Crónica negra

La trágica muerte de María: los instructores la lanzaron desde un puente sin atarle la cuerda

María tenía 21 años y quiso tener la experiencia de su vida. Pero la lanzaron al vacío sin cuerda, y terminó en una muerte imposible de explicar

Maria Eduarda Rodriguez tenía 21 años y su vida giraba alrededor del deporte. Vivía en el estado brasileño de São Paulo. Había estudiado Gestión Deportiva y en sus redes sociales compartía entrenamientos, naturaleza y planes al aire libre.

La mañana del 13 de junio de 2026, Maria Eduarda llegó al Puente del Esqueleto, una antigua estructura ferroviaria. El lugar es conocido para los aficionados a los deportes extremos. Allí se practica el rope jump, una modalidad parecida al puenting, aunque técnicamente distinta. En el puenting clásico, la cuerda elástica va sujeta a los pies y genera un rebote vertical. En el rope jump, el cuerpo va sujeto por la cintura y la caída se hace en movimiento pendular.

Antes del salto Maria Eduarda publicó varias historias en Instagram. En una de ellas escribió: “¿Quién ha sido el loco que me animó a que me tirara de un puente?”.

Su publicación en Instagram minutos antes de la tragedia.

La empresa que organizaba los saltos se presentaba en redes con un seductor slogan: “Tú sueñas. Nosotros lo hacemos realidad”. También hablaba de un “salto hacia lo extraordinario”. Ese día había decenas de personas apuntadas. Una cadena de montaje de adrenalina, vídeos y vértigo.

Maria Eduarda quiso saltar en la modalidad conocida “avioncito”: los instructores levantan a la persona en horizontal, con los brazos abiertos y la arrojan desde la plataforma. En las imágenes la joven aparece con casco, sostenida por varios miembros del equipo. La levantan. La colocan. La lanzan.

Y entonces ocurre lo imposible: no la recoge ninguna cuerda.

En el vídeo se escucha la reacción de los presentes: “¡¡La cuerda!!”.

@openmicthedialogue #INSIDERUA #21летняя #девушка #погибла в #Бразилии ♬ оригінальний аудіозапис – OpenMic🎙Ukraine 🇺🇦

Una enfermera, Rayza, estaba esperando su turno para saltar y grabó la escena sin advertir lo que ocurría. Cuando escuchó los gritos bajó hasta donde había caído Maria Eduarda. “Todavía respiraba” e incluso hablé con ella. Pero minutos después falleció.

Después de la muerte de Maria Eduarda fueron detenidas tres personas: Luis Felipe, Maicon y Vitor. En sus declaraciones hablaron de “fatalidad”. Admitieron que participaban en la colocación de las cuerdas antes de los saltos, pero dijeron no recordar quién debía colocarla en el caso de Maria Eduarda.

La pregunta, sin embargo, es simple: ¿cómo puede alguien levantar a una persona para lanzarla desde un puente y no comprobar si está atada?

La investigación apunta a que la empresa no tenía autorización para realizar saltos y tampoco contaba con la estructura necesaria para una actividad de alto riesgo.

Si la acusación por homicidio doloso prospera, pueden caerles de 6 a 20 años de prisión.

La madre de Maria Eduarda, Valdenia, escribió tras la muerte de su hija: “Cómo me duele tu partida. Gracias por haberte escuchado la palabra mamá durante 21 años”.

El caso dejó una imagen difícil de borrar: una joven suspendida sobre el vacío, con los brazos abiertos, confiando en que alguien había hecho lo básico.

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