Entrevista

‘Do you love me’: un mosaico audiovisual como brújula para el caos más bello del mundo

La cineasta y artista multidisciplinar Lana Daher destaca como una de las cabezas visibles del emergente panorama cinematográfico femenino del Líbano

Cine
La directora libanesa Lana Daher
Arin Sang-urai

La respuesta es sí. Estribillo de la vieja canción de la mítica Familia Bendaly -rescatada como banda sonora en la película-, la pregunta permanecerá en bucle en su cabeza una vez la escuchen por primera vez. Do you love me? Es Beirut la que pregunta con la voz psicodélica y aflautada de los felices e inocentes años setenta, la década en que el Líbano comenzó a joderse. Y la respuesta no puede ser otra que afirmativa para esta ciudad mágica, castigada, desastrosa, tóxica y mágica y todo ello a la vez que protagoniza el primer largometraje de Lana Daher, quien atiende desde Beirut -recién llegada de Sarajevo como parte de la gira promocional- a Artículo14.

Porque como le ocurre a Tánger, otra ciudad portuaria y mítica del Mediterráneo, la hermana del Poniente, en Beirut, parafraseando a Juan Goytisolo, “mientras los detalles y vistas parciales denuncian suciedad y abandono, el conjunto es magnífico: una paradoja que roza el prodigio”. Aunque otras muchas cosas, Do you love me (2025 es una reflexión, una sacudida, un reconcome a la salida del cine, pero sobre todo un producto artístico, una obra con vocación de belleza.

Líbano
La cineasta y artista multidisciplinar Lana Daher, en Beirut
Tanya Traboulsi

Y lo logra a través de retales. A la manera de Beirut. A pesar de la suciedad, la pobreza, el caos, el desastre de una ciudad en infinita decadencia en la que las montañas de basura se acumulan al lado de una apacible terraza de café de especialidad decorado con buganvillas y surtidores, donde las marañas de cables eléctricos colgando entre fachadas y el ruido y el humo de los generadores forman parte del paisaje tanto como los puestos de shawarmas, Beirut es una máquina de producción de contenido aesthetic, como dicen ahora en Instagram y Tiktok los influencers de café con corazón espumoso y pan con aguacate y salmón. Lo es gracias, sobre todo, a sus habitantes, empujados por la necesidad de buscar belleza en cada instante, quizás como reacción a un entorno a menudo hostil. Ocultos en las calles más inhóspitas e insalubres, los beirutíes esconden a menudo auténticos tesoros en forma de elegantes galerías de arte, restaurantes o cafés.

Más de 20.000 fuentes

El mismo afán y acierto es el que tiene Lana Daher -junto al editor sirio Qutaiba Barhamji- en Do you love me, un descomunal ejercicio de búsqueda y selección de imágenes que comenzó casi de casualidad, como tantas cosas en la vida, en 2018. “Tras un tiempo investigando el contexto de la música de los hermanos Bandaly y la relación entre la música y la guerra, me di cuenta de que quería hacer algo más profundo sobre la experiencia de mi niñez y el trauma personal en este país. Desde el principio supe que quería trabajar a partir de archivos. Y a partir de ahí me dejé guiar por los sentimientos”, admite la directora y artista multidisciplinar a Artículo14.

Así comienza el recorrido a través de 20.000 fuentes audiovisuales, una gran parte procedentes de filmaciones privadas, material periodístico y musical o producciones cinematográficas -con la dificultad añadida de que el Líbano carece de un archivo nacional- protagonizados por la amarga experiencia de la guerra civil (1975-1990).  Sin trama ni personajes -ni entrevistas a líderes políticos o militares-, el resultado es un auténtico mosaico visual de intrahistoria unamuniana -la cinta acaba haciendo uso de un centenar de fuentes- cuyo hilo conductor es el conflicto permanente como telón de fondo de la vida de una ciudad y un país.

Pero lejos de representar un mero ejercicio estético edulcorante de una realidad tan malhadada como la beirutí y libanesa, Do you love me es, fundamentalmente, un esfuerzo de comprensión personal de la historia contemporánea de la ciudad y el país y una batalla contra la “amnesia colectiva” de una parte de la sociedad libanesa. “Yo era muy inocente sobre el Líbano cuando empecé a hacer la película, y hoy creo tener una relación mucho más honesta y auténtica con mi ciudad y país”, admite Daher, cuyos orígenes familiares se sitúan en un sur libanés especialmente castigado, cuya primera niñez coincide con el final de la contienda fratricida y cuya adolescencia choca de lleno con una larga posguerra que se convirtió, para la autora, en “cárcel”.

“Fue un momento muy difícil. Pero me ha hecho ser quien soy”, confiesa. “Antes creía que este era un lugar pacífico, que la paz predominaba y que de vez en cuando había guerra. Hoy vuelvo a ello y soy consciente de que vivimos en una zona de guerra desde hace muchos años”, concluye la directora libanesa a Artículo14.

Contra la romantización de la guerra

Por todo ello, Do you love me? es también un esfuerzo por impugnar visiones idealizadas sobre Beirut vinculadas a la romantización de la guerra y el caos -la ciudad que siempre renace, que la fiesta no acabe-, a menudo alimentadas por los visitantes y medios de comunicación extranjeros (una alegación semejante -otro paralelismo- hacen los tangerinos sobre el mito de una ciudad que fue y es mucho más que un lugar de recreo y vicio de escritores y diletantes occidentales), como deja constancia Daher lejos de afanes y parafernalias moralistas o censoras. “Me he negado en todo momento a emplear expresiones referentes a Beirut como el París de Oriente Medio. Yo he querido contar el país desde dentro, a través solo de los libaneses, y que la película reflejara todos nuestros sentimientos: la tristeza, la ira, el miedo, el duelo y la alegría”, explica.

Líbano
Imagen de la directora libanesa Lana Daher
Lana Daher

“Con Do you love me he querido deshacerme de un trauma personal. Antes era muy inocente sobre el pasado del Líbano. Ahora mi relación es mucho más honesta y realista”.

Salimos de la sala de cine y el ruido de los cláxones y las risas procedentes de la cantina al aire libre de Metrópolis nos confirman que la vida de abre paso a pesar de todo y uno concluye que el resultado de Do you love me -que estará muy pronto en España a través de Filmin– es el de una declaración de amor y un ajuste de cuentas personal y colectivo que se suma a la abundante nómina de cintas y obras periodísticas y de ficción sobre la guerra civil -y las demás contiendas que vinieron después- del Líbano. “He intentado deshacerme de un trauma personal”, admite Daher, quien subraya antes de comenzar la despedida como una de las conclusiones de su indagación la legendaria capacidad de adaptación y reinvención de su pueblo: “Delante del peligro, los libaneses han sido capaces de aprender a sobrevivir en condiciones en las que mayoría de pueblos no podrían, y eso es extraordinario”.

Cine libanés

“Sobre tu pregunta final sobre si soy pesimista, el sur del Líbano está en guerra y se dice que la guerra puede extenderse otra vez por todo el país este mismo mes. Estoy siendo realista”, asevera. A pesar de los pesares y tal vez por ellos, Daher tiene claro que Beirut es su sitio para seguir trabajando y viviendo. “Hay que mantener la esperanza. Quedarme en esta ciudad es un acto de resistencia. Es el único lugar del mundo en que quiero vivir”, concluye. 

En un momento dado de la cinta -y en el tráiler-, una voz en voz en off advierte, en una de esas verdades sobre Beirut y el conjunto del país que podrían sin temor firmar musulmanes, cristianos y drusos sin miedo a la discrepancia, que “cuando llegas al Líbano, no entiendes nada, y pasan tres semanas y crees que lo has entendido todo. Pero al cabo de un mes piensas que en realidad no comprendes nada. Es en ese momento cuando empiezas a entender” El maestro de periodistas y último mohicano de la edad de oro de los corresponsales regionales Tomás Alcoverro repite algo parecido de Oriente Medio después de medio siglo en la capital libanesa. “La desorientación es parte del viaje. Bienvenido al Líbano”, concluye el tráiler oficial de Do you love me o la última brújula de realismo a la perdición beirutí.

Talento cinematográfico femenino libanés

El cine libanés vive un momento de esplendor cuando se trata de mirar hacia sus directoras. Pocas cinematografías tan pequeñas han producido una nómina de autoras con tanta proyección internacional, y la explicación hay que buscarla en la propia historia del país: desde la guerra civil, el cine se convirtió en una herramienta de testimonio político, y fue entonces cuando surgieron pioneras como Heiny Srour, Jocelyne Saab y Randa Chahal, que narraron el conflicto desde una mirada propia y feminista.

Esa tradición no se ha interrumpido. Joana Hadjithomas, junto a su compañero Khalil Joreige, es hoy una referencia ineludible del cine libanés contemporáneo, mientras que Nadine Labaki se ha convertido en su rostro más visible: escribe, dirige, produce e interpreta sus propias películas, y con Cafarnaúm logró una nominación al Óscar a la mejor película extranjera en 2019, algo inédito para una cineasta del país. A ellas se suma una generación más joven, con nombres como Mounia Akl, que pasó por Cannes con su ópera prima Costa Brava, Lebanon, Danielle Arbid, autora de una obra incisiva sobre la memoria y el deseo, o la propia Lana Daher, quien nos avanza que su próxima película será muy diferente a la que la ha hecho ser conocida fuera de las fronteras de su país.  

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