El Gobierno estudia el futuro del concierto de Kanye West en Madrid, previsto para el 30 de julio en el estadio Metropolitano, después de la oleada de cancelaciones y restricciones que ha afectado al rapero estadounidense —legalmente conocido como Ye— en varios países europeos.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, afirmó este martes en Bruselas que el Ejecutivo está “analizando la situación”, aunque evitó aclarar si existe ya una decisión tomada sobre la posible actuación del artista en España.
La polémica se remonta a una serie de declaraciones públicas altamente ofensivas realizadas por el rapero. Ye ha utilizado en los últimos meses la red social X para publicar mensajes de exaltación del nazismo, comentarios racistas y expresiones antisemitas además de promocionar ropa con esvásticas. Aunque el concierto de Madrid supondría su primera actuación en España en dos décadas, su presencia se ha convertido en un foco de controversia para las autoridades europeas.
El Reino Unido fue el primer país en tomar medidas. Las autoridades británicas denegaron al artista una autorización electrónica de viaje al considerar que su entrada en el país no sería “beneficiosa para el bien común”. La decisión obligó a cancelar su aparición en el Wireless Festival de Londres y fue respaldada públicamente por el primer ministro, Keir Starmer, que afirmó que al artista no debería haber sido invitado a encabezar el evento.

Otros países han seguido una línea similar. En Polonia, la ministra de Cultura, Marta Cienkowska, y la dirección del Estadio de Silesia cancelaron una actuación prevista en Chorzów. Cienkowska describió como “inaceptable” la presencia de un artista que trivializa los crímenes nazis. En Francia, las autoridades estudiaron posibles vías legales para bloquear un concierto en Marsella, lo que acabó derivando en el aplazamiento anunciado por el propio artista. En Suiza, el FC Basilea también se negó a albergar una actuación de Ye debido a sus comentarios antisemitas.
Por su parte, el rapero intentó rebajar la polémica con una disculpa pública en The Wall Street Journal, en la que dijo estar “profundamente avergonzado” y vinculó parte de su comportamiento a su trastorno bipolar. Sin embargo, esas palabras no han bastado para aliviar la preocupación de varias instituciones europeas, especialmente después de que el artista siguiera situado en el centro de nuevas controversias.
Urtasun evitó confirmar si una prohibición formal es inminente y se limitó a señalar que el Gobierno está “acabando de analizar la situación”, dado que el evento todavía no se ha producido. Por el momento, el concierto de Madrid sigue anunciado, aunque la presión aumenta mientras España observa los precedentes marcados por otros países europeos.

