Una serie. Lioness. Si eres de los que no has visto la segunda temporada con la alarma sonando cada lunes ante cada nuevo capítulo, llegas justo para verla del tirón. Si además eres de los que no viste la primera –que por supuesto te recomiendo casi más– prepárate para ver un despliegue de patriotismo yanqui, estrategia militar y un equipo de élite que golpea y dispara con potencia y precisión. Los Lioness son el arma secreta de Estados Unidos. Un grupo policial especializado en perseguir sobre el terreno, en cualquier dispositivo, sin ser detectados y con los tecnoaparatitos de guerra más sofisticados. Su objetivo: derribar cualquier amenaza del sistema.
Principalmente, terroristas y contraespías, agentes extranjeros que ponen en peligro su nación y sus valores. Al frente, una soldado tan entregada a la causa como para poner en peligro a su propia familia. La interpreta Zoe Saldaña. Y a su jefa, Nicole Kidman. Poderío de mujeres en un despliegue visualmente testosterónico, al que se le pueden poner varios peros, si no queremos quedarnos solo en el entretenimiento. El principal, su demolición de la prensa. Y por ahí, mal vamos… Aun así, merece un hueco en este trío de recomendaciones culturales para no salir indemnes.

Un libro. Biografía de un gramo, de Nahuel Gallotta. Todo un viaje literario por los más oscuros secretos del negocio de la droga; desde lo que ocurre en un piso de Madrid, cuando el camello la pone a la venta a pequeña escala, hasta la megalogística que se pone en marcha para que un gramo llegue a la mesa de cualquier fiesta europea.
Una maquinaria perfecta. Mejor que la de la Coca-Cola. Mejor que la del McDonald’s. Mejor que la de las camisetas Adidas de Lionel Messi. Mejor que la de los productos Apple. Y mejor que la de los cigarrillos Marlboro.
En Biografía de un gramo hablan narcos, sus abogados y los fiscales que los persiguen, exministros de Justicia y policías expertos en combatir el narcotráfico. Todos, de un lado y otro, retratan una realidad en permanente evolución y adaptación, para la que no vaticinan un final. Editorial Libros del KO.
Un plan. Yo confieso que huyo de los Escape Room y eventos similares, de esos que llaman experienciales. Pero que por mí no quede, que tienen su público. Igual que este verano han arrasado los libros de pasatiempos al estilo Cluedo, en los que la resolución de sudokus y crucigramas sirve para revelar quién era el asesino de la historia, ahora se llevan también los Jury Experience en los que público entra en la sala como espectador y sale convertido en jurado. Sobre la mesa, el robo de 20 millones de dólares. Lo que desconozco es cuánto tiempo límite dejan para liberar o qué pasa si no hay unanimidad como en el caso de Lindsay Clancy.

