León XIV en España

María González Dyne, de Cáritas: “Tu indiferencia te hace cómplice: el mayor fruto de la visita sería una sociedad más unida y fraterna”

María González Dyne, secretaria general de Cáritas Española, recibe a Artículo14 en vísperas de la visita de León XIV, que arrancará en el centro CEDIA de Carabanchel: un gesto que, para ella, lo dice todo sobre el pontificado

María González Dyne es la nueva secretaria general de Cáritas
María González Dyne es la nueva secretaria general de Cáritas
Inma Cubillo

El Papa León XIV llegará a España el próximo sábado y su primera parada no será un palacio ni una catedral. Será Carabanchel. El centro CEDIA 24 Horas, que Cáritas Madrid gestiona para personas sin hogar, acogerá el primer encuentro del Papa en territorio español. Para María González Dyne, que acaba de asumir la Secretaría General de Cáritas Española, ese detalle no es protocolo, sino un manifiesto.

González Dyne lleva apenas unos meses al frente de la organización —tomó posesión el 2 de enero, relevando a Natalia Peiro tras dos cuatrienios— pero llega con una trayectoria forjada en la cooperación internacional, la justicia social y la evangelización, desde Cáritas Inglaterra y Gales hasta Alpha Contexto Católico para Europa y Oriente Medio. Habla de fraternidad, de cayucos, de soledad y de políticos, y pide al Papa que en el Congreso diga cosas valientes.

¿Qué significado tiene para Cáritas la visita de León XIV en el contexto social actual?

La visita tiene un profundo valor simbólico y pastoral. León XIV comenzará y concluirá su viaje encontrándose con personas sin hogar y con quienes llegan a nuestras fronteras en situación administrativa irregular, dos de las realidades más preocupantes que vivimos hoy en España. Como recordó el cardenal José Cobo, el Papa viene a abrazar el mundo de la fragilidad. Para Cáritas, esta cercanía a las personas más vulnerables supone un gran impulso a nuestra misión: ser testimonio del amor de Dios y salir al encuentro de quienes más lo necesitan.

Cáritas acompaña a personas en situación vulnerable, como a personas sin hogar
Cáritas acompaña a personas en situación vulnerable, como a personas sin hogar

¿Qué rostro tiene hoy esa fragilidad en España?

No olvidemos que más de nueve millones y medio de personas viven en exclusión en nuestro país, y más de cuatro millones en exclusión severa. La pobreza y la exclusión están aumentando. Lo vemos cada día: personas en situación administrativa irregular, familias que aun teniendo trabajo no pueden llegar a fin de mes, jóvenes que no encuentran vivienda. Por eso el Papa pone el énfasis en esto, tanto en Madrid con CEDIA como en Tenerife, donde la realidad de las personas migrantes por la ruta atlántica es devastadora.

¿Ha cambiado esa realidad respecto a hace una década?

Ha cambiado en intensidad y en visibilidad. El IX Informe FOESSA, que presentamos en noviembre, es muy claro: la pobreza y la exclusión no son solo cosa de las crisis, ni una realidad importada que nos viene de fuera con los movimientos migratorios. Son características estructurales de nuestro modelo social. No es algo excepcional, es algo instalado. Y eso obliga a respuestas estructurales, no solo asistenciales.

Como nueva secretaria general, ¿qué mensaje le gustaría trasladar al Papa sobre lo que ve cada día?

En Cáritas vemos cómo muchas personas quedan al margen de la sociedad por múltiples causas: la pérdida de redes de apoyo, enfermedades graves, procesos migratorios complejos, la dificultad para acceder a una vivienda o empleos que ya no garantizan condiciones de vida dignas. A eso se suma, en ocasiones, la estigmatización e incluso la criminalización de quienes viven en la exclusión. Por eso es fundamental que la Iglesia siga defendiendo una visión basada en la dignidad humana y en el Evangelio: detrás de cada situación hay una persona con una historia y unos derechos que deben ser respetados.

Una patera cargada de migrantes

¿Cuáles son hoy los colectivos cuya dignidad está más cuestionada?

La población migrante es uno, sin duda. Pero también las personas excluidas del acceso a una vivienda digna: hay gente con dos o tres empleos que no es capaz de llegar a fin de mes. Esa brecha y esa desigualdad van en aumento. Desde Cáritas hacemos incidencia política: intentamos ser la voz de esas personas para promover políticas de vivienda que pongan a la persona en el centro, y vías seguras y legales para migrar. Una vida digna es lo que buscan. Es lo que todos buscaríamos.

Los discursos de rechazo hacia la inmigración están creciendo. ¿Qué ven ustedes que no aparece en el debate público?

Vemos los discursos de odio frente al diferente, el miedo… una realidad que crece. Y desde la experiencia de Cáritas puedo decir que todas las personas que acompañamos han perdido su red de apoyo, no pueden pagar una vivienda, viven procesos migratorios dolorosos. La visita del Papa tiene que ser una ocasión para seguir defendiendo que la dignidad humana es lo que tiene que estar en el centro, sin importar raza ni religión. León XIV lo ha dicho desde el inicio de su pontificado, y nosotros lo secundamos cada día.

¿Podría poner un rostro concreto a esa realidad?

Hace poco escuché al padre Kenneth, un sacerdote que viene de Nigeria y lleva una parroquia en Lorca. Nos contaba su periplo: más de tres años para conseguir llegar a España. Lo más terrible fue cuando una ola se tragó el cayuco que iba al lado del suyo, con cien personas dentro. Él hablaba desde el dolor y desde el sufrimiento. Yo tuve la suerte de estar en el sur de Senegal y ver los cayucos: embarcaciones enormes, pero terriblemente inestables. Y luego están las mafias, que hacen dinero de esa tragedia. Y luego, también, las historias de esperanza, de personas que llegan y reconstruyen su vida. Eso nos anima a seguir apostando por la acogida.

El Papa Francisco estableció cuatro verbos para hablar de migración: acoger, proteger, promover e integrar. ¿Cuál hacemos mejor y cuál peor en España?

España es un país de acogida, estamos acostumbrados a recibir al diferente. Pero llegar a integrar de verdad es lo más difícil, porque integran personas, sujetos, no Estados. La presencia del Papa, la responsabilidad de la Iglesia, es ser lo que es: mirar a las personas en su totalidad. En uno de sus viajes a África, Francisco dijo que el deseo de infinito tiene una capacidad de transformación mayor que muchas políticas. No es la cantidad de actividades que hacemos, sino la mirada.

La soledad aparece cada vez más como una pobreza transversal. ¿Es la gran pobreza silenciosa de nuestro tiempo?

Es una pobreza que no se ve, pero que lo atraviesa todo. Nadie puede pelear la vida aisladamente. Por eso en la campaña de la Caridad que acabamos de lanzar hemos puesto el foco en la fraternidad, con el lema Elige amar, elige comunidad. Frente al individualismo y la polarización, queremos apostar por los vínculos, la caridad y los espacios de acogida. Reconocernos como iguales en dignidad y asumir el cuidado mutuo como una responsabilidad compartida: eso es lo que como Iglesia queremos poner en valor.

¿Puede esta visita influir en las políticas públicas, o el Papa habla a las conciencias pero no mueve estructuras?

El Papa viene a anunciar el Evangelio, pero ese mensaje tiene también una dimensión social muy importante. La Iglesia desempeña una labor significativa en ámbitos como la lucha contra la pobreza, la inclusión social o la promoción de los derechos humanos. La visita de León XIV puede reforzar la conciencia de que todos los actores sociales —administraciones, organizaciones y ciudadanía— son necesarios para avanzar hacia una sociedad más justa. El Papa es también jefe de Estado. Tiene una voz que llega donde otras no llegan. Y esperamos que en el Congreso diga cosas valientes.

¿Qué papel desempeñarán las personas acompañadas por Cáritas durante la visita?

Serán las verdaderas protagonistas. Con sus historias, sus dificultades y también sus esperanzas. Junto a ellas estarán los miles de voluntarios que, con su compromiso cotidiano, representan un signo de esperanza para nuestra sociedad. Personas acompañadas y voluntariado muestran el rostro de una Iglesia viva que quiere ser presencia cercana y creíble en medio de las dificultades de nuestro tiempo.

¿Qué puede aportar Cáritas en una sociedad tan fragmentada y polarizada?

Cáritas tiene la responsabilidad de ser lo que es. Desde Cáritas apostamos por el diálogo social, por superar el miedo y el rechazo, por abrir espacios de acogida reales. Como decía un lema que me ha quedado grabado: tu indiferencia te hace cómplice. Esta realidad ha venido para quedarse. No seamos cómplices. Tenemos que despertar a una realidad, tener el corazón y la mirada abiertos al otro, contribuir con nuestro tiempo, energía y recursos para ayudar al que tenemos cerca.

Si tuviera un minuto a solas con León XIV antes de que abandone España, ¿qué le diría?

Primero le agradecería la oportunidad que nos da de visibilizar la pobreza y la exclusión. Pero me encantaría poner el foco en la unidad de la Iglesia. Como dice el evangelio de Juan: que todos sean uno para que el mundo crea. El mayor fruto que puede dejar esta visita es una sociedad más unida y fraterna. La comunión y el encuentro son, hoy más que nunca, el mejor servicio que la Iglesia puede prestar a una sociedad rota. Y luego, sí: que en el Congreso diga cosas valientes. Que use esa voz.

¿Qué legado le gustaría que dejara el paso de León XIV por España?

Me gustaría que contribuyera a fortalecer la unidad dentro de la Iglesia y también en la sociedad. Si el paso del Papa nos ayuda a construir puentes, a reconocer la dignidad de cada persona y a reforzar nuestro compromiso con quienes más sufren, habrá dejado una huella profunda y duradera. Eso es lo que esperamos. Eso es lo que necesitamos.

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