A Naima Jillal la torturaron hasta matarla. La policía no ha encontrado sus restos, pese a que en 2021 levantaron con precisión milimétrica todo un terreno pegado al puerto de Ambares. En cada uno de los puntos marcados por los perros, picaron sin éxito. La pista fue la ropa hallada de la mujer, desaparecida en 2019. Lista de la que finalmente la borraron; tienen la evidencia de que Naima fue brutalmente torturada y asesinada gracias a una cadena de mensajes cifrados de Encrochat, la red de telefonía móvil encriptada de uso habitual entre el crimen organizado. En una de las numerosas intervenciones, los agentes se toparon con una secuencia de fotografías terroríficas: una mujer aparecía engrilletada a una silla de dentista, golpeada y con dedos amputados. Alrededor, solo sangre y herramientas de torturas. El espacio recordaba a las salas de tortura de la Mocro Mafia, la red mafiosa de marroquíes asentada en Holanda es especialmente violenta. Usa contenedores insonorizados en los que llevan a cabo todo tipo de ejecuciones.

A sus 52 años, Naima Jillal, nacida en Marruecos pero residente en Holanda, era una pieza destacada de la Mocro Mafia. Se había ganado el apodo de la “madrina de la cocaína”. Encargada de logística contrabandista en la organización, era pieza de caza mayor. No es habitual que ellas ocupen puestos de tanta responsabilidad. Las pocas que lo logran adquieren por eso sobrenombres excesivos. También están más expuestas. De Naima no se sabe nada desde el 20 de octubre de 2019. La eliminaron sin dejar más pistas que la prueba de muerte que circuló en Encrochat. Y la ‘politie’ neerlandesa señala una mano criminal.
Jos El Gordito, uno de los más buscados
Joseph Johannes, más conocido como ‘Bolle Jos’ o ‘Jos El Gordito’, es el principal sospechoso del asesinato de Naima Jillal. Enemigo declarado de la Mocro Mafia, los caminos de uno y otra se habían cruzado en numerosas ocasiones en su radio de acción. Su narcocircuito abarcaba desde el puerto de Amberes, en Bélgica, a la Costa del Sol. Ambos vivieron un tiempo en Puerto Banús, Málaga. Aunque poco antes de su desaparición, Naima había cambiado la Milla de Oro marbellí por la Milla Financiera de Ámsterdam, intentando pasar desapercibida. No tenía causa pendiente con la justicia, pero estaba permanentemente bajo el radar policial. Su presunto asesino lo está aún más.
Jos El Gordito es especialmente escurridizo. A sus 34 años está en la lista de los criminales más buscados por Europol. En la veintena pasó cuatro años entre rejas por disparar a dos jóvenes en un bar, y al poco de salir le cayeron 24 años de cárcel por narcotráfico. Es el único nombre que se ha hecho público sobre quién está detrás del asesinato de Naima, aunque desconocen si fue quien lo encargó o ejecutó. Vive en una fuga permanente. De Holanda a Puerto Banús, Dubai, Turquía… En la actualidad, lo ubican en África. En concreto, en Sierra Leona. Curiosamente, allí no se esconde, más bien todo lo contrario.

Según medios locales, Jos El Gordito frecuenta actos públicos con la familia del presidente Julius Maada Bio. El narco neerlandés es su yerno o va camino de serlo. Forma parte del círculo de protección presidencial y el gobierno sierraleonés hace incluso caso omiso del requerimiento internacional: desoyen la orden de arresto internacional, como que Países Bajos solicité su extradición hasta el punto de haber ofrecido una recompensa de 200.000 euros a cambio de su entrega.
Narcobuque frente a Canarias
La última investigación policial en la que ha aparecido su nombre es la Operación Abisal, comandada por la UCO de la Guardia Civil. “El dispositivo se inició en el transcurso de una investigación vinculada a la Mocro Mafia”, explicó este viernes el ministro del Interior. Fernando Grande-Marlaska aportó los detalles justos de una operación abierta que se ha saldado con cifras de récord: 30 toneladas de cocaína, 1.279 fardos, un narcobuque localizado a 200 millas de Canarias y toda una tripulación entre rejas, que recibió armada a los agentes de la Unidad Central Operativa. A seis de ellos los tuvieron que cercar tras una trampilla. Portaban fusiles y subfusiles. A bordo llevaban un alijo histórico.

Detrás del macro-cargamento estaría la mente criminal de Jos El Gordito. Creen que el blindaje presidencial del que goza no le ha alejado un ápice del contrabando, sino que ahora ejerce de capo con mayor displicencia. La ruta del buque Arconian no tenía como fin llegar en ningún momento a puerto, sino servir de surtidor de droga a medida que proseguía su plan de viaje. De ahí los 42.000 litros de gasolina en garrafas que también portaba el mercante, cuyo objetivo era servir de nave nodriza: hasta seis narcolanchas repostaban combustible y fardos de cocaína para acercarlos a la costa. El valor total estimado, 800 millones de euros. Toda una logística golpeada, una vez más, pero que por desgracia no cejará de actuar dejando a su paso muertes como las de Naima Jillal.
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