El palacio de la duda

Arnaud Miranda: “La neorreacción quiere hacer saltar por los aires la democracia”

'Artículo14' entrevista a este doctor en Teoría Política, que acaba de publicar en España su ensayo 'La ilustración oscura' (Taurus, 2026).

Arnaud Miranda
Arnaud Miranda, autor de 'La ilustración oscura' (Taurus, 2026), posa para Artículo14.
Javier Cuadrado

Un fantasma recorre EEUU: el fantasma de la neorreacción. Un pensamiento de derechas que brotó en los arrabales de internet, hijo de sus días y de su escenario, distinto al conservadurismo y al neoliberalismo, y que pretende darle matarile a la democracia. El doctor en Teoría Política e investigador Arnaud Miranda (Clermont-Ferrand, Francia, 1997) acaba de publicar en España La ilustración oscura. Comprender el pensamiento neorreaccionario (Taurus, 2026), que toma su título de una serie de artículos publicados por el filósofo Nick Land, uno de sus principales ideólogos, y que anhela un horizonte “hiperracista” y biónico en el que el Homo sapiens ya no se distinguiría de su tecnología. “¿Cómo una red marginal de intelectuales online”, se pregunta el autor, “ha podido contribuir a redefinir las referencias de la derecha estadounidense?”. Responde en Artículo14.

Arnaud Miranda
Arnaud Miranda, doctor en Teoría Política e investigador.
Javier Cuadrado

P: ¿Qué es la neorreacción?

R: La neorreacción es una corriente ideológica que parte de un contexto particular a finales de los 2000 y principios de los 2010, en una esfera ligada a las tecnológicas californianas. En origen, la encontramos en artículos de blogs escritos por autores con seudónimo. Fundamentalmente, es una ideología que tiene por objetivo acabar con la democracia a través de un Estado-empresa gobernado por una especie de CEO. Esto me interesa por una cuestión histórica: he estudiado la historia de las ideas reaccionarias a lo largo de los siglos XX y XXI. Lo que ha hecho que este libro sea posible es que una parte del trumpismo se ha apropiado de esas ideas a partir del segundo mandato de Trump.

P: Esta ideología, ¿es hija de su tiempo?

R: Completamente. Surge de internet. Internet no es un simple receptáculo, ha creado una verdadera contracultura digital. La neorreacción no se ha desarrollado en espacios como la universidad o la prensa: ha podido desarrollarse por su marginalidad, sirviéndose de internet como medio de expresión, precisamente, de esa marginalidad. Es hija de su tiempo porque va ligada al aumento de poder de las empresas tecnológicas. Algunas de estas empresas han sido elegidas por actores que desarrollan ideas antidemocráticas y que se apoyan en la neorreacción para justificarlas.

P: ¿Qué es lo que más le espanta de la neorreacción?

R: Hay dos respuestas.

P: Bienvenidas sean.

R: En primer lugar, lo más chocante, quizá, cuando uno es demócrata y cree en ideas relacionadas con la libertad, la igualdad…, es la desigualdad, que tiene consecuencias sexistas o racistas y que, en este caso, se manifiesta a través de una obsesión por el cociente intelectual. Eso es espantoso. Luego, hay una segunda cosa, cuando uno se adentra en la sustancia filosófica del asunto: los fantasmas transhumanistas. Algunos actores económicos influyentes se los toman en serio, como Marc Andreessen, uno de los inversores más importantes de Silicon Valley, que cita a Nick Land o a Marinetti.

P: Usted diferencia la neorreacción del conservadurismo, del neoliberalismo y de la alt-right.

R: Conservadurismo y neorreacción son dos familias de la derecha que, por lo general, se confunden y, efectivamente, tienen puntos en común, pero son diferentes. Esto me parece muy interesante para saber qué nos jugamos hoy en día. El conservadurismo tiene una visión tradicional, no necesariamente prodemocrática, pero acepta jugar al juego de la democracia porque vela por la estabilidad: lo que más detesta en el mundo es la revolución. Por su parte, los reaccionarios consideran que es demasiado tarde para defender los valores tradicionales en el campo democrático y, por tanto, hay que tirar la mesa al suelo. Se trata, digamos, de revolucionarios de derechas. Esta distinción es importante porque la neorreacción, como su propio nombre indica, no sólo defiende valores conservadores, sino que quiere hacer saltar por los aires la democracia. La mayor parte de los neorreaccionarios, por tanto, está en contra de los conservadores: son los mayores enemigos, los traidores que transigen con la democracia. En el contexto estadounidense, frente a la reacción conservadora, que caracterizó al mandato de Bush, hubo una multiplicidad de corrientes reaccionarias. Recordemos que el neoconservadurismo justificaba las intervenciones militares excusándose en los derechos del hombre y la democracia. Frente a eso, a finales de los 2000 y a principios de los 2010, surgen la alt-right, la neorreacción y el posliberalismo.

P: Una alt-right que cristaliza su fracaso en el asalto al Capitolio.

R: La alt-right, con Steve Bannon como maestro de obras, fundamentalmente, era nacionalpopulista: abogaba por devolver el poder al pueblo norteamericano, de blancos y cristianos, preferentemente, frente a las élites democráticas y los extranjeros que amenazan con reemplazar a los blancos. Esta derecha alternativa no cuajó, Steve Bannon desapareció. El asalto al Capitolio supone un punto de inflexión: fue un fracaso político completo. Por tanto, desde el primer mandato de Trump, muchos actores del trumpismo trataron de encontrar una ideología más estructurada. De ahí el crecimiento de la neorreacción y del posliberalismo.

P: Leyendo su libro, hice una reflexión bipolar. Por un lado, me preguntaba: ¿qué han hecho mal los demócratas, en concreto, los estadounidenses, para que ideologías tan absurdas germinen y crezcan? Por otro lado, pensaba: absolutamente nada puede justificar el auge de tipos que fantasean con un horizonte biónico en el que el hombre no se distingue de su tecnología, transhumanista e hiperracista.

R: Hay muchas cosas ahí (risas). Por un lado, parecer ridículo, exagerado y absurdo forma parte de la estrategia elaborada por Curtis Yarvin. Lo que él formula como “pasivismo” es una forma de conquistar el poder que se forma contra el activismo: la idea no es convencer a las masas, sino formar a un grupo de élite intelectual que va a convertir a las élites del Partido Republicano. Por otra parte, ¿qué han hecho mal los demócratas? No creo que la cuestión deba plantearse de esta forma. Precisamente, esto forma parte del relato de los reaccionarios: no ha habido un complot ni hay uniformidad dentro del progresismo. ¿Por qué las ideas neorreaccionarias han tenido éxito? Porque los actores del trumpismo se han apoyado en la dimensión subversiva y contracultural de estas ideas. No porque sean geniales, sino por su estética, por su barniz revolucionario. Al principio, JD Vance era un conservador populista; de repente, se ha transformado en una figura subversiva, es objeto de memes, y eso le da un potencial más convincente.

P: Nick Land o Curtis Yarvin, ¿son personas a las que, desde el punto de vista intelectual, conviene tomar en serio?

R: Sí, pero eso no quiere decir que sean buenos pensadores. Lo propio de la historia de las ideas políticas es, justamente, concebir que las ideas no crean el mundo, sino cómo esas ideas se articulan con los intereses materiales, las relaciones de fuerza, etcétera. Las ideas de Yarvin se las ha apropiado el DOGE. Eso no quiere decir que Yarvin sea un gran pensador. Nick Land, en cambio, está más matizado: no es un autodidacta, como Yarvin.

P: Fue profesor de universidad.

R: Su proyecto filosófico, el aceleracionismo, encaja, se puede entender dentro de la historia de la filosofía, aunque sea criticable.

Arnaud Miranda
Miranda: “La neorreacción no se ha desarrollado en espacios como la universidad o la prensa”.
Javier Cuadrado

P: Dedica un capítulo a la llamada “galaxia NRx”, y en él escribe sobre tres autores: Spandrell, Bronze Age Pervert y Zero HP Lovecraft. Casi todos atizan al cristianismo, abogan por crear una nueva religión, incluso hay quien insta a abrazar el “islam blanco”.

R: Me alegra que hayas notado eso. Ese capítulo tenía como vocación poner de manifiesto dos cosas que no se ven tanto en Nick Land o Curtis Yarvin: la obsesión por la biología y la eugenesia, y su postura respecto a la religión. Mientras que el cristianismo evangélico forma parte del nacionalpopulismo, y el catolicismo del posliberalismo, los neorreaccionarios tienen una relación con la religión totalmente diferente. Yarvin es ateo y lo reivindica. Como dices, hay corrientes paganas, la del islam blanco… Hay un caso particular: Peter Thiel. Se define como cristiano y utiliza un vocabulario teológico para defender posturas aceleracionistas.

P: Sé que no es pitoniso…

R: Peeero…

Arnaud Miranda
Arnaud Miranda conversa con Jesús Fernández Úbeda para Artículo14.
Javier Cuadrado

P: ¿Le ve posibilidades de triunfo a la neorreacción en Europa?

R: Precisamente, lo que estudio en este momento es la circulación internacional de estas ideas. El primer ejemplo claro de recepción no es europeo, sino argentino: en torno a Milei está Santiago Caputo, que está totalmente inmerso en esa cultura de la neorreacción. En Europa, antes de 2024 sí que hubo una especie de acogida minoritaria, brotaron algunos blogs obsesionados con la tecnología y el transhumanismo; a partir del 2024-2025, la extrema derecha trata de posicionarse con respecto a esta ideología y, sobre todo, con respecto al segundo trumpismo. La extrema derecha tiene que saber cómo transitar por el nacionalpopulismo y por las posiciones protecnológicas, que son más elitistas. En Francia, Agrupación Nacional ha tenido, tradicionalmente, posiciones nacionalpopulistas; a partir de 2025, aparecen discursos que se presentan como liberales pero que son más libertarios, proclives a la tecnología, y se han apropiado de la cuestión de la IA. Sobre todo, el partido de Éric Zemmour. Zemmour ha conocido a Yarvin y aboga por no centrarse sólo en el tema del islam: está claro que la gente está en contra. Entonces, se han movilizado hacia proyectos de destrucción de la burocracia y proyectos tecnológicos. Su pareja, Sarah Knafo, que se presentó al Ayuntamiento de París, hizo una campaña sólo centrada en la IA y contra la burocracia.

P: Y de España, ¿qué se sabe?

R: Hubiera debido analizar esto antes de venir. Lo que me ha sorprendido es la sensación de que la diferencia entre Francia y España es que Francia ha tardado en recibir esas ideas, porque estaban únicamente ligadas a la anglosfera, mientras que en España ha habido una recepción desde allí, pero también desde Hispanoamérica.

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