Noruega acababa de ganar a Brasil y, en Calahonda, Nikoline celebraba la victoria de su selección con sus amigos. Tenía 17 años y había viajado a la Costa del Sol para pasar unas semanas con su madre y su padrastro, que vive en Fuengirola. Al día siguiente debía regresar a Arendal, en el sur de Noruega, donde vivía con su padre.
Después de ver el partido, el grupo decidió continuar la noche en Puerto Banús. Acabaron en la discoteca Funky Buddha. Nikoline estaba con una amiga. En un momento de la madrugada, la amiga fue al baño. Cuando regresó, la adolescente ya no estaba.
El teléfono de la adolescente se apagó
Intentaron llamarla, pero su teléfono dejó de estar operativo. Nikoline no respondía a los mensajes ni a las llamadas. La preocupación empezó entonces, aunque nadie sabía todavía que, mientras sus amigos trataban de localizarla, ella ya había abandonado el local.

La noche siguió sin que nadie supiera todavía que acababa de abrirse un vacío. Nikoline salió de la discoteca, pidió un VTC y subió sola al vehículo.
El coche salió de Puerto Banús en dirección a Mijas. Recorrió unos 30 kilómetros hasta el entorno de Calahonda, cerca de la zona donde se encontraba la casa de su madre y su padrastro. Ese trayecto, que debía acercarla de nuevo a la vivienda familiar, es ahora una de las piezas centrales de la investigación.
Los indicios que maneja la Guardia Civil apuntan a que Nikoline pidió al conductor que parara en la A-7. La hipótesis que se investiga es que quería cruzar la carretera para llegar al otro lado, donde se encontraba la vivienda. Los agentes todavía deben concretar qué le dijo al conductor, el punto exacto de la parada y qué ocurrió después.
A las 5.20 horas, varios conductores llamaron al 112. Habían visto a una joven en la A-7, a la altura de Mijas, en el entorno de Riviera y Calahonda. Un vehículo la atropelló y siguió su marcha. Cuando llegaron los servicios de emergencia, la joven no llevaba documentación. Solo pudieron confirmar su muerte.
Dos noticias sin relación aparente
A primera hora del lunes, los medios locales informaron de que una mujer había muerto atropellada en la A-7. La noticia hablaba de un conductor al que se buscaba después de abandonar el lugar.
Horas más tarde, empezó a circular otra alerta: una adolescente noruega de 17 años había desaparecido de madrugada después de salir de una discoteca de Puerto Banús. Su familia no conseguía localizarla. Sus amigos tampoco sabían dónde estaba desde que dejó el local.
Eran dos sucesos que no parecían conectados. Por un lado, una joven sin identificar atropellada en una autovía. Por otro, una menor desaparecida tras una noche de fiesta. A última hora de la tarde del lunes, los investigadores confirmaron que ambas historias eran la misma: la víctima mortal de la A-7 era Nikoline.
Los minutos que faltan
La Guardia Civil trata ahora de reconstruir lo ocurrido entre la salida de Nikoline de la discoteca y las llamadas de los conductores que la vieron en la carretera. En ese tiempo, la adolescente abandonó el local, pidió un VTC, recorrió decenas de kilómetros y terminó en una autovía.
Los investigadores revisan el trayecto del VTC, las cámaras de la zona, los datos de su teléfono y los testimonios de sus amigos y de quienes alertaron de su presencia en la carretera. También buscan al conductor del vehículo que la atropelló y no se detuvo. Las primeras informaciones apuntan a que podría tratarse de un camión o de un vehículo de gran tamaño, aunque las diligencias todavía deben determinarlo.
La investigación debe confirmar si Nikoline pidió bajar para cruzar la A-7, si trató de llegar a la vivienda donde se alojaba y qué ocurrió en los minutos posteriores. Ese es el vacío que queda entre una celebración por la victoria de Noruega y una adolescente sola en una autovía.
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