Madrid se prepara para un fin de semana excepcional con la visita de León XIV. El Papa llegará a la capital el 6 de junio dentro de un viaje apostólico a España y permanecerá en la ciudad hasta el día 9, con la misa y procesión del Corpus Christi en Cibeles como uno de los actos centrales del domingo. Al despliegue religioso y logístico se suma una programación cultural específica bajo el título La Noche en Blanco (y Amarillo), una versión papal de aquellas noches de museos, teatros y espacios abiertos hasta tarde que Madrid ya conoció en los años dos mil.
El nombre juega con la memoria de las antiguas Noches en Blanco y con los colores de la bandera del Vaticano. La idea es sencilla: acompañar la llegada de cientos de miles de peregrinos con una oferta cultural nocturna y gratuita, repartida por distintos espacios de la ciudad.
Teatros del Canal: una madrugada para jóvenes peregrinos
Uno de los puntos centrales de la programación estará en los Teatros del Canal. Bajo el título No la debemos dormir, la Comunidad de Madrid ha organizado una propuesta nocturna especialmente pensada para jóvenes peregrinos. Entre la medianoche y las 5:00 de la madrugada del domingo 7 de junio, el centro abrirá sus puertas de forma gratuita a quienes lleven credencial de peregrino.
La idea es ofrecer un espacio de descanso activo, convivencia y programación cultural durante las horas que separan los grandes actos religiosos. El programa combina música, danza y sesiones de DJ, con una intención clara: tender un puente entre la tradición y los lenguajes más contemporáneos.
Entre los nombres previstos figuran Clara Montes, una de las voces más reconocibles de la canción de autor española, y Alfonso Acosta, “Pantera”, que cruza rock, flamenco y folclore contemporáneo. También participará el Ballet Español de la Comunidad de Madrid, encargado de llevar a escena una muestra de danza española.
Además de esta programación gratuita, los peregrinos podrán acceder a descuentos del 20% en algunas producciones teatrales entre el 6 y el 9 de junio, entre ellas La dama boba, de Lope de Vega, y la ópera Los Estunmen.
Cine espiritual hasta el amanecer
La programación cultural llegará también a las salas de cine. Cines Verdi Madrid abrirá durante la madrugada del domingo con un maratón de cine espiritual entre las 00:30 y las 7:00. Por una entrada de 4,90 euros, el público podrá asistir a una selección de películas y episodios pensados para acompañar la visita papal desde la pantalla.
La programación incluye The Chosen (Los elegidos), la serie internacional sobre la vida de Jesús, con episodios de la primera y la quinta temporada. También habrá espacio para el fenómeno Hakuna a través de Descalzos y Vivo, dos películas vinculadas a la espiritualidad contemporánea y la experiencia comunitaria.
El ciclo incorpora además películas de Juan Manuel Cotelo, director conocido por su aproximación directa y emocional a la fe, con títulos como Leonas, Tierra de María y La última cima. La figura del papado también estará presente a través de documentales como Recen por mí: La historia de Francisco y El bien y el mal.
Museos abiertos de noche
La Noche en Blanco (y Amarillo) se completa con la apertura extraordinaria de 15 museos y entidades culturales. La Galería de las Colecciones Reales ofrecerá entrada gratuita desde las 20:00 del sábado hasta la 1:00 del domingo, en una de las principales apuestas de la programación.
La iniciativa recupera el espíritu de la Nuit Blanche nacida en París en 2002 y adoptada después por Madrid, pero adaptada esta vez al contexto de la visita papal. Entre los espacios participantes figuran instituciones como el Museo del Prado, el Museo Thyssen-Bornemisza, CaixaForum, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el Templo de Debod o el Museo de San Isidro.
La propuesta busca repartir la actividad cultural por distintos puntos de la ciudad y convertir la noche previa a los actos centrales en algo más que una espera logística.

La Feria del Libro, entre el planazo y el atasco
La coincidencia de la visita papal con la Feria del Libro de Madrid añade, sin embargo, una capa de complejidad. El segundo fin de semana de la Feria suele ser uno de los momentos de más afluencia en el Parque del Retiro, y la llegada masiva de peregrinos plantea dudas razonables sobre la movilidad y el acceso al entorno.
Eva Orúe, directora de la Feria, ha admitido que la visita afectará al evento, aunque no está previsto modificar la programación. La organización pide al público que salga con más tiempo de casa y mantenga sus planes de visitar las casetas. Desde el Ayuntamiento, el alcalde José Luis Martínez-Almeida ha defendido incluso la posibilidad de convertir el domingo en un recorrido combinado: misa del Papa y paseo posterior por la Feria del Libro.
La idea puede sonar atractiva, pero no está exenta de dificultades. La Línea 2 de Metro continuará funcionando, aunque se prevén restricciones en algunas estaciones cercanas al Retiro en determinados momentos del domingo. También habrá cierres puntuales de accesos importantes al parque, como la Puerta de Alcalá o la Puerta de la Independencia, por motivos de seguridad.
Luis M. Tigeras, presidente del Gremio de Librerías de Madrid, ha expresado cierta cautela. La invitación está abierta a todo el mundo, pero el volumen tan alto de personas puede complicar el funcionamiento habitual de las casetas. “Lo que no sabemos es si les vamos a poder atender como se merece por la cantidad de gente”, ha señalado.
Desde algunas librerías, en cambio, se intenta leer la coincidencia como una oportunidad. Marina Sanmartín, de la Librería Cervantes, lo resumía con humor: “Misa y luego feria, planazo de domingo”.
Una ciudad entre peregrinos, lectores y museos
La visita de León XIV obligará a Madrid a medir su capacidad de absorber multitudes, pero también dejará una imagen poco habitual: museos abiertos de noche, cine religioso de madrugada, teatros convertidos en refugio juvenil y una Feria del Libro intentando mantener el pulso entre cortes, peregrinos y lectores.
La programación cultural paralela no borrará la naturaleza religiosa del viaje, pero sí ampliará su impacto sobre la ciudad. Durante unos días, Madrid funcionará como escenario de una convivencia algo insólita entre fe, cultura, ocio nocturno, literatura y gestión de masas. La ciudad, esta vez, no dormirá del todo.

