La libertad se acerca para Carcaño, pero el duelo de Marta del Castillo sigue sin cierre

El 8 de mayo de 2030, en apenas cuatro años, el asesino de Marta del Castillo habrá cumplido su condena. “Que vaya a salir de la cárcel provocará un terremoto a todo lo construido y avanzado", explica la experta Emma Iglesias

En poco tiempo Miguel Carcaño habrá cumplido su condena
En poco tiempo Miguel Carcaño habrá cumplido su condena
KiloyCuarto

La fecha ya no parece lejana. Durante años, el calendario fue para la familia de Marta del Castillo una sucesión de búsquedas, recursos judiciales, declaraciones contradictorias y aniversarios atravesados por la misma pregunta sin respuesta: ¿Dónde está Marta? Pero desde el pasado 8 de mayo hay otro dato imposible de ignorar. A Miguel Carcaño, condenado a 21 años y tres meses de prisión por el asesinato y desaparición de la joven sevillana, le quedan menos de cuatro años para abandonar la cárcel. La cuenta atrás hacia el 8 de mayo de 2030 ha comenzado oficialmente. Y con ella vuelve a abrirse una herida que nunca terminó de cerrarse del todo.

El tiempo que nunca alivió la ausencia

Han pasado más de diecisiete años desde aquella noche del 24 de enero de 2009 en la que Marta del Castillo desapareció en Sevilla. Desde entonces, el caso se convirtió en uno de los crímenes más mediáticos y dolorosos de la historia reciente de España. No solo por la brutalidad de los hechos, sino porque el cuerpo de la joven jamás apareció. Eso, para cualquier familia, cambia por completo la manera de convivir con la pérdida.

Marta del Castillo

“Aunque haya pasado cierto tiempo de lo sucedido, obviamente algo como lo que sucedió no se supera en la vida; se aprende a vivir con ese dolor e injusticia”, explica la psicóloga especializada en trauma y apego Emma Iglesias. “Que el asesino vaya a salir de la cárcel provocará un terremoto a todo lo construido y avanzado. Aunque sean conscientes de que ese momento llegará, conecta inevitablemente con el dolor, la herida de injusticia, de humillación y de pérdida irremediable”.

La especialista subraya además que la situación de la familia de Marta tiene un componente especialmente devastador; la ausencia de un cuerpo. “En la mayoría de duelos traumáticos por asesinato, la familia al menos tiene acceso al cuerpo del ser querido. Aquí no. Y eso tiene consecuencias psicológicas muy concretas, porque el cerebro no puede completar el proceso de duelo de una forma que pueda ser mejor asimilada”. Sin cuerpo, insiste Iglesias, “hay una parte de toda familia que sigue en modo búsqueda”.

Una condena que entra en su recta final

Carcaño continúa actualmente en el centro penitenciario Málaga II, en Archidona, una de las cárceles más modernas del país. Fue trasladado allí en septiembre del pasado año desde la prisión de Herrera de la Mancha, en Ciudad Real, después de que trascendiera que estaba siendo investigado internamente por la supuesta posesión de materiales no autorizados dentro del centro penitenciario.

El traslado generó controversia. La prisión de Archidona, inaugurada en 2018, dispone de instalaciones deportivas, gimnasio e incluso piscina climatizada. Un contraste evidente respecto a Herrera de la Mancha, una cárcel mucho más antigua.

La familia de Marta, mientras tanto, continúa reclamando información sobre aquella investigación penitenciaria que motivó el cambio de centro. Según explica su abogada, Inmaculada Torres, ni el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria ni la Audiencia de Sevilla les han facilitado detalles sobre los hechos concretos que se investigaban. “No sabemos qué ha pasado realmente”, lamentan desde el entorno familiar.

Los padres de Marta llegaron incluso a denunciar públicamente posibles “privilegios” hacia el condenado. Antonio del Castillo habló entonces de una “investigación seria” e insinuó posibles irregularidades dentro de la prisión manchega. Sin embargo, hay otro detalle que llama especialmente la atención desde la llegada de Carcaño a Archidona: la familia no ha vuelto a recibir notificaciones relacionadas con solicitudes de libertad o progresiones penitenciarias. Hasta ahora, las múltiples peticiones planteadas por el condenado habían sido rechazadas.

Los padres de Marta del Castillo en la rueda de prensa
Los padres de Marta del Castillo en la rueda de prensa
Europa Press

El peso de las nueve versiones

Durante estos diecisiete años, Miguel Carcaño ha ofrecido hasta nueve relatos distintos sobre lo ocurrido aquella noche. Versiones incompatibles entre sí que llevaron a los investigadores a rastrear decenas de lugares distintos en busca del cadáver de Marta. Para Emma Iglesias, esa sucesión de relatos no puede entenderse solo como una estrategia de defensa. “Eso no es únicamente ocultación de un cadáver. Es una forma de control y de crueldad que se ha extendido durante diecisiete años”, afirma.

La psicóloga considera que ese elemento añade una dificultad enorme al proceso terapéutico de la familia. “Trabajar el impacto de esa manipulación requiere nombrarla por lo que es. No suavizarla”. La consecuencia emocional de esa incertidumbre permanente es demoledora. “Cuando no hay cuerpo, no existe ese anclaje que permite empezar a procesar la pérdida. No estamos solo ante un duelo; estamos ante una herida que sigue abierta de forma activa”, explica.

Y ahora, con la cercanía de la excarcelación, aparece además otro golpe simbólico. “Cuando salga, esa posibilidad, ya de por sí mínima, de que algún día diga la verdad se cierra prácticamente del todo. No es solo que el agresor quede libre. Es que se lleva consigo la única información que podría darles algo de paz”.

El 24 de enero de 2026 se cumplieron 17 años de la desaparición y asesinato de Marta del Castillo.

La deuda pendiente

Más allá de la condena de prisión, sobre Carcaño pesa también la obligación de indemnizar con 340.000 euros a los padres y hermanas de Marta del Castillo. Una reparación económica que, en la práctica, apenas se ha materializado. La Audiencia de Sevilla llegó a ordenar el embargo de su cuenta de peculio, el depósito económico de los internos, dejando únicamente 200 euros para gastos ordinarios. Pero la familia apenas habría recibido alrededor de 1.300 euros en todos estos años.

En 2019, Carcaño planteó abonar 20 euros mensuales para afrontar la indemnización. A ese ritmo, habría necesitado más de 1.400 años para saldar la deuda completa. La abogada de la familia continúa remitiendo escritos periódicos reclamando que se ejecute de manera efectiva el embargo acordado judicialmente.

Aprender a vivir junto al dolor

La futura salida de prisión de Carcaño no supondrá el final del caso para la familia de Marta. La condena incluye además la prohibición de residir en Sevilla capital y de acercarse o comunicarse con los familiares de la víctima hasta el año 2043.

Pero ninguna medida judicial puede resolver lo esencial: la ausencia de respuestas. “El duelo se reabrirá, sí, por mucho tiempo que haya pasado”, explica Emma Iglesias. “Y eso no significa que la familia no haya avanzado. Significa que el trauma tiene detonadores, y la excarcelación puede ser uno de ellos”.

La especialista insiste en que el objetivo terapéutico en situaciones así no pasa por “cerrar” la herida, porque simplemente no es posible. “El trabajo consiste en aprender a convivir con ella sin que la herida dicte cada decisión vital”. Eso implica, dice, gestionar la culpa de seguir viviendo, reconstruir identidades que durante años han quedado absorbidas por el caso y encontrar espacios donde el dolor no ocupe todo.

“Porque al final de lo que se trata”, concluye, “es de que esta familia pueda seguir amando a Marta, seguir exigiendo justicia si así lo eligen y, al mismo tiempo, tener una vida propia. No en lugar de todo eso. Junto a todo eso”.

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