Claudia Tacoronte tenía 21 años, era de Gran Canaria y llevaba apenas un mes en México haciendo un intercambio académico cuando fue asesinada a cuchilladas en Cuautla, Morelos. Su nombre se suma al de Kimberly, Carol y Michelle, otras tres jóvenes vinculadas a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) asesinadas en el mismo periodo. Cuatro feminicidios en siete meses que han obligado a la Universidad de Granada a suspender sus intercambios con la institución mexicana y que vuelven a poner sobre la mesa qué información recibieron estas estudiantes antes de viajar y qué responsabilidad tienen las instituciones cuando envían jóvenes a zonas con estos niveles de violencia contra las mujeres.
Sobre este crimen (y sobre cualquiera que afecte a las mujeres) sabe mucho Ana Katiria Suárez, abogada penalista mexicana con más de 20 años de trayectoria defendiendo a mujeres y niños de violencia machista. Hoy por hoy, Katiria Suárez está exiliada en España tras recibir numerosas amenazas de muerte y en esta entrevista desmonta la idea de que conocer el riesgo podría haber evitado el asesinato de Claudia. “Claudia tenía 21 años y había ido a México a estudiar. Ella no tenía que tener miedo”, advierte.

Pregunta: Claudia llevaba apenas un mes en Morelos y terminó asesinada. ¿Qué debería haber sabido cualquier estudiante extranjera antes de llegar a esta zona y qué responsabilidad tienen las instituciones universitarias cuando envían a jóvenes a lugares con estos niveles de violencia contra las mujeres?
Respuesta: Conocer el peligro no traslada a las mujeres la responsabilidad de evitar que las asesinen. Claudia tenía 21 años y había ido a México a estudiar. Ella no tenía que tener miedo. ¿Qué información recibió? Una cosa es que un estudiante quiera hacer un intercambio conociendo los riesgos y otra muy distinta es que las universidades no faciliten a los estudiantes información fiable y verificable sobre los riesgos. Las universidades de origen y de destino deben contar con mecanismos de evaluación de riesgos, canales de emergencia…
Para auxiliar a Claudia llegaron 30 minutos tarde. Podrían haberle salvado la vida. Claudia no viajó a México para aprender a tener miedo, viajó para aprender. La Universidad de Granada ha suspendido ya los intercambios y por eso me pregunto qué convenio había. No podemos señalar a las mujeres de lo que conocían o no conocían. Seguiríamos trasladando la responsabilidad a la víctima.
Pregunta: En solo siete meses han sido asesinadas cuatro estudiantes vinculadas a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. ¿Hasta qué punto estamos ante cuatro casos aislados y hasta qué punto hay que hablar de un problema estructural de violencia contra las mujeres en el entorno universitario y en Morelos?
Respuesta: En siete meses fueron asesinadas cuatro estudiantes vinculadas a la Universidad de Morelos. No podemos hablar de cifras. Se llamaban Kimberly, Carol, Michelle y ahora Claudia. Cuatro nombres con familias, historias, proyectos de vida… No son 4 expedientes que podamos guardar en distintos archivos. Debemos preguntarnos qué está ocurriendo con las estudiantes dentro de esta Universidad. Hay que preguntarnos si dentro de la universidad había algunas denuncias por amenazas, acoso o violencia sexual. Qué medidas de prevención existían. Qué medidas tomaron después del primer asesinato, qué cambio después del segundo, y del tercero.
Hay algo que me duele profundamente. Cuando una mujer es asesinada, escuchamos compromisos, anuncios… ¿Y la siguiente familia? Llevo más de 20 años con mujeres y víctimas de violencia y el feminicidio no comienza el día del asesinato. En muchos casos hay historias previas de violencia, omisiones y advertencias desatendidas. No podemos afirmar que estos cuatro casos son similares sin conocer las investigaciones. Pero sí tenemos que exigir que se averigüe con perspectiva de género. La Universidad no puede convertirse en un lugar en el que las mujeres tengan que elegir entre si continuar con sus estudios o ponerse en peligro.

Pregunta: En México toda muerte violenta de una mujer debe investigarse inicialmente con perspectiva de género. ¿Qué significa realmente investigar un caso como el de Claudia como posible feminicidio y qué riesgos existen cuando desde el principio se instala la hipótesis de que fue simplemente un robo?
Respuesta: Investigar con perspectiva de género no es una concesión, es una obligación constitucional. Desde 2015 hay resoluciones donde se establecen que toda muerte violenta de una mujer ha de investigarse con perspectiva de género. Un robo y un feminicidio no son categorías excluyentes. Tienen que terminar las preguntas a la víctima. Cómo vestía, donde estaba, qué relación tenía con el agresor. Eso se repite en todo el mundo, no sólo en México, y debe terminar. La perspectiva de género no sirve para fabricar culpables, sirve para impedir que los prejuicios fabriquen la impunidad.
Pregunta: Desde tu experiencia como abogada y defensora de mujeres, ¿qué te preocupa más del caso de Claudia: el crimen en sí, que ocurriera en una zona con antecedentes de violencia contra las mujeres o la posibilidad de que las instituciones ya conocieran ese riesgo y no se lo trasladaran a las estudiantes?
Respuesta: Me preocupa todo. No puedo separar una cosa de otra. Me preocupa que haya asesinada, pero también me preocupa lo que ocurrió antes, y lo que ocurrirá ahora. Tenemos que preguntarnos si existía algún riesgo, si había información, si hubo omisiones por parte de las universidades. No había patrullas, ni cámaras de seguridad ni agentes. Hubo tardanza en su rescate. La investigación debe ser perfecta. Claudia era extranjera y su familia confió en México. Ahora su familia tiene que enfrentar la muerte de su hija a miles de kilómetros de distancia. Quién le va a dar ahora explicaciones a la familia. Tienen todo el derecho del mundo a participar en el proceso, a estar informados de la investigación y a participar en ella.
He aprendido que un feminicidio NUNCA termina con la muerte de una mujer. Desmiembra una familia entera. Frente a ellas, el estado mexicano sí tiene obligaciones aunque la noticia deje de aparecer en los titulares. Me preocupa que el asesinato de Claudia se convierta en una tragedia que conmueva durante unos días, provoque declaraciones institucionales y se acabe perdiendo entre expedientes como pasa todos los días en México
Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.

