Eva Libertad (Murcia) tardó toda una vida en darse cuenta de que llevaba toda una vida preparándose para hacer su primera película. Socióloga de formación y cineasta por vocación, con una trayectoria que ha transitado entre lo escénico y lo cinematográfico, encontró su gran tema en el lugar más cercano posible: su propia casa. Su hermana, la actriz Miriam Garlo, es sorda, y la relación entre ambas —una oyente, otra sorda— es la materia de la que está hecha Sorda, la ópera prima que en 2025 la situó de golpe en el mapa del cine europeo.
La película nació de un cortometraje homónimo de 2021, codirigido con Nuria Muñoz y protagonizado ya por Garlo. Aquella semilla creció hasta convertirse en un largometraje que Libertad describe con una frase reveladora: “Llevábamos toda la vida preparándonos para hacer esta película sin siquiera darnos cuenta”. No era un proyecto más, sino la traducción cinematográfica de una experiencia compartida durante décadas entre dos hermanas.
Sorda: la maternidad en un mundo que no escucha
Sorda cuenta la historia de Ángela, una mujer sorda que se queda embarazada de su pareja oyente y que empieza a enfrentarse al vértigo de una maternidad atravesada por la incomunicación: el miedo a no oír el llanto de su hija, la angustia de no poder compartir con ella el mismo idioma, la soledad de habitar un mundo diseñado para quienes escuchan. Es, a la vez, un drama íntimo sobre la fragilidad y un potente artefacto de empatía: la película incluye escenas prácticamente sin sonido, en las que el espectador oyente experimenta por un momento el mundo tal como lo percibe una persona sorda.

El estreno mundial fue en la sección Panorama de la Berlinale 2025 —la única película española del certamen—, y de allí se marchó con el Premio del Público y el galardón de la C.I.C.A.E. Después llegarían siete nominaciones a los Goya, un recorrido extraordinario para una primera película tan pequeña en apariencia y tan grande en su alcance.
Dirigir a su propia hermana en un papel tan expuesto fue el corazón del proyecto. Cuando Libertad decidió dar el salto a la dirección, tuvo claro que quería contar con Garlo, y esa complicidad de sangre se convirtió en el motor de la película. Pero la directora también se marcó una regla de honestidad: “A la hora de hacer la película no me quise —explicaba en Artículo 14— apoyar en la comodidad de lo conocido, sino someter la propia experiencia al filtro de la ficción”.
“Ojalá la lengua de signos se enseñara en las escuelas”
Lo que distingue a Sorda de un mero drama familiar es su dimensión política, planteada sin panfleto. Libertad y Garlo aprovecharon la enorme repercusión de la película para reivindicar algo concreto y urgente. “Ojalá la lengua de signos se enseñara en las escuelas”, reclamaron juntas en Artículo 14, señalando una carencia estructural: la de una sociedad que exige a las personas sordas adaptarse al mundo oyente, pero que rara vez hace el camino inverso.

Esa es, en el fondo, la tesis silenciosa de la película: el problema no es la sordera, sino un entorno que no está dispuesto a escuchar. Eva Libertad convierte una condición física en una metáfora social sobre la comunicación, los cuidados y la diversidad, y lo hace sin sentimentalismo, dejando que la cámara observe la vida de Ángela con la misma atención con la que una persona sorda lee los labios y los gestos.
Un cine que cambia la forma de mirar
El caso de Eva Libertad es singular incluso dentro de esta generación de directoras. Su película no solo cuenta una historia protagonizada por una mujer sorda: está hecha con una actriz sorda de verdad, incorpora la lengua de signos española como lengua propia del relato —no como adorno— y obliga al espectador a experimentar la sordera en sus propias carnes. Es cine hecho desde dentro, no sobre la diferencia, sino desde ella.
Que una ópera prima nacida de una historia familiar en Murcia acabara triunfando en Berlín y peleando los Goya dice mucho del talento de Libertad, pero también de una manera de entender el cine como herramienta de empatía y de transformación. Su próxima película se espera ya con expectación, y con una certeza: cualquiera que sea el tema que elija, Eva Libertad lo mirará con esa misma voluntad de hacernos ver —y escuchar— lo que casi siempre pasamos por alto.

