La OMS advierte del riesgo de una nueva gran pandemia: “La preparación mundial sigue siendo insuficiente”

La OMS insiste en reforzar la vigilancia epidemiológica internacional y aumentar la inversión sostenida en prevención ante la llegada de una posible pandemia

Un pasajero español es rociado con desinfectante por funcionarios del Gobierno español antes de subir a un avión tras desembarcar del crucero, afectado por el hantavirus, en el aeropuerto de Tenerife.
Un pasajero español es rociado con desinfectante por funcionarios del Gobierno español antes de subir a un avión tras desembarcar del crucero, afectado por el hantavirus, en el aeropuerto de Tenerife.

La comunidad internacional vuelve a mirar con preocupación hacia las amenazas sanitarias globales. Apenas unos años después de la crisis provocada por la covid-19, expertos vinculados a la World Health Organization (OMS) han alertado de que el planeta continúa siendo extremadamente vulnerable ante una futura pandemia, incluso potencialmente más grave que las vividas hasta ahora.

El aviso llega tras la publicación de un nuevo informe elaborado por la Junta de Monitorización de la Preparación Global, un grupo de especialistas impulsado por la OMS que analiza la capacidad de respuesta internacional frente a brotes epidémicos. Las conclusiones son contundentes: el riesgo de emergencias sanitarias está aumentando mientras la inversión, la coordinación y las medidas preventivas avanzan con demasiada lentitud.

Los expertos consideran que el mundo atraviesa un momento especialmente delicado debido a la combinación de varios factores: el cambio climático, los conflictos internacionales, el crecimiento de las desigualdades y la aparición constante de enfermedades infecciosas con potencial de expansión global.

Más brotes y menos capacidad de respuesta

El informe señala que las alertas sanitarias son hoy más frecuentes que hace una década. Según los datos analizados por la organización, la OMS detectó en 2024 casi el doble de emergencias de salud pública que en 2015, una tendencia que preocupa especialmente a la comunidad científica.

Además, los especialistas advierten de que la capacidad de reacción global no está creciendo al mismo ritmo que las amenazas. Tras el enorme esfuerzo económico y sanitario desplegado durante la pandemia de coronavirus, muchos países han reducido progresivamente la financiación destinada a la preparación frente a nuevas crisis epidemiológicas.

La preocupación también se centra en el desgaste institucional y social que dejó la covid-19. Los expertos alertan de una creciente pérdida de confianza ciudadana en las instituciones sanitarias y de un agotamiento político respecto a la inversión en prevención.

A esto se suma la desigualdad en el acceso a tratamientos, vacunas y sistemas sanitarios. La OMS considera que el principio de equidad, fundamental durante las emergencias globales, se está debilitando en numerosos países.

El auge de los virus zoonóticos

Uno de los principales focos de inquietud son las enfermedades zoonóticas, aquellas que pasan de animales a humanos. La presión sobre los ecosistemas, la deforestación, el cambio climático y el aumento del contacto entre especies están favoreciendo la aparición de nuevos patógenos.

Los científicos recuerdan que el coronavirus SARS-CoV-2, responsable de la covid-19, surgió precisamente en este contexto. Y advierten de que podrían repetirse situaciones similares en el futuro.

Actualmente, la OMS mantiene bajo vigilancia varios virus considerados especialmente peligrosos por su capacidad de propagación o por la falta de tratamientos eficaces. Entre ellos figuran el ébola, el virus de Marburgo, el Nipah, el MERS, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo o el Zika.

La organización también sigue contemplando el escenario conocido como “enfermedad X”, un término utilizado para describir una posible epidemia causada por un patógeno todavía desconocido.

En paralelo, nuevos brotes recientes han vuelto a poner en alerta a las autoridades sanitarias internacionales. La OMS declaró hace apenas unos días una nueva emergencia sanitaria relacionada con casos de ébola detectados en zonas de África central.

Un mundo más vulnerable e interconectado

La gran diferencia respecto a décadas anteriores es la enorme capacidad de expansión que tienen hoy las enfermedades infecciosas. La movilidad global, los viajes internacionales y la interconexión económica hacen que cualquier brote local pueda extenderse rápidamente a distintos continentes.

Los expertos subrayan además que las futuras pandemias podrían tener consecuencias todavía más complejas sobre la economía mundial. Durante la crisis de la covid-19, numerosos sistemas sanitarios colapsaron y millones de personas sufrieron las consecuencias económicas derivadas de confinamientos y restricciones.

Por ello, la OMS insiste en reforzar la vigilancia epidemiológica internacional y aumentar la inversión sostenida en prevención. También pide mejorar la cooperación entre países y combatir la desinformación, uno de los grandes problemas detectados durante los últimos años.

Otro de los conceptos que los científicos consideran fundamentales es el llamado enfoque One Health o “Una sola salud”, que defiende la conexión directa entre la salud humana, animal y medioambiental.

Los especialistas creen que ignorar esa relación incrementa el riesgo de futuras crisis sanitarias. Por eso insisten en que la prevención debe abordarse desde una perspectiva global y no únicamente médica.

Pese a la preocupación creciente, los expertos también lanzan un mensaje de prudencia. Recuerdan que la aparición de nuevos virus forma parte de la evolución natural y que el objetivo no debe ser generar alarma, sino reforzar los sistemas de vigilancia y respuesta para evitar que una futura amenaza vuelva a paralizar el mundo.