Cuando León XIV llegue a Madrid el próximo 6 de junio, detrás de muchos de los detalles que marcarán su visita habrá una mujer. Laura Moreno, laica de la Institución Teresiana, miembro del equipo de gobierno de la Archidiócesis de Madrid y responsable de contenidos y pastoral del viaje papal, se ha convertido en una de las figuras clave de la organización de uno de los acontecimientos más importantes que vivirá la Iglesia española en los últimos años.
Paradójicamente, mientras coordina una visita que reunirá a cientos de miles de personas en torno a León XIV, Moreno prefiere hablar de normalidad. “Gracias a que el papa Francisco –a quien conocía personalmente desde Argentina– fue audaz en un tema que debería ser normal, hoy seguimos avanzando”, explica apenas unas horas después de que se conociese que León XIV había nombrado a una mujer laica, Montserrat Alvarado, como prefecta del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano. “Nos sigue asombrando que una mujer tenga un cargo de responsabilidad, pero la verdad es que debería parecernos totalmente natural”, insiste.
Pero Moreno no deja de ser consciente de que aquello que debería ser natural, no lo es. “Me alegro profundamente”, dice sobre el nombramiento vaticano. “Espero que sea una gran prefecta no por ser mujer, sino porque sea una excelente profesional, una excelente persona y una excelente católica”, añade.
En su caso, su nombre no suele aparecer en los focos. Sin embargo, el cardenal José Cobo le confió la dirección pastoral y de contenidos de la visita. Una responsabilidad que implica diseñar el sentido de cada acto, coordinar equipos y convertir una visita institucional en una experiencia capaz de dejar huella. “Lo vivo con enorme paz”, asegura. “Don José lo ve con toda naturalidad y yo lo agradezco desde el servicio”, añade Moreno.
“Hay muchísimas mujeres trabajando en la organización de esta visita”, explica. “En algunas áreas incluso son mayoría absoluta. Hay hombres, mujeres, jóvenes, adultos… Esa es la Iglesia que soñó Francisco”, dice. Una Iglesia, en definitiva, donde la presencia femenina deje de ser noticia, y este “es un camino que debemos seguir recorriendo con responsabilidad, con actitud de servicio, sin miedo y también con mucha humildad”.
Los preparativos del viaje de León XIV
Lo que ahora se está viviendo comenzó antes incluso de la elección de León XIV. Según relata Moreno, el viaje a España formaba parte de los planes de Francisco. Por un lado, por su deseo de visitar Canarias y acercarse a la realidad migratoria; por otro, por el centenario de la muerte de Antoni Gaudí y los actos previstos en torno a la Sagrada Familia. “Según nos han dicho desde el Vaticano, no era solo algo que estuviera en el corazón de Francisco, sino que era ya una verdadera intención”, explica.
El Papa argentino falleció antes de poder llevar a cabo ese viaje, pero, tras la elección de León XIV, el proyecto siguió adelante. Barcelona y Canarias ya formaban parte del esquema inicial, pero el nuevo Pontífice quiso añadir también una parada en Madrid. “A nosotros nos pilló un poco por sorpresa”, reconoce Moreno. “Las otras visitas ya estaban de alguna manera preparadas en el horizonte, pero Madrid no, así que hemos tenido menos tiempo de organización”. Por eso, lo que vino después de la comunicación de que el Papa visitaría también Madrid fue una carrera contrarreloj de reuniones con la Santa Sede, creación de equipos, diseño de actos y meses de trabajo para convertir una idea en una realidad.
Entre los actos previstos, uno ocupa un lugar especialmente importante para ella: la vigilia con los jóvenes en la Plaza de Lima, que tendrá lugar el mismo día que llega el Pontífice, 6 de junio. Y es que, para Moreno, no se trata de que sea el acto más multitudinario, sino que refleja una forma diferente de entender la Iglesia. “Desde el principio quisimos que no fuera un evento o un concierto, sino un proceso pastoral”, explica.
Por eso se convocó a movimientos, asociaciones, comunidades religiosas y representantes de distintas realidades eclesiales. Más de 200 personas participaron en la reflexión inicial para responder a tres preguntas: cómo preparar a los jóvenes para la visita, cómo debía ser el encuentro y qué frutos podía dejar después. También identificaron una palabra central: búsqueda. “Los mismos jóvenes nos decían que no se trata de una moda. Hay muchos jóvenes buscando sentido y preguntándose por cuestiones profundas”, explica.
De esta manera, la vigilia combinará música, testimonios, momentos de oración y una adoración eucarística. Entre los participantes habrá artistas conocidos y figuras populares, pero Moreno insiste en que lo importante no será eso sino “lo que ocurra en el corazón de la gente. Eso no lo veremos inmediatamente. Lo sabremos con el tiempo”.

