Tres años después de despedirse de AFC Richmond, Ted Lasso vuelve con una cuarta temporada que, lejos de repetir la fórmula del éxito, cambia el foco. La historia da un giro para situar en el centro al equipo femenino del club, una decisión que terminó de convencer a Jason Sudeikis de que aún quedaba algo nuevo que contar. “El equipo femenino hizo interesante nuestro regreso”, resumió Brendan Hunt, cocreador de la serie y uno de sus guionistas, al recordar cómo fueron tomando forma las nuevas tramas durante un retiro de escritura en Ojai (California).
El cambio de perspectiva también transforma a Rebecca Welton, la propietaria del club interpretada por Hannah Waddingham. Después de tres temporadas marcadas por el divorcio, la búsqueda de un hijo y la reconciliación consigo misma, el personaje inicia ahora una etapa. La serie cuestiona el privilegio y las ideas heredadas que acaban por encima de nuestras propias creencias. Esa reflexión atraviesa buena parte de la nueva temporada y sirve como punto de partida para explorar la igualdad en el deporte y fuera de él.

Para Waddingham, el regreso supone reencontrarse con un personaje que cambió su carrera. Tras dos décadas sobre los escenarios del West End y Broadway, y papeles secundarios en televisión, fue Rebecca Welton quien la convirtió en una estrella internacional y le valió un Emmy en 2021. Desde entonces ha dado el salto a Hollywood con producciones como Mission: Impossible – The Final Reckoning y The Fall Guy, sin renunciar a la personalidad teatral que ha marcado toda su trayectoria.
En conversación con Artículo14, la actriz británica habla del regreso de Ted Lasso a Apple Tv+, de cómo la serie utiliza el fútbol femenino para abordar el feminismo sin discursos simplistas, de la relación creativa que mantiene con Jason Sudeikis y de por qué el mayor éxito de su carrera es poder garantizar el futuro y la educación de su hija.
-Cuando supo que habría una nueva temporada de la serie y que estaría centrada en un equipo de fútbol femenino, ¿cuál fue su primera reacción?
-Jason me dijo entre bromas que la única razón por la que él regresaba era porque las protagonistas eran mujeres. Pero, más allá de eso, el tema nos lleva por un camino completamente distinto. No solo aborda lo más evidente, sino también historias que hasta ahora no se habían explorado. Para Rebecca tiene un efecto muy profundo, porque ella cree que es feminista y, a través de su propia familia, descubre que quizá no lo es tanto como pensaba. Es una píldora difícil de tragar para ella. La obliga a replantearse la relación con su madre, con su padre y a preguntarse por qué la educaron de una forma que quizá no era tan feminista como ella creía. Como actriz, eso es maravilloso de interpretar. En el segundo episodio hay alguien que le dice la verdad a la cara y, a partir de ahí, empiezan a aparecer muchas capas en la historia. Me parece muy inteligente cómo están construida. Eso fue precisamente lo que más me entusiasmó de volver. Esta temporada es un animal completamente diferente, especialmente para Rebecca.

-Después del enorme éxito de la serie, ¿existía el miedo a no estar a la altura en esta nueva etapa?
-Sí, todos estábamos un poco nerviosos por acertar de nuevo. Queríamos continuar donde lo habíamos dejado y mantener aquello que todos habíamos creado juntos. Pero creo que también es sano sentir un poco de ese síndrome de pensar que quizá no vas a estar a la altura de lo que hiciste antes. No queríamos convertir la serie en una caricatura de sí misma. He visto cómo ocurre cuando un proyecto permanece mucho tiempo: aquello que la gente elogia, se acaba exagerando demasiado. Yo era muy consciente de que no quería caer en eso, de mantener una línea honesta en la interpretación. Nos sentamos todos juntos y nos aseguramos de que cada uno caminara por esa misma línea de honestidad. Y, sinceramente, bastaron un par de frases para que todos volviéramos a sentirnos exactamente donde lo habíamos dejado.
-Usted conoce muy bien la vida británica. ¿Cómo ayudó a Jason Sudeikis a adaptarse a Inglaterra?
-Jason y yo solemos llevar a nuestros hijos al teatro. Él adora ir al West End. Tanto él como Brendan son casi anglófilos; les entusiasma todo lo relacionado con Inglaterra. Siempre digo que Jason es más niño de teatro que yo, y eso que llevo veintidós años haciendo teatro tanto en el West End como en Broadway. Conoce referencias de musicales que incluso a mí se me escapan. Desde el principio compartimos ese lenguaje común. Además, descubrí que Brett Goldstein ya era seguidor de mi trabajo antes incluso de empezar la serie. Cuando Jason y yo vinimos por primera vez para hacer una lectura del guion, la conexión fue completamente natural. Nos entendimos enseguida, tanto en lo profesional como en lo personal. Los dos éramos padres solteros y eso creó una conexión muy especial. En mi carrera muy pocas personas me han apoyado de esa manera y, sinceramente, no estaría aquí sin él.
-En Hollywood suele hablarse mucho del dinero. ¿Cómo afronta usted esa parte de la profesión?
-Soy una mujer elegante y no me gusta hablar de dinero. Siempre intento ser muy clara en todos los aspectos porque, si tengo un buen equipo, no necesito decir mucho más. Mi prioridad absoluta es mi hija y asegurarme de que tenga un futuro. Yo no vengo de una familia con dinero. Claro que el aspecto económico es importante, pero nunca es lo primero. Un personaje tiene que hablarme, llegarme al corazón. Necesito verlo enseguida en toda su dimensión, imaginar el mundo que lo rodea, sentirlo. Después trabajo el resto. Primero necesito conectar con el papel y luego asegurarme de que mi equipo está ahí por las razones adecuadas, que son buenas personas, que son perseverantes y que seguimos avanzando. También quiero demostrar a otras mujeres que pueden ser tenaces y defender aquello que merecen.

He organizado las cosas para mi hija de manera que no pueda acceder a ellas hasta que cumpla 21 años. Mi equipo siempre dice que, cuando recibo una oferta, lo primero que piensa mi cabeza es a dónde irá ese dinero. Ahora mismo estoy concentrada en darle la mejor educación posible. Busco el mejor colegio que pueda ofrecerle y, para mí, ese será siempre el mayor logro de mi carrera.
-Mientras Rebecca cuestiona su propio feminismo, ¿usted también se ha descubierto revisando el suyo?
-Ahí es donde Rebecca y yo somos muy diferentes. Yo siempre he sido feminista. A veces se interpreta el feminismo como si eso fuera estar en contra de los hombres, y no podría estar más en desacuerdo. Eso no es para mí. Creo que todas las feministas lo que queremos es igualdad. Yo crecí en una familia muy victoriana, muy aristocrática, y ese modelo tampoco era para mí. Por eso siempre procuro vigilar y no desviarme de mis convicciones.

Mire el fútbol femenino. Hay un equipo femenino que lo ha ganado absolutamente todo. Si ese mismo logro hubiera sido de un equipo masculino, todavía seguiríamos hablando de ello. Ahí es donde tenemos trabajo por hacer. Necesitamos que los niños, en los colegios y en los campos de fútbol de todas partes, animen a las mujeres y a las niñas con la misma naturalidad. Espero que esta temporada contribuya a eso. Que deje de verse como una novedad y pase a ser algo normal, celebrado exactamente de la misma manera.
-Una de las ideas más memorables de la serie es “Sé curioso, no juzgues”. ¿Qué significa ese mensaje para usted?
-Soy una persona que siempre ve el vaso medio lleno, así que esa frase conecta mucho conmigo. “Sé curioso, no juzgues” también habla del esfuerzo. Nadie llega hasta aquí sin practicar, sin trabajar, sin esforzarse de verdad. Hay que agachar la cabeza cuando hace falta y estar dispuesto a hacer el trabajo.

