La otra final del Mundial: un momento de alerta frente a la violencia machista

"Cuando su equipo perdía, venía enfadado y la pagaba conmigo"". El relato de una víctima ayuda a entender por qué los grandes partidos obligan a reforzar la prevención frente a la violencia de género

La otra final del Mundial: un momento de alerta frente a la violencia machista
La otra final del Mundial: un momento de alerta frente a la violencia machista
KiloyCuarto

Mientras millones de personas se preparan para disfrutar de la final del Mundial de fútbol masculino, miles de mujeres temen que llegue la hora del partido. Para ellas, el pitido inicial no marca el comienzo de una fiesta deportiva, sino de unas horas en las que el riesgo de sufrir una agresión por parte de su pareja o expareja puede aumentar.

La investigación científica lleva años analizando este fenómeno. Diversos estudios realizados en países como Reino Unido, Estados Unidos, Australia o Nueva Zelanda han detectado un incremento de la violencia de género durante grandes acontecimientos deportivos. Esa evidencia ha llevado a organizaciones especializadas a reforzar sus campañas de prevención cada vez que se celebra un Mundial o una Eurocopa, con un mensaje que se repite edición tras edición: permanecer alerta también puede salvar vidas.

La evidencia científica

Women’s Aid y Refuge, dos de las principales organizaciones británicas de apoyo a mujeres víctimas de violencia machista, han vuelto a aprovechar la final para recordar que estos encuentros pueden coincidir con un aumento de las agresiones y para pedir al entorno que no reste importancia a las señales de alarma. Su llamamiento no se dirige solo a las víctimas, sino también a familiares, amistades, vecinos o cualquier persona que pueda detectar una situación de riesgo.

La principal revisión científica sobre esta cuestión fue publicada por la investigadora Hayley Forsdike, de la Universidad de Monash (Australia). Tras revisar decenas de investigaciones internacionales, concluyó que existe una asociación entre los grandes eventos deportivos y un aumento de la violencia ejercida por la pareja o expareja. El trabajo identifica factores que aparecen de forma recurrente en estos episodios, como el consumo de alcohol, las apuestas deportivas, la intensidad emocional de los partidos, las reuniones sociales prolongadas o un mayor tiempo de convivencia durante el encuentro.

Los autores insisten, sin embargo, en que ningún partido explica por sí mismo una agresión. Lo que muestran las investigaciones es que estos acontecimientos pueden actuar como un factor de riesgo añadido en relaciones donde el maltrato ya existía.

Los estudios ponen cifras

Una de las investigaciones más conocidas es la desarrollada por la Universidad de Lancaster junto con la Policía de Lancashire. Tras analizar varios años de denuncias por violencia de pareja, los investigadores comprobaron que los casos aumentaban un 38% cuando la selección inglesa perdía un partido importante y un 26% cuando ganaba o empataba, en comparación con los días en los que no jugaba. El estudio concluyó que el resultado deportivo no era la causa de la violencia, pero sí un elemento que podía favorecer que esta aflorara con mayor intensidad en contextos de abuso ya existentes.

“Si habían perdido, me hacía la dormida”

Alma (nombre ficticio) no necesitó leer ninguno de esos estudios para comprender que los días de fútbol eran diferentes. Con el tiempo descubrió que el resultado del partido podía anticiparle cómo sería la noche. “Cuando relacioné que había bronca si perdía su equipo pensé que tenía que enterarme del resultado antes de que llegase”, cuenta.

Antes de escuchar la llave en la puerta consultaba el marcador. “Miraba en el teletexto o en internet cómo habían quedado. Si habían perdido me metía corriendo en la cama y me hacía la dormida”. Aquella rutina no siempre evitaba las agresiones, pero era la única estrategia que encontraba para intentar protegerse. “Yo le decía: ‘Cállate, que están los niños dormidos’, pero le daba igual”.

Cuando comenzaban los gritos y los golpes contra el mobiliario, buscaba refugio con sus hijos. “Cuando se ponía a romper cosas, yo me metía en una habitación con mis niños y nos quedábamos abrazados sentados en la cama”.

Diversos estudios muestran una relación entre los grandes eventos deportivos y el aumento de la violencia machista
Diversos estudios muestran una relación entre los grandes eventos deportivos y el aumento de la violencia machista
KiloyCuarto

Con el tiempo comprendió que la violencia también alcanzaba a sus hijos. “Al pequeño le daban ataques de ansiedad y pánico, se quedaba sin aire y no podía respirar“. “Ahí me di cuenta de que ellos se enteraban de todo por mucho que intentara protegerlos”.

La alerta de las organizaciones

Las campañas de Women’s Aid y Refuge recuerdan que la prevención no depende únicamente de las víctimas. Cada gran competición deportiva sirve también para pedir a la sociedad que no normalice determinadas conductas y que actúe ante cualquier indicio de violencia.

El entorno también puede salvar vidas

Las organizaciones especializadas apelan a familiares, amistades y vecinos para que no ignoren gritos, amenazas o cualquier señal de una posible agresión.

En España, la violencia de género es un delito público. Cualquier persona puede avisar a los servicios de emergencia si cree que una mujer se encuentra en peligro.

Qué hacer ante una agresión

Ante una situación de riesgo inmediato debe llamarse al 112. El 016, operativo las 24 horas del día, ofrece información, asesoramiento y atención especializada tanto a las víctimas como a familiares, amistades o personas de su entorno.

Mientras millones de personas celebrarán este domingo el desenlace del Mundial, algunas mujeres volverán a mirar el marcador por una razón muy distinta. Como hacía Alma, no para saber quién había ganado el partido, sino para intentar adivinar qué les esperaba cuando se abriera la puerta de casa.

Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.