Entrevista

Niña Pastori: “Cantarle al Papa desde la fe es muy diferente”

La artista gaditana actuará ante León XIV durante su visita, 23 años después de cantar para Juan Pablo II. En esta conversación con Artículo14 habla de 'Color Fania', de las mujeres en el flamenco o de los puentes entre Andalucía y Latinoamérica

La cantante Niña Pastori, en su entrevista con Artículo14
La cantante Niña Pastori, en su entrevista con Artículo14

Niña Pastori (María Rosa García, San Fernando, 1978) lleva más de tres décadas transitando un camino singular dentro de la música española. Ha sabido preservar la raíz flamenca mientras dialogaba con el pop, las músicas latinas y las nuevas formas de entender la canción popular. Ahora, con Color Fania, se adentra en el universo de Fania Records, el sello que convirtió la salsa en un fenómeno global y que reunió a nombres como Celia Cruz, Héctor Lavoe, Willie Colón o Rubén Blades.

La conversación, sin embargo, termina inevitablemente en otro escenario. El próximo 6 de junio, la cantante actuará ante el Papa León XIV durante su visita a Madrid. Será la segunda vez que cante para un Pontífice. La primera fue en 2003, ante Juan Pablo II. Dos décadas después, vuelve a encontrarse con un Papa, esta vez en un acto organizado junto a Cáritas. Lo vive con ilusión, nervios y una convicción íntima: “Cantarle al Papa desde la fe es muy diferente”.

En Color Fania, tu nuevo álbum, no solo revisitas canciones míticas de la salsa; también entras en una memoria emocional y política latinoamericana. ¿Qué encontraste de ti misma dentro de ese universo?

La verdad es que hay mucho en común, aunque pueda parecer un camino lejano. El flamenco se acerca muchísimo a otras músicas de raíz. Hay algo musical, pero también humano, que tiene que ver con la gente del pueblo, con la calle, con la pureza de los barrios. Ahí encontré muchas conexiones.

Hay mucho en común entre Fania, el flamenco y conmigo misma. También hay una parte muy alegre que me encanta. La alegría, dentro de mi manera de cantar, es importante y me gusta sacarla a pasear. Ha sido un trabajo precioso del que estoy súper orgullosa. Además, hay canciones que siguen completamente vigentes. Pienso en Plástico, de Rubén Blades, o en El Gran Varón, que perfectamente podría haberse escrito hoy. Este proyecto me ha dado la oportunidad de profundizar un poco más en todo ese universo.

¿Cómo ha sido entrar en el universo de Fania Records?

Fania Records fue el sello que reunió a los más grandes de la salsa. Fue una explosión musical para el mundo entero y, especialmente, para la música latina, salsera y tropical. Fue algo muy importante.

Allí estuvieron Héctor Lavoe, Celia Cruz, que quizá era la más conocida aquí en España, Rubén Blades, Willie Colón, Ismael Rivera, Ismael Miranda… Estaban los más grandes de Puerto Rico y de Cuba. Cuando llegaron a Nueva York se empaparon del jazz, de otros estilos, de otros aires, y de ahí surgió aquella revolución musical tan increíble.

Para ti la música siempre ha tenido que ver con esa riqueza, esa mezcla, ese ir más allá, buscar y beber de otras fuentes.

Totalmente. Creo que es importantísimo, en la música y en cualquier disciplina artística. En nuestro caso, compartir, probar, jugar y divertirnos es fundamental. La música es algo muy bonito precisamente porque permite esas mezclas. Hay mucho que descubrir cuando uno se acerca a otros lenguajes musicales. No se trata de competir, sino de enriquecerse mutuamente.

Tu versión de El Gran Varón no intenta copiar a Willie Colón. Hay algo mucho más íntimo, casi vulnerable. ¿Cómo se lleva una canción tan icónica a un territorio propio sin perderle el respeto?

Es una canción con muchísimo sentimiento. Todos nos vemos reflejados en ella por algún ser querido, por alguien cercano o incluso por nosotros mismos. Tiene una fuerza emocional enorme. Nosotros empezamos el tema casi como un bolero y luego entramos en la salsa. Ese bolero inicial lo planteamos como si fuera un tiento flamenco. Así construimos la base. El resultado es precioso y la letra sigue siendo muy poderosa. Todavía duele escucharla porque habla de cosas que siguen ocurriendo.

Has pasado más de treinta años en la industria sin perder una cierta sensación de verdad. ¿Cómo se protege una artista de convertirse en personaje de sí misma?

No es fácil. Hay que trabajar mucho. Pero sobre todo hay que conservar la ilusión. Mientras exista la ilusión siempre surgirán cosas nuevas. A mí todavía me hace muchísima ilusión mi profesión. Me gusta seguir haciendo cosas distintas, ponerme retos, probarme a mí misma. Este disco, por ejemplo, es muy diferente a lo que había hecho antes. Las ganas y la ilusión son fundamentales. Si desaparecen, apaga y vámonos.

La cantante Niña Pastori, en su entrevista con Artículo14
La cantante Niña Pastori, en su entrevista con Artículo14

El flamenco nace del pueblo, pero ha sido un género muy masculinizado. ¿Cómo has vivido el hacerte un hueco en ese mundo?

Bueno, es verdad que históricamente los hombres han tenido ciertas facilidades. La mayoría del público del flamenco han sido mujeres y eso les daba un terreno un poco más favorable. Las mujeres lo hemos tenido más complicado. Creo que para que te hagan caso tienes que ser muy buena. Pero también tengo que decir que yo siempre me he sentido muy querida y muy respetada, tanto por el público como por los compañeros y la profesión.

No sé si siendo hombre habría sido más fácil. Probablemente algunas cosas habrían sido distintas. Lo que sí sé es que estoy muy orgullosa de todo lo que he conseguido y de que nadie me ha regalado absolutamente nada.

Tanto la salsa como el flamenco nacen de la gente, de los barrios, de las casas y de los patios. Detrás de esas tradiciones siempre estuvieron las mujeres. ¿Crees que su papel en la historia del flamenco no siempre ha recibido el reconocimiento que merece?

Sin duda. En mi casa mi madre cantaba, a mi abuela le encantaba bailar, mi bisabuela era saetera y también cantaba. Mi tata Manuela igualmente. La mujer siempre ha tenido mucha presencia en el flamenco. En Cádiz, en Sevilla y en toda Andalucía ha habido bailaoras y cantaoras increíbles. Han sostenido gran parte de esta tradición. Muchas veces pensamos en las grandes figuras masculinas, pero detrás de la transmisión del flamenco estaban las mujeres, en las casas y en las familias.

Niña Pastori junto a su madre, Pastora
Niña Pastori junto a su madre, Pastora

La salsa se convirtió en un lenguaje musical nacido de la migración, de los barrios y del orgullo popular. Escuchando Color Fania da la sensación de que existe un puente muy claro con Andalucía y con el flamenco. ¿Reconoces esa conexión?

Totalmente. La salsa y el flamenco tienen mucho en común porque son músicas de raíz, músicas del pueblo, de la calle, de la gente que lo tiene difícil. Son músicas nacidas de personas que han tenido que luchar para salir adelante. Ahí existe una conexión muy profunda. Cuando escuchas salsa de verdad encuentras sentimientos que también están presentes en el flamenco.

¿Crees que América Latina se reconoce en tu música por esa conexión?

Yo creo que sí. Hay muchísima gente fuera de España que me escribe y me manda mensajes preciosos. Tengo muchísimo cariño de Colombia, de Argentina, de México, de Venezuela… Hay mucha gente a la que le gusta mi música y le gusta el flamenco. Y ahora, con este proyecto, imagínate. La conexión con países como Colombia, Cuba o Venezuela se hace todavía más fuerte.

Vivimos un momento de muchas mezclas entre géneros, del flamenco a lo urbano. ¿Cómo ves esa tendencia a la fusión y qué crees que aporta a la música?

Lo veo muy bonito porque el arte consiste en compartir. El arte no debería ser una pelea por los números uno. Tenemos que alimentarnos unos a otros. Compartir experiencias, sonidos, formas de entender la música. Eso siempre suma. A veces me duele que exista cierta desunión en el mundo musical. Creo que deberíamos ser más compañeros y apoyarnos más. La música gana cuando hay colaboración y generosidad.

El próximo 6 de junio volverás a cantar ante un Papa, en este caso León XIV. ¿Cómo lo afrontas?

Con muchísima ilusión. Ya tuve la suerte de cantarle a Juan Pablo II hace veintitrés años y ahora vuelvo a hacerlo ante otro Papa, además en mi país. Creo que soy la única artista que ha cantado dos veces ante dos Papas diferentes en España. Eso me hace muchísima ilusión. Estoy muy feliz de que hayan pensado en mí.

Me han dado libertad absoluta para cantar lo que quiera y lo que sienta. Tengo nervios, claro, pero también mucha ilusión. Cantarle al Papa desde la fe es muy diferente. Tiene otro significado. Lo vivo de una forma especial.

¿Qué recuerdos conservas de aquella actuación ante Juan Pablo II?

Fue algo impresionante. Había más de un millón de personas. Aquello era enorme, una cosa gigantesca. Esta vez será distinto, mucho más pequeño y más cercano. Son situaciones completamente diferentes. Pero las dos tienen algo muy especial. Lo recuerdo como uno de esos momentos que te acompañan toda la vida. Por eso me hace tanta ilusión volver a vivir una experiencia parecida.

Eres una mujer de fe. ¿Has pensado qué vas a decirle al Santo Padre?

No, la verdad es que no. Tampoco sé si tendré ocasión de hablar con él. Imagino que será una visita muy intensa porque es su primera vez en España y tendrá muchísimos compromisos. Todo estará muy medido y muy organizado. Yo voy a centrarme en cantar con toda la ilusión y con todo el cariño posible. Con todo mi amor. Y ojalá sea un momento bonito y especial.

Tu encuentro con León XIV se producirá en el centro CEDIA 24 horas de Cáritas, que trabaja con personas vulnerables. ¿Qué significa para ti cantar en ese espacio?

Muchísimo. La gente de Cáritas hace una labor extraordinaria. Poder aportar mi granito de arena con mi cante en un lugar así es un orgullo y un honor. Creo que la música también sirve para acompañar, para dar ánimo y para estar cerca de las personas. Si mi presencia allí puede aportar algo, aunque sea pequeño, ya merece la pena.

Este concierto reúne muchas cosas importantes para ti: la música, la fe y la cercanía con quienes más lo necesitan.

Sí, seguramente por eso lo estoy viviendo de una manera tan especial. Al final todo está relacionado. La música forma parte de quién soy. La fe también. Y cuando además se une a personas que necesitan apoyo o compañía, el sentido es todavía mayor. Por eso estoy tan agradecida. Porque no es simplemente una actuación más. Tiene algo distinto. Algo que me toca por dentro. Y eso se nota cuando una se sube a cantar.

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