entre ellos el propio médico del barco.
El doctor Stephen Kornfeld, oncólogo de Bend, Oregon, viajaba como turista en el MV Hondius. Su intención era participar en una travesía de observación de naturaleza, con especial interés por las aves, pero acabó atendiendo a pasajeros cuando la situación médica a bordo comenzó a complicarse. Según relató a CNN, se ofreció a ayudar tras enterarse de que uno de los viajeros estaba enfermo.
Poco después supo que el médico principal de la nave también presentaba síntomas.

“Terminé desempeñando el papel de médico”
“De alguna manera, terminé desempeñando el papel de médico del barco”, explicó Kornfeld. De acuerdo con su relato, en un periodo de entre 12 y 24 horas se hizo evidente que había varias personas enfermas y que algunas empeoraban. En aquel momento, todavía no se sabía que el brote estaba relacionado con hantavirus. El diagnóstico se conoció semanas después de la primera muerte, registrada el 11 de abril.
La primera víctima fue un hombre neerlandés de 70 años que falleció a bordo. Su esposa, de 69 años, también enfermó y murió posteriormente en Sudáfrica, tras abandonar el crucero mientras intentaba regresar a su país. Kornfeld contó que la mujer presentaba confusión y debilidad, aunque sus síntomas no eran específicos.
El médico del barco, cuya identidad no fue difundida en la información facilitada, sufrió fiebre, fatiga y enrojecimiento facial, además de otros síntomas. Fue evacuado y trasladado a cuidados intensivos en Johannesburgo. Según la Organización Mundial de la Salud, su estado ha ido mejorando. Otros pacientes también han sido desembarcados o derivados para recibir atención en hospitales, entre ellos personas evacuadas a Países Bajos y un viajero atendido en Zúrich tras dar positivo.
Kornfeld describió las limitaciones de trabajar en una embarcación con recursos sanitarios reducidos. En declaraciones recogidas por medios estadounidenses, afirmó que llegó a trabajar jornadas de hasta 18 horas, utilizando mascarilla y buscando mejores equipos de protección. También explicó que se duchaba y lavaba la ropa con frecuencia para reducir riesgos. Aun así, subrayó que la atención a pacientes críticos en el barco era prácticamente inviable. “Con el hantavirus, la supervivencia depende en gran medida de recibir cuidados críticos a tiempo”, señaló.

El brote ha sido asociado con la cepa andina del hantavirus, un virus poco frecuente transmitido principalmente por roedores y que, en determinados casos, puede contagiarse entre personas mediante contacto estrecho. La OMS ha identificado cinco casos vinculados al crucero y considera posible que aparezcan más. No obstante, el organismo ha indicado que no prevé una situación comparable a la pandemia de covid-19 y que no hay evidencia de un riesgo amplio de transmisión generalizada.
