Haruki Murakami, escritor: “Nunca te compadezcas de ti mismo, eso solo lo hacen los mediocres”

La experiencia de Haruki Murakami regentando un club de jazz en Tokio antes de ser escritor explica el ritmo musical de sus novelas

Nobel de Murakami - Cultura
El escritor japonés Haruki Murakami.
Archivo

Hay escritores que construyen su filosofía vital en ensayos y conferencias. Haruki Murakami la ha ido dejando caer, casi de pasada, en frases sueltas dentro de sus novelas que terminan circulando mucho más que los libros que las contienen. Una de las más repetidas es también una de las más duras: «Nunca te compadezcas de ti mismo, eso solo lo hacen los mediocres». No es un consejo de autoayuda. Es la condensación de una manera de entender la adversidad que atraviesa toda su obra y, según quienes lo conocen, también su propia vida.

La frase que define su filosofía

Lo llamativo de esta sentencia es lo que rechaza explícitamente: no pide fortaleza ni optimismo, pide ausencia total de autocompasión frente a las dificultades. Para Murakami, lamentarse de la propia situación no es solo inútil, es un síntoma de mediocridad. La idea no busca el desprecio hacia quien sufre, sino defender una resistencia casi estoica: las cosas pasan, golpean, y la única respuesta digna es seguir adelante sin convertir el dolor en discurso.

Esa misma lógica aparece una y otra vez en sus protagonistas. Hombres y mujeres solitarios que atraviesan pérdidas profundas —una desaparición, una muerte, una ruptura que no termina de cerrarse— sin que la narración se detenga jamás en la lástima. El sufrimiento está, pero nunca se exhibe como excusa.

Del club de jazz a la Universidad Waseda

Murakami nació en Kioto en 1949 y se licenció en Literatura por la Universidad Waseda, pero él mismo ha reconocido en numerosas entrevistas que su verdadera escuela no fue la académica. Antes de convertirse en escritor, regentó un club de jazz en Tokio, una experiencia que terminó moldeando por completo su manera de escribir. No es una anécdota biográfica menor: es la clave para entender el pulso de sus novelas.

El propio autor ha explicado que el jazz le enseñó todo lo que sabe sobre narrar. No construye sus libros para que el lector descifre metáforas complicadas, sino para que sienta el ritmo de la prosa de la misma manera que el cuerpo reacciona a un concierto, casi sin pensar. Esa cadencia musical, hecha de improvisación y silencios calculados, es la que sostiene la atmósfera de incertidumbre que define a casi toda su obra.

Una carrera que empezó tarde y no ha dejado de crecer

Tokio Blues - Haruki Murakami
Portada de la novela ‘Tokio Blues’, de Haruki Murakami.
Tusquets

A diferencia de otros autores que debutan jóvenes, Murakami decidió dedicarse a la escritura a los 29 años. Su primera novela, Escucha la canción del viento (1979), le valió el Premio Gunzou de Literatura para escritores noveles y dio inicio a la conocida como Trilogía de la rata. Desde entonces, su obra se ha traducido a más de cuarenta idiomas, un alcance que pocos autores japoneses contemporáneos han conseguido replicar.

Sus títulos más reconocidos —Tokio Blues, publicado originalmente como Norwegian Wood; Kafka en la orilla; 1Q84— comparten esa misma exploración de la frontera entre lo real y lo onírico. En España, el éxito de Tokio Blues tras su publicación en 2005 fue rotundo, y consolidó al autor como una referencia ineludible para varias generaciones de lectores que encontraron en sus páginas una forma distinta de hablar de la soledad.

Entre Dostoievski y la cultura pop

La literatura de Murakami se mueve en un territorio singular: mezcla el Japón contemporáneo con referencias constantes a la cultura pop occidental, y su estilo bebe de nombres tan distintos como Dostoievski, Dickens o Truman Capote. Pero su sello distintivo no está en las influencias, sino en cómo trata la soledad: sus personajes no la sufren como una tragedia, la habitan como un estado natural mientras buscan su identidad en un mundo fragmentado.

El reconocimiento que España le dio en 2023

El prestigio de Murakami alcanzó en España un punto culminante cuando el jurado de la Fundación Princesa de Asturias le concedió el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2023. El galardón reconoció no solo su calidad literaria, sino su capacidad para conectar con problemas sociales graves desde una defensa constante de los valores humanos esenciales.

No ha sido su único reconocimiento internacional: cuenta también con el Premio Jerusalén, el Premio Franz Kafka y la Orden de las Artes y las Letras de España. Lleva años siendo uno de los candidatos más mencionados al Premio Nobel de Literatura, un reconocimiento que, de momento, sigue sin llegar. Para un autor que ha construido toda su obra alrededor de la idea de seguir adelante sin lamentarse, la espera del Nobel parece, casi sin pretenderlo, una prueba más de su propia filosofía.

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