La Romería de Romería del Rocío vive cada año uno de sus momentos más emocionantes y multitudinarios con el conocido salto de la reja, una tradición cargada de fervor que marca el inicio de la procesión de la Virgen del Rocío por las calles de la aldea almonteña. Miles de personas aguardan durante horas frente al Santuario para presenciar un instante que mezcla devoción, nervios y emoción colectiva.
En 2026, el esperado salto tendrá lugar en la madrugada del lunes 25 de mayo, coincidiendo con el Lunes de Pentecostés. Aunque no existe una hora oficial fijada de antemano, la previsión es que ocurra alrededor de las 03.00 horas, como suele suceder en la mayoría de ediciones recientes.
Un instante que desata la emoción en la aldea
El salto de la reja supone el momento en el que los almonteños acceden al presbiterio del Santuario de Nuestra Señora del Rocío para tomar las andas de la Virgen y comenzar su tradicional recorrido por la aldea. Todo sucede en cuestión de segundos, pero detrás hay horas de espera y una enorme tensión emocional entre los asistentes.
La tradición recibe este nombre porque, antiguamente, los jóvenes de Almonte debían literalmente saltar la verja que separa el altar del resto del templo para llegar los primeros junto a la imagen de la Blanca Paloma. Con el paso de los años, este gesto se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles del Rocío.
Aunque hoy el acceso está más organizado y controlado por motivos de seguridad, el momento conserva toda su intensidad. Los vítores, los aplausos y las lágrimas se mezclan cuando la Virgen abandona el Santuario entre el sonido de las sevillanas, los cánticos y el estruendo de la multitud.
La madrugada del Rosario de Hermandades
El salto de la reja se produce después del tradicional Rosario de Hermandades, uno de los actos centrales de la romería. Este rezo comienza a medianoche del lunes, cuando los simpecados de las hermandades filiales recorren la explanada del santuario en orden de antigüedad.
En 2026 participarán las más de 120 hermandades filiales que forman parte de la romería, en una procesión nocturna que se prolonga durante varias horas. El último simpecado en entrar al templo es el de la Hermandad Matriz de Almonte, y es precisamente en ese momento cuando suele producirse el esperado salto.
La hora exacta cambia cada año dependiendo del ritmo del Rosario y del ambiente en la aldea. En las últimas décadas, el salto más temprano se registró en torno a las 02.30 horas, mientras que en otras ocasiones se ha retrasado más allá de las 03.30.
Una procesión única en el mundo
Tras el salto de la reja comienza la procesión de la Virgen del Rocío, uno de los actos religiosos más multitudinarios de España. Durante horas, la imagen recorrerá las calles arenosas de la aldea visitando las casas de hermandad y acercándose a miles de peregrinos que esperan su paso entre salves y plegarias.
La Virgen avanza llevada a hombros por los almonteños en un ambiente de enorme fervor popular. El recorrido atraviesa algunos de los puntos más emblemáticos de la aldea y suele prolongarse hasta bien entrada la mañana del lunes.
En los últimos años, la organización ha introducido pequeños cambios en el itinerario para mejorar la movilidad y la seguridad, aunque la esencia permanece intacta. El Rocío continúa siendo una mezcla única de tradición, espiritualidad y convivencia que cada primavera reúne a cientos de miles de personas llegadas de toda España.
Para muchos rocieros, el salto de la reja no es solo el inicio de una procesión. Es el instante en el que culminan meses de espera, promesas y preparación. Un momento breve, pero cargado de simbolismo, que convierte la madrugada del Lunes de Pentecostés en una de las más especiales del calendario andaluz.
