El juicio de Carla, Nagore y todas las demás

Este viernes comienza el juicio por el asesinato de la joven Carla Fernández. Su madre, Blanca Gutiérrez, ha convocado una concentración con otras víctimas de feminicidio a las puertas de la Audiencia de Girona

Blanca Gutiérrez quiere luchar para que no olvidemos a las víctimas de feminicidios, como su hija Carla
Blanca Gutiérrez quiere luchar para que no olvidemos a las víctimas de feminicidios, como su hija Carla
Carles Palacio

A veces las casualidades son crueles. Blanca Gutiérrez lo sabe. Hace unos años formó parte de un jurado popular que decidió el futuro de un hombre que había matado a su mujer. Hoy es ella quien espera que otro jurado delibere sobre el feminicidio de su hija, Carla Fernández, a quien su expareja segó la vida el 26 de julio de 2023.

Y la casualidad no acaba ahí. El letrado que hoy representa a la familia fue el abogado defensor de aquel primer caso. Blanca recuerda lo duro que fue en la sala y, cuando los Mossos le dijeron que necesitaba un abogado particular si quería saber qué había ocurrido con Carla, no dudó: “Pensé: antes de que lo coja la defensa, lo cojo yo”.

Blanca Gutiérrez quiere crear la primera asociación de víctimas de feminicidios
Blanca Gutiérrez quiere que el juicio por el asesinato de su hija sea el juicio de todas
Carles Palacio

La lista de Blanca

Blanca es una mujer fuerte, como lo era su hija. No es lo único en lo que se parecen. A Carla le encantaba hacer listas y su madre un día cogió un papel y empezó a apuntar nombres de jóvenes a las que otros hombres habían silenciado para siempre. Lleva meses llamando a otras víctimas de feminicidios. Primero, porque ha creado una asociación, AMMA Feminicidios, y por si quisiesen colaborar, y después para que la acompañen este viernes a las nueve de la mañana en la Audiencia Provincial de Girona, donde comienza el juicio por el crimen de Carla.

Blanca, la madre de Carla, cuenta que era una chica alegre, trabajadora, casera y llena de ganas de vivir

Porque hay algo que a Blanca no se le escapa. Y es que aunque cada feminicidio tenga un nombre, una ciudad y unas circunstancias distintas, es el mismo crimen repitiéndose una y otra vez. Un hombre que mata porque una mujer se resistió, dijo “no” o se atrevió a decir “me voy”.

¿Y qué mecanismos ofrece el sistema para reparar estos asesinatos machistas? Una sentencia. Nada más. Para Blanca no es suficiente. “Como ya se han juzgado los casos, pues hala, ya está; la sociedad ya ha cumplido con ellas”. Sabe a poco.

El juicio de todas

Le da la sensación de que acumulamos nombres, vidas; pero no realizamos un verdadero ejercicio de memoria. Es su gran temor: que, una vez se dicte sentencia en el caso de Carla, la olvidemos.

Por eso quiere que el juicio de su hija sea el juicio de todas. Ya le han dado el sí varias familias, entre ellas Asun Casasola, la madre de Nagore Laffage, asesinada por José Diego Yllanes durante los sanfermines de 2008. “Es mi faro”, dice de Casasola.

En la concentración, además de las familias, estarán ellas. Las que ya no están. Sus fotografías. Y, a medida que le van llegando, Blanca las mira y piensa que son “compañeras” de Carla: mujeres que “han muerto cuando no les tocaba”, pero a las que ve “fuertes”, “hechas y derechas”.

Carla con su madre Blanca
Carla Fernández con su madre Blanca Gutiérrez
Cedida

“Injusticia”

Busca una reacción colectiva porque entiende que es la única forma de cambiar algo, de despertar. El juicio, aunque según se acerca los nervios no perdonan, no es su principal preocupación. “No espero mucho de la Justicia”. “En vez de Justicia tendría que llamarse injusticia”, insiste. Lo dice porque cree que el procedimiento deja a Carla a merced de lo que otros consigan probar por ella: la autopsia, los Mossos, los testigos. Mientras tanto, el acusado puede responder solo a su defensa, mentir y reservarse la última palabra. “De las dos personas que estaban cuando sucedió, ahí solamente hay una”, señala.

Cartel de la convocatoria de este viernes frente a la Audiencia de Girona
Cartel de la convocatoria de este viernes frente a la Audiencia de Girona
KiloyCuarto

Desconfía del resultado, pero no de las personas que tendrán que decidirlo. “A mí me gusta que sea jurado popular”, afirma. Cree que quienes trabajan cada día en los tribunales pueden terminar viendo “un crimen más, un cadáver más, un ataque más”; quienes integran el jurado, en cambio, llegan desde fuera y saben que aquello también puede ocurrirles a ellos.

No pide más mujeres que hombres. Solo desea que tengan tiempo, que no decidan con prisa y que no estén pensando en volver cuanto antes a su vida. Que miren a Carla como alguien que, tres años antes, tenía toda la vida por delante.

Sin biombo

Ella también quiere mirar al asesino de su hija a los ojos. Le han ofrecido declarar tras un biombo, pero lo ha rechazado. “Quiero verlo y que él me vea”. Porque si pudiese hablar con él sabe de sobra lo que le diría: “Tú en la cárcel, Carla muerta, todo el entorno de Carla amputado. ¿Quién ha salido ganando?”.

Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.