León XIV en España

Las arquitectas del Papa: “Un Cristo de casi cinco metros presidirá el altar de Cibeles”

Concha Sánchez Maíllo y Cristina del Río Villegas explican a Artículo14 cómo han concebido los escenarios de la visita de León XIV, un proyecto que combina simbolismo litúrgico, patrimonio artístico y grandes desafíos técnicos

Antes de trazar una sola línea, había que escuchar. Las arquitectas Concha Sánchez Maíllo y Cristina del Río Villegas, del estudio CC Arquitectos, pasaron semanas en reuniones con equipos de contenidos, pastoral, liturgia y la productora audiovisual para entender en profundidad qué iba a suceder en cada rincón de Madrid durante la visita del Papa León XIV. “El diseño tiene que estar al servicio de unos fines”, explica Del Río Villegas. “No puedes diseñar al margen de ellos”.

Fueron encuentros “muy interdisciplinares, marcados por el trabajo en equipo, donde cada uno aportaba su visión y experiencia”. Solo una vez definidos el espíritu y el programa de cada acto llegaron “momentos de trabajo intensísimo” para desarrollar con gran agilidad los seis escenarios que vertebran la visita papal. Y han sido ellas, dos mujeres de la Diócesis de Getafe, las encargadas de llevarlo a cabo.

La escala del encargo es monumental. La ingeniería M2F —la empresa responsable de todo el proyecto de actividad temporal— ganó el concurso convocado por el Arzobispado y arrancó su involucración definitiva el 12 de abril. “Tuvimos un mes para organizar toda la ocupación de huella en el municipio de Madrid”, recuerda Eduardo Gómez Michavila, director de operaciones de M2F, en entrevista con Artículo14. El resultado: 37 kilómetros de valla, docenas de grupos electrógenos distribuidos por la ciudad, más de 2.500 periodistas acreditados solo en la plataforma de prensa de Cibeles, y un ejército de equipos especializados —producción, audiovisuales, vallado, ingeniería eléctrica— trabajando en paralelo día y noche.

 

La arquitecta Daler Álvarez, coordinadora del proyecto técnico de Cibeles, y Eduardo Gómez Michavila, director de operaciones de M2F, la ingeniería que ha desarrollado todo el proyecto de actividad temporal para la visita del Papa León XIV
La arquitecta Daler Álvarez, coordinadora del proyecto técnico de Cibeles, y Eduardo Gómez Michavila, director de operaciones de M2F, la ingeniería que ha desarrollado todo el proyecto de actividad temporal para la visita del Papa León XIV. Foto: Javier Cuadrado
Javier Cuadrado

Más allá de las particularidades de cada acto, los seis escenarios firmados por CC Arquitectos comparten un lenguaje común: escalones, tonos en blanco roto y madera, presencia de vegetación y algún elemento singular que invite a alzar la mirada.

Un espacio recogido para la pastoral social en CEDIA

El primer escenario que verá el Papa es también el más íntimo. El sábado 6 de junio por la tarde, el centro CEDIA 24 Horas de Cáritas acogerá el encuentro con unas 200 personas atendidas por entidades y delegaciones de la pastoral social en un acto muy íntimo, por lo que se busca un espacio recogido y de espíritu cercano.

El elemento más emotivo del escenario es el Árbol de la Esperanza, símbolo de las esperanzas que la Iglesia ha ayudado a estas personas a recuperar. A pesar de sus dimensiones reducidas, el espacio permite que algunas personas suban a dar testimonio y que Niña Pastori ofrezca una pequeña actuación musical. Una pantalla permitirá a los asistentes seguir en directo la llegada del Santo Padre al centro.

Escenario para el encuentro con personas atendidas por entidades sociales en CEDIA.
Escenario para el encuentro con personas atendidas por entidades sociales en CEDIA.

Un faro en la Castellana para los jóvenes

Acto seguido llega uno de los escenarios más audaces: la vigilia con jóvenes en el Paseo de la Castellana. La estructura se implanta en los carriles centrales de la plaza de Lima, “asomándose hacia el sur”, describe Concha Sánchez Maíllo. Es, en sus propias palabras, una opción muy arriesgada: “La estructura cubrirá prácticamente todo el ancho de la Castellana”.

El conjunto se organiza en tres plataformas a distintas alturas. La más elevada, a 4,5 metros del suelo, es el espacio sagrado del encuentro: la plataforma donde se llevará a cabo la exposición del Santísimo. Su posición no es arbitraria: “El altar se sitúa en el eje de la Castellana, que es también el gran eje urbano de Madrid. Eso es muy bonito, muy simbólico”. En la parte posterior, los cinco Misterios Luminosos del Rosario se irán iluminando progresivamente a medida que los jóvenes los recen en la espera del Papa.

La plataforma intermedia, de dimensiones más contenidas, acoge el coloquio del Pontífice con un grupo reducido de jóvenes. “Un muro curvo recoge el espacio; la vegetación y un mobiliario de carácter acogedor completarán este ámbito para favorecer la cercanía del encuentro”. Desde ahí, el Papa podrá contemplar la plataforma escénica del nivel inferior, donde se ofrecerán espectáculos artísticos, conectada a su vez con la zona de coro y orquesta, que abraza la plaza bajo una cobertura ligera. La única zona cubierta es la más alta, la del Santísimo.

la vigilia con jóvenes en el Paseo de la Castellana
la vigilia con jóvenes en el Paseo de la Castellana

Sobre el escenario se eleva una cruz de 24 metros de altura —un truss de montaje de focos revestido de madera con una iluminación muy cuidada— que convierte el conjunto en lo que Sánchez Maíllo describe con precisión poética: “Un faro que se va encendiendo progresivamente a medida que anochece en la Castellana”.

El gran presbiterio de Cibeles

El acto de mayor magnitud es la Misa del Corpus Christi del domingo 7 de junio en la plaza de Cibeles, con una afluencia prevista de un millón y medio de personas. “Es un gran presbiterio”, subrayan las arquitectas. La colaboración con el equipo de Liturgia ha sido estrecha y constante, siguiendo además todas las indicaciones del Vaticano para las celebraciones litúrgicas.

La escala lo exige todo: 1.300 sacerdotes concelebrantes, 1.200 asientos para autoridades, 300 coristas y 80 músicos de orquesta, representantes de la Casa Real, acólitos, diáconos, comitiva vaticana y equipos de seguridad. El Palacio de Cibeles —sede del Ayuntamiento— funcionará como sacristía: allí se revestirán cerca de 200 obispos, incluido el propio Papa. “Tenemos la enorme suerte de tener ese edificio”, reconoce Gómez Michavila.

La forma del presbiterio “se adapta al espacio urbano disponibl”», aunque las arquitectas quisieron que “el espacio central fuese regular y simétrico”. En la parte superior, una cubierta de formas onduladas —un paraboloide hiperbólico— singulariza y protege la zona de celebración. “Con esta cubierta hemos querido singularizar la zona sagrada y aportar dinamismo al conjunto”, explica Concha Sánchez Maíllo.

La construcción del altar en la Plaza de Cibeles
La construcción del altar en la Plaza de Cibeles. Foto: Javier Cuadrado
Javier Cuadrado

El elemento más impactante es la pieza que presidirá el altar: “Se suspende una gran cruz de 4,5 metros de altura”, una talla de Cristo encargada expresamente para la ocasión a un escultor designado. “Está inspirada en una imagen realizada por las Hermanas de Belén, a quienes les ha hecho muchísima ilusión que su trabajo artesanal esté presente de esta forma”. Más adelante, avanzando hacia los fieles, el ambón ocupa un lugar propio y destacado, subrayando su función específica: la proclamación de la Palabra de Dios.

No es un detalle menor que esta será la primera vez que un Papa realiza la procesión del Corpus Christi en España. Ese hecho histórico ha condicionado cada decisión de diseño: los accesos por rampas para la comitiva papal, las escalinatas frontales que otorgan al altar su porte ceremonial, la disposición de cada elemento para que la liturgia fluya ante una congregación de dimensiones sin precedentes.

El diseño del escenario parte, además, de un gesto de respeto con la ciudad: si se observa la planta desde arriba, la huella del escenario respeta en gran medida la forma del Palacio de Cibeles, encajando “como una pieza de rompecabezas” en el tejido urbano. Se han preservado también los árboles en la mayor medida posible.

Escenario para la Misa de Corpus Christi en Cibeles.
Escenario para la Misa de Corpus Christi en Cibeles.

Tejer redes con la sociedad, en el Movistar Arena

El domingo por la tarde el escenario se traslada al interior del Movistar Arena para el encuentro bajo el título Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte, un acto que convoca a toda la sociedad para entablar un diálogo de fondo con el Papa. El espacio se articula en torno a dos ámbitos bien diferenciados.

El primero es el que ocupará León XIV, ligeramente descentrado, planteando una visual diagonal que le permite desempeñar distintos papeles a lo largo del encuentro: interlocutor de las personalidades que se dirigen a él, orador en el discurso final y espectador de un programa artístico de alto nivel que incluye actuaciones de Antonio Banderas y Sara Baras. Para estas últimas, se han estudiado con detalle las condiciones técnicas específicas: pavimentos adecuados para cada tipo de actuación, microfonía y sistemas de sonido. El segundo espacio, de gran amplitud, es el que alberga esas actuaciones. Una escalera central permitirá al Santo Padre acercarse al patio de butacas a su llegada para saludar a representantes de distintos ámbitos. Completan el conjunto una gran pantalla de fondo para proyectar el skyline de Madrid y otras imágenes de la ciudad, y la presencia de madroños integrados en la vegetación, guiño a la especie más característica de la región.

Escenario dentro del Movistar Arena para el encuentro con la sociedad civil
Escenario dentro del Movistar Arena para el encuentro con la sociedad civil

Uno de los escenarios más singulares es el del estadio Santiago Bernabéu, donde el lunes 8 de junio por la tarde León XIV se encontrará con la comunidad diocesana de Madrid. Las arquitectas han extendido el diseño al conjunto del terreno de juego: los grupos que representan las distintas realidades de la Iglesia local —parroquias, instituciones, movimientos, vida consagrada— se disponen en hexágonos orientados hacia dos escenarios situados en una posición lateral centrada.

La elección de esta figura geométrica no es casual. El hexágono, explica Del Río Villegas, “funciona muy bien para representar la imagen de la Iglesia como un cuerpo orgánico, diverso y al mismo tiempo unido”, idea que quedará también reflejada en el propio desarrollo del acto. La disposición establece además ejes visuales claros que conectan cada hexágono con el escenario del Papa, concebido también con forma hexagonal, y a cuyos lados unas gradas acogerán a representantes de instituciones y organizaciones eclesiales. Un segundo escenario auxiliar, conectado al principal, dará cabida a los presentadores del encuentro.

El escenario del estadio Santiago Bernabéu se distribuirá en hexágonos
El escenario del estadio Santiago Bernabéu se distribuirá en hexágonos

El último escenario de la visita es el instalado en IFEMA para el encuentro con los voluntarios, el martes 9 de junio por la mañana. Será un momento marcado por la cercanía y la gratitud mutua: del Papa hacia quienes han hecho posible su visita, y de estos hacia el Pontífice por todo lo vivido durante esos días. En CC Arquitectos han querido imprimirle “un carácter festivo y versátil”. Un gran muro blanco, que se irá iluminando con los colores del logotipo del encuentro, domina el fondo del espacio reservado para León XIV. Junto a una silueta de la Puerta de Alcalá tomada del propio logotipo de la visita, constituyen un homenaje explícito a los voluntarios madrileños. Una gran pantalla completará el escenario con imágenes y vídeos que recorrerán toda la labor realizada. El Cristo de Madrid preside el conjunto desde la parte más elevada del escenario, cerrando el círculo simbólico que ha recorrido toda la visita.

Un reto de ingeniería a contrarreloj

Todas estas estructuras —ligeras, efímeras, pero de gran envergadura— plantean desafíos técnicos considerables. El mayor, según el equipo de M2F, ha sido la geometría de las cúpulas. “Al final lo que se ha intentado evocar con el diseño de la cubierta de Cibeles es un baldaquino, pero para un evento temporal de cuatro horas”, explica Daler Álvarez, arquitecta y coordinadora del proyecto técnico de Cibeles.

Álvarez subraya que la concepción geométrica de cada cubierta tenía que responder simultáneamente a dos exigencias: el carácter específico de cada ceremonia y la individualidad del espacio que la acoge. El resultado en Cibeles es lo que ella describe como “un paraboloide hiperbólico deformad” que evoca la tradición del baldaquino sin renunciar a las posibilidades del montaje efímero.

Edificio temporal de tres alturas para albergar a la prensa en la plaza de Cibeles de Madrid, erigido por M2F
Edificio temporal de tres alturas para albergar a la prensa en la plaza de Cibeles de Madrid, erigido por M2F. Foto: Javier Cuadrado
Javier Cuadrado

El edificio situado enfrente del altar será el que albergue a la prensa, con espacio tanto para las televisiones y radios como para los gráficos, hasta un total de 80 (de los 1.500 periodistas acreditados en la misa de Cibeles). La seguridad estructural de la estructura de tres plantas se garantiza a través de sistemas de cerchas tipo layer —extremadamente ligeras pero de alta capacidad de carga— y bloques de hormigón que actúan como contrapesos en la base: cada uno pesa 600 kilos y está calculado para neutralizar los esfuerzos de viento recogidos en los modelos de cálculo. “Va todo contrapesado”, resume Gómez Michavila. Las cargas no se concentran en un único punto sino que se ramifican y distribuyen a lo largo de toda la estructura, lo que permite a estos armazones efímeros soportar solicitaciones que serían impensables a simple vista.

Además, una destacada plataforma lateral alberga al coro formado por 400 personas (incluyendo cientos de voces infantiles), además de una orquesta y bailarines. Los integrantes proceden del coro y la orquesta de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), del coro de San Juan de Ávila, de la Escolanía del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, de la Escolanía de la Abadía de la Santa Cruz y de la Escolanía de la JMJ.

Detrás de cada escenario hay equipos que el público jamás verá: ingenieros eléctricos que han trazado el suministro de todos los grupos electrógenos repartidos por la ciudad, técnicos de audiovisuales que han calculado el ángulo y la cobertura de cada pantalla y cada altavoz para que ningún asistente quede fuera del alcance del sonido o la imagen, y un equipo exclusivo dedicado en exclusiva a gestionar los 37 kilómetros de perímetro vallado. Todo ello coordinado por el Ayuntamiento de Madrid, que ha articulado los permisos de ocupación de vía pública, reservas de aparcamiento y autorizaciones de montaje que un proyecto de esta magnitud exige. “Si no hubiera sido gracias al Ayuntamiento de Madrid, no habría sido posible”, reconoce Gómez Michavila.

El montaje en Cibeles arrancó el 26 de mayo. Una vez completado el ensamblaje estructural, entra en acción el equipo de decoración para instalar los elementos florales, las alfombras y todo el mobiliario litúrgico asociado a cada altar. Un trabajo a contrarreloj y en toda regla que, según Gómez Michavila, resume bien la naturaleza de todo el proyecto: “Empezamos las primeras conversaciones a finales de marzo y la involucración definitiva fue el 12 de abril. En un mes escaso tuvimos que tener una propuesta de proyecto global que contemplara todas las afecciones a la ciudad de Madrid”.

Meses de reuniones, cálculos, permisos y noches sin dormir para construir espacios que durarán apenas unos días. Esa es, quizá, la paradoja más hermosa de este encargo: una arquitectura concebida para desaparecer, pero destinada a perdurar en la memoria de quienes la habiten.

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