Penguin Random House ha presentado una demanda ante el Tribunal Federal de Justicia Administrativa de México contra el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). En el centro de la disputa se encuentra una resolución del 27 de julio por la que el organismo ordenó a la editorial dejar de utilizar el nombre y la imagen de Gloria Trevi en Todo a la luz, de Karla de la Cuesta, y suspender su comercialización mientras mantuviera esos elementos. También impuso una multa superior al medio millón de pesos mexicanos y advirtió de nuevas sanciones si la distribución continuaba. Penguin Random House considera la medida un acto de censura y sostiene que amenaza la libertad de información en México.
Publicado en 2024 bajo el sello Grijalbo, Todo a la luz reconstruye el conocido como caso Trevi-Andrade, que sacudió a la industria del entretenimiento mexicano a finales de los años noventa y comienzos de los dos mil. Su autora, Karla de la Cuesta, se presenta como superviviente de abuso y explotación dentro de la organización dirigida por el productor Sergio Andrade. Para elaborar el libro tuvo acceso al expediente judicial y recurrió a testimonios de víctimas, documentación judicial, fuentes periodísticas y su propia experiencia. Penguin Random House sostiene que más de diez víctimas participaron en la investigación.
Trevi fue detenida en Brasil en 2000 junto a Andrade y posteriormente extraditada a México. El procedimiento penal terminó con su absolución, mientras que Andrade fue condenado. Según la editorial, el nombre de la cantante aparece en Todo a la luz por su condición de figura central del caso investigado y las dos fotografías incluidas en el volumen proceden de la cobertura periodística del proceso y del propio expediente judicial.
La disputa comenzó después de que Trevi denunciara ante el IMPI el uso de su nombre y su imagen sin autorización. En septiembre de 2024, el organismo había levantado unas medidas cautelares que restringían temporalmente la circulación del libro. Sin embargo, la resolución definitiva del pasado 27 de julio dio la razón a la cantante en la controversia sobre el uso de su imagen y ordenó detener la comercialización de la obra mientras esta mantuviera las fotografías cuestionadas.
Para Penguin Random House, el cambio supone una contradicción y abre un conflicto que trasciende el caso concreto de Gloria Trevi. La editorial sostiene que el IMPI no valoró adecuadamente el artículo 74 del Reglamento de la Ley Federal del Derecho de Autor, que contempla excepciones al consentimiento para determinados usos informativos y periodísticos de la imagen, ni varios precedentes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) relativos a la libertad de expresión y el interés público.

Uno de los precedentes invocados es el Amparo Directo 3/2011, relacionado con Los demonios del Edén, de la periodista Lydia Cacho. En aquel caso, la Primera Sala de la Suprema Corte consideró que existía una conexión entre la información privada divulgada y una cuestión evidente de interés público, y concluyó que la obra cumplía con el estándar de diligencia exigible.
La editorial asegura además que presentó 17 páginas de argumentos jurídicos para defender el carácter informativo y de interés público del libro y considera que estos no fueron examinados adecuadamente por el IMPI. Por ello ha llevado la resolución ante el Tribunal Federal de Justicia Administrativa y ha anunciado su intención de acudir, si fuera necesario, a instancias internacionales relacionadas con la protección de la libertad de expresión.
¿Un precedente para otros libros y medios?
Más allá de la sanción económica y del futuro concreto de Todo a la luz, Penguin Random House advierte de que la decisión podría generar un efecto inhibidor sobre periodistas, escritores y editoriales. Su argumento es que si una figura pública pudiera impedir el uso de su nombre o su imagen en una investigación sobre asuntos de interés público, otras publicaciones podrían enfrentarse a restricciones semejantes. Esta es, por el momento, la posición de la editorial dentro de un litigio todavía abierto, no una conclusión judicial definitiva.
La Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana también ha expresado preocupación por las implicaciones de la resolución para la libertad de expresión y ha cuestionado que no se analizaran todas las defensas formuladas por la editorial.
El conflicto coloca así frente a frente dos derechos: la protección de la propia imagen y la posibilidad de informar sobre personas públicas cuando los hechos tratados tienen relevancia social. Será ahora la justicia administrativa mexicana la que deba determinar dónde se encuentra ese límite en el caso de Todo a la luz.
